Me siento morir
29.07.08 @ 03:11:36. Archivado en Sobre el autor
Es terrible, no sé qué me pasa. Llevo una hora retorciéndome en la cama envuelto en un insoportable picor generalizado. Creo que los mosquitos se han cebado conmigo, porque las ronchas no dejan de crecer y multiplicarse, a cada instante, por cada centímetro de mi cuerpo. Y cuanto más me las rasco, más me pican.
Me preocupa especialmente una hinchazón tremenda que me ha aparecido de forma misteriosa en el pie izquierdo: me duele incluso al apoyarlo contra el suelo. Ahí no es picor: es molestia e inflamación. Los cinco dedos han aumentado considerablemente de tamaño, y todo el pie se encuentra muy enrojecido. ¡No creo que ahora mismo pudiera calzarme con normalidad!
Los párpados me pesan del sueño acumulado, -¡son casi las tres de la madrugada de un día de diario!- pero al intentar dormir no lo consigo. Me restriego con desesperación contra las sábanas. Quisiera darme una ducha de agua fría, pero el ruido alertaría a mis padres, que descansan en la habitación contigua.
Sé que un blog no está para esto. Y menos en un portal serio como este. Pero no puedo remediarlo. Tengo que matar el tiempo mientras me siento morir. Jamás me había sentido así de mal. ¿Qué tipo de insecto me ha picado que tanto me está torturando? ¿qué maldita inyección ha traspasado mi epidermis?
Los habones que me han aparecido debajo de los brazos son gordos como cerezas y abundantes como uvas en racimo. Comienza a revolverse mi estómago y siento una ligera opresión en el pecho. He probado a beber un vaso de leche fría. No sé si he sufrido una intoxicación a causa de tanto veneno de mosquito. Me pican las ingles, las piernas, los brazos, la espalda,... No sé ni lo que escribo.
Acabo de mirarme en el espejo y tengo toda la espalda roja y poblada de un extraño sarpullido. Estoy empezando a preocuparme. No quiero despertar a mis padres, pero esto no me había pasado nunca. Me están dando ganas de llorar, estoy desesperado.
Fuera, en la calle, no se oye nada, no se escucha nada. Ni un ruido. Nada. El viento se ha detenido, el tiempo no pasa. Estoy asustado. Muy asustado. ¡Me pica todo el cuerpo, me encuentro muy mal y no puedo dejar de rascarme! Hasta me pica la cabeza, el cuello, los muslos, la barbilla,... ¡Dios mío! ¿qué me está pasando?
Comentarios:
No fueron picaduras de mosquito, sino una intoxicación. Debí cenar algo en mal estado -como bien apuntaba la Bandera- y me sentó como un tiro. A la mañana siguiente me seguía picando, pero ya menos. No necesité ir al médico, gracias a Dios, a pesar de que mi madre se empeñaba en llevarme al hospital las 4 de la madrugada. Tales eran mis ronchones...
Pero al parecer no le han picado en ciertos órganos donde su recato nos impide nombrarlos.
A mí este año, he tenido la suerte de que a mi los mosquitos casi no me han picado, debe de ser porque desde que tengo el espray anti mosquitos apuntando a la ventana cuan cañón de destrucción masiva los mosquitos suelen darse media vuelta y salir pitando.
Solo alguno atrevido e insensato se atreve a entrar. El ingenuo suele morir aplastado con mi mano en la pared o rociado por el mortal veneno de mi arma de destrucción masiva. Solo alguno lo dejo vivo para contarlo.
Fustíguese y arrepiéntase, rece 10 patenosters y una Salve que quizás le sirvan de algo. Por lo menos para aliviar un poco su castigo, porque de esta no le salva ni un spray matamosquitos.
Quede con Dios joven y castigado masón.
Ciriaco de Málaga. Caído por Dios y por España.
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