18.03.08 @ 15:40:59. Archivado en Arte, Pintura

Mirad el cuadro con que ilustro esta entrada. La verdad es que la pintura habla por sí misma. La encontré hace meses, navegando por las procelosas aguas de Internet. Es obra de Leonardo da Vinci.
Cuanto más contemplo las facciones, armónicamente trazadas, elaboradas en un prodigioso éxtasis de armonía, me dejo cautivar por la maestría demostrada por el genial florentino. Deconozco el título de la obra. Si algún comentarista lo supiera quedaría muy agradecido.
Pero, en cualquier caso, esa mujer, ya inmortal, no necesita nombre. Nos habla, cada vez que la vemos, de la belleza, de su belleza, del arte, del amor. En definitiva, esa mujer nos habla de lo eterno.
Y ante lo eterno no hacen falta palabras.