El Obispo de Alcalá de Henares, en la Vigilia de la Inmaculada: “Vengo con el dolor de mi Patria”
08.12.10 @ 16:20:44. Archivado en Sociedad, Religión

El pasado martes 7 de diciembre, el Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, presidió la Vigilia de la Inmaculada en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcalá de Henares. La ceremonia comenzó con la exposición del Santísimo Sacramento y el rezo de Vísperas.
El templo, repleto de fieles procedentes de todas las parroquias de la ciudad, pudieron escuchar, tras la lectura del Evangelio, una homilía de Mons. Reig Pla cargada de actualidad e intensa emoción.
En el día de la Patrona de España, María Inmaculada, “vengo con el dolor de mi Patria” afirmaba el Obispo porque, según las noticias del día, nuestro país cuenta con los índices más altos de droga, alcoholismo y fracaso escolar de Europa. “¿Y cómo tenemos a nuestros jóvenes? ¿quién cuida realmente de nuestros niños? ¡Cuántos niños carentes de afecto! ¡Cuántos hogares solos y cuántas familias que se van destruyendo en España!”, inició sus palabras.

Don Juan Antonio señaló con contundencia que “por este camino vamos al abismo”. Apuntó a los gobernantes de España como máximos responsables de la situación que vivimos. “Son lobos que están destruyendo a las ovejas; nuestras leyes son inicuas e injustas”.

Según Mons. Reig Pla, no hay verdadera alarma social por lo que ha pasado estos días con los controladores aéreos, sino por “la destrucción del alma de los niños y de la capacidad de amor puro de nuestros jóvenes” y es que, “si matas el alma y niegas a Dios, estás aplastando al hombre”, recalcaba el Obispo en el sermón. “¡Somos como ovejas sin pastor! ¡Ni una palabra de aquellos que detentan la autoridad pública, que venga a dar sentido a la existencia humana! ¡Ni una palabra que enaltezca a la familia, ni una palabra que enardezca a los jóvenes por el camino de la Verdad!”, continuó don Juan Antonio.

Sin embargo, no es tiempo de caer en el desánimo, sino todo lo contrario. En esta situación preocupante, sin duda alguna, el Obispo complutense quiso llevar a los fieles de Alcalá un mensaje de esperanza. “Saquemos de esta situación una respuesta activa, compasiva, de misericordia”. En esta difícil coyuntura histórica, la familia, proclamó el Obispo, “gran baluarte que custodia el amor entre las personas”, debe tener un papel protagonista, como sujeto de evangelización, al abrigo de las comunidades cristianas.
En este sentido, las parroquias, señalaba Mons. Reig Pla, deben ser comunidades vivas de fe, núcleos de resistencia frente a la cultura laicista, donde se refleje la Gracia de Dios a través del testimonio de la Virgen María. “Hemos de ser conscientes de que, lo que nos estamos jugando, es el futuro de nuestra civilización. Si no tenemos más hijos y no los educamos en la fe cristiana, no resistirá nuestra cultura”.

Saldremos enardecidos de cada situación cotidiana porque tenemos al Señor entre nosotros, afirmaba el Obispo de nuestra Diócesis, recordando que “nada ni nadie nos podrá separar del Amor de Dios, manifestado en Jesucristo”, y que el amor despierta a las personas, haciendo creíble la predicación de la Iglesia. “¡Debemos ser mártires de la fe, testigos del amor! ¡Donde haya un católico tiene que brillar toda la Gracia de Nuestro Señor!”, para que la sociedad entera no pierda jamás la esperanza y recupere la verdadera alegría.
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Ciriaco de Málaga
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