Educación en el transporte público
19.09.08 @ 09:24:00. Archivado en El rincón de Edu J

Me acuerdo perfectamente que cuando el ilustre señor Don Ciriaco de Málaga escribía este artículo hace un año, yo le animaba encarecidamente a sacarse el carné de conducir, para no tener que ver a tanto indeseable en el ferrocarril.
Pero, por desgracia, la actual situación económica no es precisamente boyante, excepto para algunos que se pueden permitir pagar el alto precio al que han llegado los carburantes, las asfixiantes hipotecas y, en definitiva, pegarse la vida padre. De modo que no me tocado otra que sacarme el abono transporte y realizar la mayoría de mis desplazamientos en autobús, tren, metro o caminando. Pues el coche es para ir a trabajar. Lástima que no me hubiera dado por ser asesor de la diputación provincial de Cádiz...
En estas tres semanas que llevo con el abono, me he montado, básicamente, en el Metro. Transporte que da gusto coger por la vigilancia que hay, tanto en las entradas como en las salidas, y donde todo el mundo paga. Y el Cercanías, donde hay paradas que la gente se cuela por donde les da la gana y se bajan cuando les apetece.
Pero, sinceramente, a mí esto me da un poco igual. Me preocupan más otras cosas, como la falta de educación. Valga como ejemplo: un "señor" del Cono Sur bebiendo de una litrona de cerveza mientras tocaba los senos a una chica y hablando por el móvil de que hoy solamente se iba a dedicar a revolcarse con su “piba” (la cual tuvo la “buena costumbre” de mostrar su ropa interior).
Pues, ¡qué quieren que les diga! No sabía yo que se pudiera ser tan hortera, pues jamás vi unas bragas tan espantosas (tenían estampación de leopardo). Imagínense mi cara: todo un poema.
Otro día, retornando de la Villa y Corte -un sábado por la noche- vi a un grupo de jóvenes que se dirigían a la ciudad complutense. Ni cortos ni perezosos, los desvergonzados varones se despojaron de la camisa (para que luego digan que no hay cosas peores que ver la ropa interior) y se pusieron a cantar, a bailar y a fumar. Y de postre, a beber alcohol dentro del vagón. Vamos, que tenían organizado un auténtico botellón. Si a esto le sumamos la música que generan ahora los teléfonos móviles, el colofón.
En resumen: la gente que va mal vestida, los que enseñan la ropa interior y llevan innumerables piercings, los drogadictos, los frikis, la gente con sus animales (ayer me topé con uno que llevaba una serpiente, y no era precisamente pequeña; gracias a Dios la llevaba en un habitáculo preparado, pero a pesar de eso imponía), le hacen a uno dar gracias por tener el trabajo en la ciudad en la que vive.
Un saludo cordial a todos/@
Edu J
Comentarios:
Un saludo.
Y Sr. Ciriaco, vivan también las mujeres.
Por cierto, la foto me ha sorprendido
En definitiva, ¿Cristo rió? Mi opinión es que no lo hizo. ¿Dónde aparece en el Evangelio que riera? Largas horas hemos debatido el Demonio de Mediodía y yo sobre esta cuestión y siempre quedamos en tablas.
Deberíamos aprender más de nuestros mayores, que son sabios, tienen experiencia y sabiduría empírica sobre sus espaldas. Vivan los viejos, las procesiones, las corridas de toros y el pasodoble. Viva España.
Desempolve los apuntes y aplíquese usted en la mente del sabio Servato Lupo y verá que no hay nada nuevo bajo el sol. Por no hablar del dicho de Hammuraby que el señor Ciriaco conoce de mis conversaciones. Con Dios
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Ciriaco de Málaga
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