La Pasión de Mel Gibson
11.09.08 @ 12:19:56. Archivado en Cine, Religión

A finales del verano de 2003 tuve noticias, por un amigo de la facultad, del inminente estreno de una película dedicada a las últimas doce horas de Jesús de Nazaret. Mel Gibson era su director. Convencido católico y cineasta afamado, estrenaría su obra en versión original, coincidiendo con la Semana Santa de 2004.
Personalmente me considero cristiano practicante y, como tal, deseaba con anhelo poder ver La Pasión de Cristo, después de ver trailers y entrevistas publicadas en páginas de Internet dedicadas a ella. Tendré que confesar que por esto mismo me resulta imposible ser objetivo en la crítica, aunque, como licenciado en Historia y desde mi humilde perspectiva, el filme cumple con creces los valores estéticos y es fiel a la realidad pasada de los tiempos narrados.
Es posible que se hayan hecho y se hagan películas mejores que ésta, sin lugar a dudas. Pero de lo que no estoy tan seguro es que se realicen con tanta carga emocional y profundidad espiritual. Desde los primeros instantes hasta los últimos, se percibe una sensibilidad especial a la hora de concebir y desarrollar la trama.
La noche oscura en el Huerto de Getsemaní, donde ninguno de los apóstoles presentes es capaz de acompañar a su Maestro en las últimas oraciones; el diálogo entre éste y el Diablo andrógino que hace adivinar la tragedia avecinada sin remedio; así como, los primeros golpes dados por la guardia sacerdotal a un Jesús totalmente indefenso. Como si de un vulgar ladrón se tratara, el llamado a ser centro de la civilización occidental como Hijo de Dios, es abofeteado por los sacerdotes del Templo.
El inhumano baño de sangre que supone la flagelación continúa con el Vía Crucis, en el que se inserta una (para muchos la más) de las escenas más impactantes de la cinta. La Virgen María recuerda un traspié que hizo caer a Jesús de niño cuando, le ve ahora desplomarse bajo el peso de la cruz. Sin dudarlo un instante, corre como entonces a socorrerle para darle su consuelo maternal. Él le dice: “¿Ves,madre? Yo hago todas las cosas nuevas”.
¡Qué grande dar la vida por la Humanidad! En esa desesperada exhortación, Cristo culmina su Doctrina. Su victoria sobre la Muerte será el final de un camino de tormentos. La Crucifixión, entendida por Gibson –y por la Iglesia– como sacrificio eucarístico del Pan y Vino, como Cuerpo y Sangre del Señor, es de una vistosidad sobrecogedora. Es el Dios todopoderoso, voluntariamente clavado en un madero para redimir al hombre y aniquilar al pecado.
En La Pasión es representado con un realismo verdaderamente extraordinario.
Comentarios:
¿Cómo puede decir eso? Incomprensible....
O tempora.........
O mores...........
¡Látigo despiadado para Edu J!
Otro amigo, católico no practicante, se tuvo que salir del cine porque no aguantaba como le pegaban al Señor y se salió de la sala. Terminó arremetiendo contra los judíos.
En fin, cosas, de la vida.
Solariana: cuando quieras.
Tal vez me dejé llevar de opiniones que se basaban en una recreación por parte de Gibson en la violencia y la sangre, mientras que, por tu artículo, me parece entender que sólo se trata de realismo.
Tal vez yo sea una persona a la que le cueste ver la realidad.
Después de leer esto debería atreverme a visualizar el film y opinar por mí misma.
Gracias, Ciriaco.
Un abrazo!
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Ciriaco de Málaga
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