Pablo VI: «Per crucem ad lucem»
06.08.08 @ 21:40:20. Archivado en Historia, Religión

"El combate por el Reino incluye necesariamente la experiencia de una pasión de amor" (Gaudete in Domino, 37; 9 de mayo de 1975)
Tal día como hoy, a las 21:40 horas de hace 30 años exactamente, Pablo pasó de la cruz a la luz. El que había entregado su vida entera a la Iglesia, consumido por una fidelidad extrema, tras muchos sufrimientos humanos, corporales y espirituales, alcanzó por fin el descanso eterno.
El lombardo Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini: buen estudiante, tímido sacerdote, hábil diplomático, arzobispo, cardenal y, finalmente, Papa. Pablo VI. Siervo de los siervos de Dios. Inquebrantable servidor de Jesucristo.
Un gran pontífice, maltratado y vapuleado por ciertos sectores intransigentes de la Iglesia católica, que veían en él -y siguen viendo- la mano laxa por la que habrían de entrar toda suerte de herejías.
Fue, sin embargo, el primer Papa viajero, el Papa peregrino, dialogante, incansable. Sobre el Monte de los Olivos habría de protagonizar el primer conmovedor encuentro con Atenágoras, patriarca de las Iglesias orientales separadas de Roma.

El Papa del santo Concilio Vaticano II. Quince años de pontificado, siete encíclicas.
Hace unos días se cumplían 40 años de la Humanae Vitae, luminoso escrito profético en defensa de la vida. Sin olvidar la fundamental Populorum progressio, útil resumen de la Doctrina Social de la Iglesia que ofrece oportunas soluciones a los delicados problemas del mundo contemporáneo.
Pero, junto a ellas, quince constituciones apostólicas, y un sinfín de mensajes para los medios de comunicación, cientos de declaraciones, cartas, motu proprio, exhortaciones, homilías,...
Pablo VI, mensajero de la paz. En 1965 visitó Estados Unidos y, desde la sede de la ONU, habló, profundamente emocionado, en favor de la paz delante de los representantes de 117 países. Eran los años tensos de la Guerra Fría, de la paz inestable y la desconfianza mutua.
Las brigadas rojas secuestran y matan al líder democristiano Aldo Moro en la primavera de 1978. Pablo VI se dirige a sus captores para suplicar su liberación: "Os lo ruego de rodillas...". El vil asesinato supondrá la última y definitiva punzada para el corazón maltrecho del anciano Sumo Pontífice.
Desde aquí mi sincero homenaje, todo mi reconocimiento y el afecto más profundo hacia Su Santidad el Papa Pablo VI, 263 sucesor de San Pedro, en el trigésimo aniversario de su fallecimiento.
Comentarios:
Fijese, que yo pensaba que el Papa viajero era Juan Pablo II.
Lo que hicieron las Brigadas Rojas, no tiene nombre ( a todo esto, somo el único país de la Unión Europea, que tiene una banda terrorista).
Por cierto, a tenor del comentario del Bisoño, no se me estará usted volviendo un progre con ver esa serie de la primera?
Así se explica que se pudo pero no se hizo e Italia perdió una gran oportunidad histórica para acabar con el problema de las Brigadas Rojas.
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Ciriaco de Málaga
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