¡De aquí no sales! o cómo pasarlas canutas
07.07.08 @ 11:03:29. Archivado en Sobre el autor, Literatura

Estaba tranquilamente sentado en un bar, tomando un refresco yo solo, mientras el sol de verano bañaba las calles. La tranquilidad, a esas tempranas horas de la mañana, reinaba en la ciudad, surcada por regueros de álamos mecidos por la brisa.
Apuré el último sorbo de mi vaso e hice ademán de levantarme de la silla. Se hacía muy tarde y debía marcharme. De pronto, al intentar salir del local, un personaje siniestro se interpuso en mi camino.
Me impedía salir, colocándose delante de la puerta. "Por favor, disculpe, ¿me deja?" -fue mi petición; "no" su lacónica respuesta que me dejó absolutamente atónito. El hombre tenía las manos negras y peludas, que movía extrañamente, como si fueran lombrices. Los ojos inyectados en sangre, profundos y afilados, me miraban con desafío.
La dentadura, repugnantemente destrozada: los dientes blancos y colocados hacia afuera, como si fueran un conjunto de colmillos de collar desbaratado. Su tez oscura penetraba en mi alma, acongojándola hasta el extremo. Volví a insistir. "Déjeme salir, si no le importa". Y él: "¡Ni hablar, de aquí no sales!". Increíble.
Comencé a temblar, temía ser mordido por esa boca horrenda o atravesado por alguna navaja que guardara algún bolsillo en su chaqueta vaquera. Alrededor de él, en torno a una mesa redonda, había más gente. Todos estaban quietos, no intercedían para salvarme de las garras de semejante elemento. "Vamos, déjale ya" -se limitó a espetar, desganadamente, uno de ellos. "¡Que no!".
Me alteré. Ya se trataba de una cuestión de vida o muerte. Le empujé ligeramente para intentar hacerme un hueco y salir del lugar que tan horrible trago me estaba haciendo pasar. El hombre, sin inmutarse, me miró con un odio atroz. Sonrió pérfidamente.
Y me desperté sobresaltado.
Comentarios:
Y, sin embargo, Miguel Ángel le echa la culpa a Zapatero. Pero le doy la razón en lo de "genialmente escrito".
Pues te diré, Malavia, que no andas muy descaminado, yo sí que he soñado esta noche con Rodriguez Zapatero; resulta que estaba casada con él, me hacía mimitos y carantoñas y me regalaba unos pendientes de plata, como unas moneditas... ¿Será una premonición?
Con Dios
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Ciriaco de Málaga
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