Sabina, los puros y el buen vivir
01.06.08 @ 19:02:10. Archivado en Sobre el autor, Ocio, Música

No hace falta ni que te mencione. Enseguida sabrás que me dirijo a ti, buen amigo y fiel compañero de mil aventuras. Adivino que nuestros lectores tampoco tardarán mucho en averiguarlo.
Cuando salgan publicadas estas líneas, estaremos regresando de una boda en Villa del Río (Córdoba). Avances de la tecnología, ya ves, a la que tú, hasta hace poco, aborrecías profundamente. Codo con codo, desde hace dos años, en oficinas de prensa, en restaurantes, en tabernas y en discotecas; en catedrales, despachos, estudios radiofónicos, por mil calles y cien avenidas. Situaciones cómicas, surrealistas, unas; difíciles, desagradables, otras. Entrañables todas.
Ambos católicos, españoles, monárquicos y ambos vividores. Cada uno a su manera, cada uno fiel a su propio estilo. Tú peligrosamente heterodoxo y liberal, yo más ortodoxo y recalcitrante. Aunque últimamente me estás aficionando demasiado -debo confesarlo en público- a los puros canarios. ¿El miércoles te traes un par?
Y Sabina, que no podía faltar.
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Bueno, nada más que decir que de Ciriaco ya puedo esperar cualquier cosa. Hasta yo voy a terminar por entrar por el aro de Sabina. Aunque, la verdad, si me lo encuentro a mi lado en la barra de una cafetería, seguramente también apartaría mi bolso...
Ahora, por lo de los puros habanos no paso. ¡Pobre del que se atreva a fumarse uno a mi lado!
¡Malavia, que me lo estás pervirtiendo!...
Por cierto tendremos, la opurtunidad de ver una foto suya en corbata?
Y lo más importante, jovén quien es la dama, de pendiente en la nariz que diría el Dueño del Balcón, que tiene puesta como foto?
Ay, Don Ciriaco, que me emociono!! Después de este fin de semana tan especial, en el que hemos compartido mil y una aventuras en el increíble pueblo de Villa del Río con su gente maravillosa... ¡¡ya sólo faltaba este escrito tuyo!! Mari, tú y yo siempre recordaremos este fin de semana en el que se produjo el acontecimiento del siglo: La boda de Carlitos y Nuria.
Hace unas horas estaba bailando con "mi prometida" las notas que dicen: "Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una...". Y ahora aquí tengo al poeta que canta a los perdedores.
Eso sí, Ciriaco aguantó todo el día con el traje pulcro e inmaculado, sin quitarse la chaqueta y con la corbata sin moverse un ápice... mientras se tomaba sus "copichuelas". Sólo te faltó el puro... ¡Grande Ciriaco y grande Villa del Río!
Ahí empezó el tomate...
Sea preacavido, Ciríaco, detrás del espeso humo del puro, anda Satanás...
saludos¡¡
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Ciriaco de Málaga
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