El espejo
13.04.08 @ 12:17:12. Archivado en Anécdotas históricas

De cuantas declaraciones de amor se conocen, una de las más galantes es la que Don Juan de Tarsis y Peralta, segundo Conde de Villamediana, hizo a la reina Isabel, esposa de Felipe IV.
La soberana, curiosa, le dijo en cierta ocasión que le gustaría conocer el retrato de la mujer a quien él amaba.
Como respuesta, el osado Villamediana le envió un espejo.
Comentarios:
Me parece una declaración de amor preciosa. Me gustaría ser la receptora de un regalo así. Sólo esperaría que al mirarme en ese espejo no apareciera el rostro de Blancanieves.
Es decir lo del espejo es un recurso muy clásico que a veces da resultado. ¿Lo ha llegado a probar usted señor Ciriaco? A lo mejor triunfa con las damas.
"Ofensas son, señora, las que veo,/ echas a vuestras grandes perfecciones,/porque donde acredita sus pasiones/sólo amor las escribe y yo las leo.
Vencido queda el arte del deseo,/ los imposibles dando por razones,/y en esta fe tan libre de opiniones/fundo lo que de vos no alcanzo y creo.
Si en lo menos se pierde más el tino,/
en lo más, ¿qué será de aquel traslado/
que procura sacar el arte en vano?
Sólo yo tengo aquel tan peregrino/
en que el original no está agraviado,/
hecho en mi corazón por vuestra mano."
que existe una pequeña diferencia de matiz en la anécdota aquí relatada. La reina en realidad pidió el retrato de la dama a la que había dedicado un poema el susodicho Conde de Villamediana. Pues ella estaba impresionada por el sentimiento manifestado en esos versos. Y así fue como el galante Conde respondió con el envío de la cornucopia.
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Ciriaco de Málaga
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