Éramos pocos y ahora una menos
07.01.11 @ 13:15:58. Archivado en Religión

Leo la noticia en La Voz de Galicia y me entristece. Mª Carmen Piña, una jovencita de 18 años, eligió la vida consagrada para dedicar sus días a Dios. Con una vocación muy específica: el cuidado de los ancianos. No era monja de clausura. (Algo que no terminan de entender muchos católicos (y mucho menos los no católicos). Que existan monjas de clausura, dedicadas en cuerpo y alma a la oración. A orar por los que no oran. ¿Para qué? ¡Ignorantes que desconocen el supremo poder de la oración!)
Sin embargo, esta muchacha, hoy con 24 años de edad, abandona su antigua vocación religiosa por el mundanal ruido, por la vanidad de los aplausos y los vítores. Pues yo exclamo: ¡qué pena! Aquello del duque de Gandía San Francisco de Borja, pero al revés. "No volveré a servir a señor que se me pueda morir" viendo el cadáver descompuesto de la emperatriz Isabel, esposa del césar Carlos de Gante. No, yo quiero que me quieran y me aplaudan los que se mueren, y al que nunca muere y si muere resucita, naranjas de la China.
Quizá esta salida venga acompañada de un milagro en su alma.
¡Oremos por ello!
P. S. ¡Para que no caiga en las garras de los artistas de la Ceja!
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Ciriaco de Málaga
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