
La mejor cronista joven en español es peruana y se llama Gabriela Wiener. Nueve lunas (Mondadori) vuelve a mostrar la gran capacidad narrativa que lleva adelante el periodismo sucio de la autora, su desplazamiento en este caso hacia lo autobiográfico y su manera extraordinaria de envolver al lector con dinámicas propias de la mejor novela negra.
La historia esta vez se estructura alrededor del embarazo de la autora. Será una excusa perfecta para hablar de la mujer, del sexo y de las relaciones más oscuras o escondidas que unen a estos dos temas. Usando una prosa clara, sin adornos, aportando información sobre el embarazo, sus causas y sus consecuencias en el mundo y en la historia, mezclada con la crónica organizada y hiperrealista del embarazo, el ritmo soporta a un texto literario excelente.
“Nueve lunas es una exploración narrativa de los mitos de la procreación” reza la contraportada, pero es más que eso. Es también el relato de una chica inmigrante, desocupada y abatida por una situación que buscó. Es un viaje de ida y vuelta entre Barcelona y Lima. Es una carrera loca de lectura, descarnada, valiente, fresca, obscena y dulce a la vez. Wiener se consagra definitivamente con esta obra, como una escritora imprescindible. Uno de los mejores libros del año.
Los cuentos de Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960) alimentan sospechas. La realidad se vuelve una pátina, un secreto para algunos, una magia que llega de a ratos, como un olor. "Crimenes" (Anagrama, 2009) es una colección de excelentes relatos en los que los personajes y las situaciones deambulan en un territorio donde los límites entre lo real y lo ficticio fluctúan, se transgreden con una velocidad que no se alcanza a precisar y llevan al lector a la extraña sensación de que se lo está arrastrando hacia un precipicio sin que se hubiera podido dar cuenta.
El escritor venezolano (dueño del Premio Herralde 2006, por su novela "La enfermedad") demuestra con la presentación de escenarios realistas, que lo extraordinario siempre pone en conflicto lo dado. El hombre que se obsesiona con morder a un perro, la pareja en busca de las gotas de sangre que comienzan a aparecer en su casa o el hombre que tras una resaca cree haber matado a un indigente, son algunas de las postales de esta forma de contar.
La sensación de que nunca se sabrá más, porque la realidad es una ilusión, es la que deja en el paladar este libro, de excelente factura.

Entre las profesiones que puede elegir una persona, la de escritor debe ser la que más manto romántico debe soportar. Y aquí romántico quiere decir, entre otras cosas, “pobreza asumida”.
En este “Marketing para escritores” (Alba, 2009) la catalana Neus Arqués, mujer del mundo del marketing y de la literatura a tiempos compartidos, ilumina el camino para aquellos convencidos de que ser un escritor y poder vivir de esa profesión, es posible sin romanticismos ni bohemias. Para esto divide el libro en partes instructivas, didácticas y claras, que parten de la experiencia personal de la autora con su primera edición. Los avatares de la primera publicación dan pie para delinear “El largo y tortuoso camino” de los escritores noveles, pasando por la posibilidad de la autoedición y la necesidad de conocer el circuito real del libro. Por otra parte Arqués analiza el contexto editorial moderno, en el que se hace hincapié en las posibilidades de las nuevas tenologías para la difusión del libro “El libro como producto y la edición como industria”, “El futuro del libro y el autor”.
El texto resulta, finalmente, una guía honesta para los autores primerizos y un resumen sin mayores profundidades, del estado de la cuestión en la relación entre los autores y el mercado editorial.

“No encontrará usted, ávido lector, libro más canalla que éste...” reza el texto de la contraportada de Un nudo en la garganta. Quince cuentos canallas (Trama editorial, 2009) El volumen firmado por cinco cuentistas mexicanos, cinco argentinos (entre los que se encuentre quien suscribe…sabrán disculparme los adjetivos de esta reseña) y cinco españoles, es una buena muestra de la vitalidad del género.
José Ángel Barrueco, Marcial Fernández, Ignacio Ferrando, David González, Paula Izquierdo, Mónica Lavín, Luis Felipe Lomelí, Marcelo Luján, Carlos Martín Briceño, Leonardo Oyola, Guillermo Roz, Carlos Salem, Gonzalo Torrente Malvido, Carlos Vadillo Buenfil y Alejandra Zina. Esta es la lista completa de los narradores que se animaron a meterse en situaciones canallescas, a describir a personajes horrendos, o a presentar escenas que parecen salidas del mejor thriller.
Tal como bien señala Juan Ángel Juristo en el inteligente prólogo, hay por lo menos dos claves que hacen atractivo a este libro. El primero podría ser la cantidad de formas y visiones en tornos a la categoría de “canalla”. El segundo la posibilidad de asomarse al estilo de jóvenes autores hispanoamericanos, aún poco conocidos en España.
Un nudo en la garganta se presentará el jueves 5 de noviembre, a las 20.30hs,
en la librería Tres rosas amarillas ( C/ San Vicente Ferrer, 34. Malasaña- Madrid)

España, aparta de mí estos premios(Páginas de Espuma, 2009) prueba dos verdades simples e irrefutables: 1. El humor es un arma preciosa para decir la verdad. 2. Fernando Iwasaki (Lima, 1961) ha superado los complejos de su oficio hace mucho tiempo y en este libro camina doblado de la risa, de un tema clásico y actual para su gremio: los premios literarios.
El texto que es un “homenaje al Concursante Latinoamericano Desconocido”, presenta la grotesca situación de japoneses aparecidos, en la insólita tesitura de concursar para ganar premios de diferentes comunidades españolas (intentados con cierta gracias) convirtiéndose en verdaderos vecinos del lugar, para dar color local a sus invenciones (que en realidad solo es una, adaptada a cada tradición particular).
Fernando Iwasaki, uno de los más agudos y prolíficos escritores latinoamericanos que residen en España, desconcha los ridículos del mercado en el que le toca editar, se ríe de los personajes más esperpénticos no necesariamente vinculados a su profesión, y termina construyendo un circo fenomenal, como un chiste de escritores pero que no sólo arrancas sonrisas, sino que también invita a la reflexión.
La literatura es algo muy complejo, ya se sabe…¿o no? Esta es la pregunta que parece querer desentrañar Juan Gabriel Vásquez en El arte de la distorsión (Alfaguara, 2009) y James Woods en Los mecanismos de la ficción (Gredos, 2009).
Vásquez (Bogotá, 1973), quien ha sido galardonado con este libro con el Premio de Periodismo Simón Bolívar, intenta aclarar en diecinueve textos sobre literatura algunos malentendidos, “distorsiones”, lecturas ambiguas o simplemente con una larga tradición de sistema de interpretaciones equívocas. Autores como García Márquez, Philip Roth o Sebald, así como géneros y obras, son los focos en los que el escritor colombiano deja el sello de sus ideas, de acaso, una “ética del lector”.
La manera de Woods es de grageas inteligentes, chispeantes, casi guiños a una lectura diaria para pensar. Desde Homero a la literatura contemporánea, James Woods hace gala de agudeza y de la construcción de una panorámica de la lectura en la que parece querer desvelar los secretos de la cocina literaria, a veces sin profundidad, pero siempre con una visión aguda y perspicaz. Un texto precioso, sobre todo, para quienes se dedican al oficio literario, sean críticos, escritores o docentes de la materia.

Allá al fondo está Marcelo Luján. Al igual que César Aira y tantos otros de la verdadera estirpe de la buena literatura que supieron esperar ciertos reconocimientos, aguarda escribiendo. El escritor argentino, dueño de una importante cantidad de premios literarios (Premio de Narrativa Ciudad de Alcalá 2006, Premios Kutxa Ciudad de San Sebastián 2007, entre otro) es, sin duda, uno de los mejores secretos de la literatura en castellano. La mala espera ( Edaf, 2009. Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009) da cuenta, en doscientas veinte siete páginas, de la habilidad narrativa de este porteño.
“Vengo de parte de Fangio─ le repito y el tipo se queda mirándome” Este es el comienzo (uno de los más brillantes que se puedan pedir en la literatura contemporánea, a mi parecer) de la historia de “El nene”, un argentino con algunos años en Madrid, relacionado con una mafia local. Afuera de esa red habrá personajes que lo acompañan a recorrer una vida en la que parece que todo es simple cuando no lo es, todo es puro cuando no se sabe por dónde saltará la mecha más corrupta.
En un encargo de Fangio, su jefe, en el que tendrá que transportar cocaína adentro del cuerpo de unos niños centroamericanos, El Nene hará un stop y mirará a su alrededor. Allí verá no sólo los verdaderos rostros que acompañan sino que develará un secreto, un vuelco inesperado que eleva la historia a un grado de tensión extraordinario.
La literatura de Marcelo Luján encontró en otras versiones de La mala espera (finalista Premio Clarín 2005, finalista en el LH Confidencial 2006 y en el Felipe Trigo 2007) ya no sólo una versión inteligente, fina y diferente de la novela negra, sino que demuestra a las claras la capacidad de reflejar el alma humana, con sus pliegues, sus máscaras y sus secretos inconfesables, hasta que se confiesan.

“Cuando llegué, dos hombres violaban a mi mujer”. Con esta línea truculenta comienza Era el cielo (Caballo de Troya, 2009), la novela del argentino Sergio Bizzio que cuenta la historia en primera persona, de un hombre que parece desorientado ante la misma realidad que le ofrece la relación con su mujer de la que se separa (y a la que nunca le confesara que ha visto, en vivo y en directo, con todo detalle, la violación con la que empieza el relato), con su nueva novia (Vera, guionista de televisión como él) y con una serie de personajes sacados de un pozo de sueños o pesadillas.
Lo importante de la obra es, más que la errática y voluntaria línea argumental, el tono, el ambiente, la necesidad de que todo lo que sucedió, sucede y sucederá se coloque en una superficie brumosa, casi incomprensiblemente ligera (varias calamidades y tragedias humanas se suceden sin que el narrador se inmute).
Puede decirse que el libro de Bizzio indaga más en la forma de contar, en esa especie de regodeo por plantear situaciones solo esbozadas, más que en profundizar o detallar lo que de verdad parece ocurrir. es una serie de fotos borrosas, acaso tímidas, que desandan los caminos de la incertidumbre humana, en la voz de alguien condenado a narrar el espectáculo de una vida extraordinaria.
Foto: lanacion.com.ar

Edith Sitwell (1887-1964), fue una de esas escritoras fascinadas por lo extraordinario. Además de pertenecer a una familia literaria de las más importantes de su época, ella fue en sí misma un faro de atención en la vida cultural británica. Publicó libros de poemas, ensayos, biografías y en 1954 le fue otorgado el título de Comendadora de la Orden del Imperio Británico. Pero la historia quizás la recuerde aún más por el catálogo de extravagantes personajes que logró con su Excéntricos ingleses (Lumen, 2009), en donde despliega su fascinación por iluminar a los que vivieron e hicieron de su vida algo fuera de lo común. Sitwell recoge a viajeros, eruditos, científcos, hombres de letras, ermitaños, místicos y otros personajes disparatados de la nobleza inglesa, desde el anfibio lord Rokeby, que vivía en su bañera, hasta Waterton, que se paseaba por su finca a lomos de un cocodrilo.
La ironía encuentra en la prosa medida y correcta de la autora, un soporte perfecto para la presentación de la lista. La recuperación y traducción de Jordi Fibla, resulta original, divertida y demuestra la inteligencia rebozada del mejor humor inglés.

Hay quien cree que la vida tiene sentido, entre otras cosas, porque existen uno o más Dioses que así lo determinan. Su pura existencia, la de ese ser o seres altísimos, permite un aliciente para sobrevivir a los sucesos más o menos atroces del devenir humano. Casi siempre por miedo, que es una de las formas históricas de la adoración, los hombres rinden sacrificios a sus Dioses. Esto es lo que quiere explicar Joseph De Maistre en su Tratado sobre los sacrificios (Sexto Piso). A través de los sacrificios humanos y en la teoría cristiana de los mismos, el autor (educado por jesuitas) se preguntará “¿Por qué se habrá escogido, siempre y en todas partes, para honrar a la divinidad, para obtener sus favores, para desviar su cólera, una ceremonia que la razón no sugiere en absoluto y que el sentimiento rechaza? Es preciso recurrir a una causa secreta y muy poderosa”.
Si no hay dioses, no hay sacrificios ni miedo. La tentación de un hombre sin ídolos es la aceleración del listado de preguntas sobre el vivir, y la conclusión sobre el sinsentido. El suicidio es para Emile Cioran, explicado en su En las cimas de la desesperación (Tusquets), la más natural de las respuestas. Este libro ayudó al autor, según sus propias palabras, a no responderse más que con preguntas hechas textos, para zafar de la respuesta suicida. A través de una cincuentena de artículos de dos o tres páginas, Cioran desgrana el motivo de su desesperación: el sufrimiento, el grotesco, la muerte, la melancolía, la insatisfacción total, y la incertidumbre del desconocimiento del mundo. Concluye en el principio del artículo titulado No sé: “No sé lo que está bien ni lo que está mal; lo que está permitido y lo que no está; no puedo alabar no condenar nada”. Cioran en estado puro.

La Argentina está tan loca como Fogwill. O, mejor dicho, la Argentina está tan loca que puede que las invenciones de un genio loco como Fogwill suenen a una forma posible de vida.
Un guión para Artkino (Periférica), escrita en 1977 y 1978, es el registro de una comedia en el que el mismo Fogwill -protagonista- es contratado por Artkino Pictures para escribir un guión. El contexto de la Argentina socialista, donde se fuma tabaco ruso y todo suena a un futuro envejecido, invita al humor negro. La novela, que remite a un 1984 a una manera porteña, se nutre de un adaptado modo del discurso comunista: "Yo escritor, entre artistas y trabajadores del espectáculo, estamos juntos para generar una gran obra para deleite de los trabajadores del mundo, que a la vez reforzará los lazos de sangre que unen a nuestro pueblo con los artistas, los trabajadores y los dirigentes de la gloriosa URSS, cuna del socialismo".
Los hombres tan viles como en cualquier otro contexto político, desenfundan sus miserias bajo el elegante modelo de una moral precisa, intachable, finalmente oscura y devastadora.

Coloca de epígrafe Antonio Escohotado en su Los enemigos del comercio (Espasa), una idea de Polibio «La humanidad no posee regla mejor de conducta que el conocimiento del pasado». El conocimiento del pasado es una frase bonita, pero lo interesante es realmente cómo se accede a ella y qué se dice acerca de lo que se va conociendo. Escohotado hace con el primer volumen de este manual-tratado, al que le coloca un subtítulo “Historia de las ideas sobre la propiedad privada”, un excelente ensayo sobre los caminos primeros de lo que conocemos como Comunismo. En esa primera etapa. Primer volumen de dos, se analiza “De cómo la propiedad privada no fue discutida ni en Grecia ni en Roma”, hasta “De cómo resurgió el comunismo”, época de los jacobinos.
Contra la historia (Galaxia Gutenberg) de José María Ridao propone una revisión del mismo concepto de Historia. El libro pone el acento, a través de los capítulos fuertemente enfocados a la Historia de lo ocurrido en la península ibérica, a esa manera falaz que “considera que nada relevante ha ocurrido en España antes de 1800. Contra el supuesto de que nop hay culpables ni inocentes, ni verdugos ni víctimas en los acontecimientos del pasado”
Lunes, 23 de noviembre
Institución Futuro. Think tank independiente
Pedro Fernández Barbadillo
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Javier Vicente Gil
David Millán
Antonio Florido Lozano
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres