Ser la más lista de la clase tiene indudables ventajas. Es cierto que se despiertan envidias y algunas muy justificadas. En cualquier caso, no es incompatible la condición de empollona, con la de chica divertida.
El tipo no se anda con pamplinas y ella tampoco. Comienzan con música de flauta y acaban dando duro y por detrás.
Los turnos en fin de semana son larguísimos y para algunas se hacen interminables. Hay ratos en los que se acumulan los pacientes y muchas horas durante las que lo único que puede hacer una chica así es darles vueltas a la cabeza. Y a otra cosa...
La rubia llega muy contenta a la cita, toma posiciones en el sofá, comienza el magreo y cuando se quiere dar cuenta, la tiene entera y donde más le gusta. Un fenómeno, que además se lo come todo.
Se ha convertido en la gran pasión nacion.Ahora, quien no juega al golf no es nadie y eso explica que la señora de la foto haya decidido tomar clases particulares.
Hay sitios donde no funciona casi nunca el aire acondicionado y para colmo, en cuanto comienza el otoño, por decisión administrativa, se pone la calefacción a toda máquina. No es extraño que a algunas les entren los calores.
Tener buena presencia física ayuda a menudo en la vida, pero no es el único requisito para ascender rapído en el escalafón de la empresa.
Jueves, 24 de julio - Actualización: 23:54