Lo habitual es que nadie se acuerde de ti, pero la vida da sorpresas. Y una de las mejores sería que la vecina, recién llegada al barrio, ande cachonda y con ganas de juerga. Y encima, porque es muy divertida, que no se ande con rodeos y que sea adicta al "aquí te pillo, aquí te follo".
No hay nada más díscolo que esas repetidoras ya mayorcitas, a las que la familia manda a una academia, con la vana esperanza de aprieten los codos y que aprueben de una vez por todas.
Las subidas del Euribor han puesto las hipotecas por las nubes y las chicas, que hace unos meses se hartaban de vender pisos, no pillan ahora un cliente ni con suerte. Pero algo habrá que hacer.
La señora teine un pequeño problema en las cañerías y necesita con urgencia un fontanero, que pueda repararlo.
La tentación estaba en casa. El chico, muy jovencito y con las hormonas en plena ebullición, no puede reprimir la tentación y levanta la falda.
A ella le dan igual las normas internas. Le importa un comino lo que dice el reglamento y a la hora del trabajo, mete en vereda al más pintado. Si hay que hacer un registro, se hace... y a fondo.
No siempre hay mucho que hacer en la oficina y las dos chicas urden un plan. Una travesura sin importancia, pero muy divertida.
Sábado, 4 de julio - Actualización: 09:41