Teresa
15.10.08 @ 11:29:12. Archivado en Historia, Religión

"Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento..."
Es la fe recia y austera de un pueblo milenario. Castilla la Vieja, tierra dura y firme, donde crece el chopo, la encina y el trigal. Donde fluye el arroyo de aguas mansas. Es Ávila.
En el frío zócalo de pizarras y esquistos, cumbres nevadas, la muralla se levanta, desafiando tiempo y horizontes. Cubren su filo con el manto áspero del hábito carmelita. De las carmelitas descalzas. Sandalia y jergón de paja.
Huele a bellota y a incienso, a Crucifijo de madera recién tallado, en el óleo del martirio y la Piedad. Francisco de Borja. Pedro de Alcántara. Juan de la Cruz. De la Encarnación al nuevo convento de San José. Castillo interior. Los versos místicos, un almendro en flor. Las fundaciones. El éxtasis, cuidado y sublime. Espíritu Santo.
El Escorial de Felipe. La Roma de Bernini. De norte a sur, de este a oeste, conventos y más conventos, Teresa de Cepeda y Ahumada.
No. Ni de Cepeda ni de Ahumada. Teresa de Jesús. No podía ser de otro. Sesenta y siete años consumidos en el amor a Jesús, su único señor, esposo y compañero. Las moradas. La última: Alba de Tormes. Alba de un tiempo nuevo, Teresa. Espíritu y carisma, renovación y reforma. Impulso.
Nada te turbe, sólo Dios basta.
Comentarios:
En tanto tiempo de ausencia por mi parte, te estás convirtiendo en un magnífico escritor. Aunque ya apuntabas...
Maravilloso personaje el de Teresa de Jesús!!
Un abrazote.
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Ciriaco de Málaga
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