Las bulas de América y España (1/2)
08.09.08 @ 17:50:00. Archivado en Política, Historia, Religión

Hoy vamos a estudiar un poco de Historia, amigos. El texto objeto de nuestro estudio de hoy es un documento jurídico con marcado carácter religioso: la primera bula Inter Caetera, fechada en Roma el 3 de mayo de 1493. El autor es el mismo Papa Alejandro VI y está dirigido a los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.
Forma parte de las conocidas como Bulas Alejandrinas, cuyos originales se conservan en el Archivo General de Indias. Se trata de un importantísimo conjunto documental en el que se hace donación a los Reyes de las islas descubiertas "y pendientes de descubrir por el occidente", además de concederles numerosos privilegios. Son cinco, y todas fueron publicadas entre abril y septiembre de 1493, menos de un año después del primer viaje.
1. I Inter Caetera o bula de donación (3 de mayo de 1493).
2. II Inter Caetera o bula de partición (4 de mayo de 1493). Se limitó a señalar una frontera entre los dos países descubridores, una línea divisoria trazada de norte a sur por el meridiano que pasa a cien leguas de las islas Azores y Cabo Verde.
3. Piis Fidelium (25 de junio de 1493). Tras ser propuesto por el rey Fernando, el benedictino fray Bernardo Boyl es enviado a las Indias como vicario apostólico para evangelizar a los indígenas y, posiblemente, controlar al todopoderoso Colón.
4. Eximiae devotionis (3 de mayo de 1493, pero despachada en julio). En ella se conceden a Isabel y Fernando los mismos privilegios sobre las nuevas tierras que ostentaban los reyes portugueses, sobre los territorios africanos y de la navegación.
5. Dudum siquidem (26 de septiembre de 1493). Se amplían las concesiones a la Monarquía castellana, concediéndole permiso para llegar a la India asiática por occidente.
Alfonso Borja (1431–1503), pasó a ser llamado Alejandro VI una vez ascendió al solio pontificio el 10 de agosto de 1492. Sus orígenes españoles –nació en Játiva– serían una señal de la política proespañola que propugnaría desde la Santa Sede. Fue adoptado por su tío, el futuro Papa Calixto III, con quien inició los estudios de Derecho en Bolonia.
Tuvo una brillante carrera eclesiástica, pasando por obispo, arzobispo, legado, cardenal, decano del Sacro Colegio, hasta llegar a lo más alto como Papa. Atesoró grandes riquezas y vivió más como príncipe poderoso que como pastor de almas. Tuvo cuatro hijos: Juan, César, Jofre y Lucrecia. Y algunos más, nacidos de otras amantes. Fallecería el 18 de agosto de 1503.
Centrándonos en el texto, podemos comprobar que está redactado en un lenguaje jurídico muy propio de la época, con abundantes frases hechas, repeticiones y formalismos.
Comienza con una salutación introductoria:
Alejandro obispo, siervo de los siervos de Dios, al carísimo hijo en Cristo Fernando,...
Y continúa con un breve trazo de los méritos realizados por los Reyes Católicos en defensa de la Fe:
Reconocemos que sois tan verdaderos reyes y príncipes católicos como sabíamos que siempre lo fuisteis y demuestran vuestros hechos preclaros…como testimonia la recuperación del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos…
Más adelante, el autor profundiza en la llegada de Colón a las lejanas tierras de ultramar con una descripción de los nativos. Los cuales viven pacíficamente y, según se asegura,
andan desnudos y no comen carne…
Y es aquí cuando comienza la tesis fundamental del documento, que no es otra que la apremiante necesidad de convertir a los indígenas al cristianismo, valorando como positiva su salvaje religiosidad.
Según pueden opinar vuestros enviados, estas gentes creen en un Dios creador que está en el cielo y las consideran bastante aptas para abrazar la Fe católica e imbuirles buenas costumbres.
De este modo, llegamos al punto esencial de la bula, cuando exhorta a los soberanos a mantenerse fieles a la Iglesia.
Os exhortamos muchos, en el Señor […] para que semejante expedición sea proseguida en todo y tratéis de aceptarla con buen ánimo y celo por la Fe ortodoxa. Y además, habla de cómo hacer efectiva la evangelización en las nuevas tierras. Os mandamos, en virtud de santa obediencia, que a las tierras firmes e islas citadas, varones probos y temerosos de Dios, doctos, peritos y expertos para instruir a los residentes y habitantes citados en la Fe católica.
En contrapartida, y como jugosa compensación a tan inmensa labor, el Papa concede a los españoles unos privilegios políticos y económicos de gran importancia.
Y para que la realización de un negocio de tanta importancia la asumáis más libre y decididamente […] todas y cada una de las tierras e islas ya citadas, así las desconocidas como las hasta ahora descubiertas y las que se descubran en adelante […] a vos y a vuestros herederos los reyes de Castilla y León, perpetuamente, donamos, concedemos y asignamos, y a vos y vuestros herederos mencionados investimos de ellas.
Asimismo, plantea un monopolio castellano en América, como explícitamente indica:
A cualesquier personas de cualquier dignidad, bajo pena de excomunión latae sententiae, rigurosamente impedimos que a las islas y tierras citadas, para obtener mercancías o para cualquier otra cosa, se atrevan a llegar sin especial licencia vuestra…
Para dejar constancia de la igualdad con Portugal, concluye confirmando
el mismo tipo de privilegios, gracias y exenciones para Castilla que al país vecino, de la misma manera y en todo su tenor como si palabra por palabra en la presente estuviesen insertas […] de tal manera podáis y debáis poseerlas y gozarlas libre y lícitamente.
En el aspecto formal, la bula concluye con una condena en nombre de Dios a todo aquel que desobedeciere la suprema ley dada por el Romano Pontífice.
A los numerosos éxitos logrados por los Reyes Católicos: construcción de un nuevo Estado, el establecimiento de la paz pública, el fin de la Reconquista,... hay que añadir uno, el más universal y trascendental de todos: el descubrimiento de América.
CONTINUARÁ EL PRÓXIMO LUNES
Comentarios:
Don Alejandro, Don Antonio o Don Rodrigo tendrían que haber aprendido algo de élla.
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Ciriaco de Málaga
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