Resurrexit sicut dixit!
23.03.08 @ 00:00:00. Archivado en Religión

Habíamos pasado tanto miedo que hasta nos temblaban los huesos. Contemplamos absortos la gran tragedia desde nuestros escondites. Se quedó solo y abrazó la cruz para cargar con nuestros pecados.
Vimos cómo le azotaban, cómo le clavaban y cómo le alzaban. Hasta que, por fin, su cuerpo, santísimo y glorioso, no pudo resistirlo. Y expiró.
Entonces la oscuridad vino tras una gran tempestad y la tristeza embargó nuestros corazones. Nuestros pobres y temerosos corazones.
Sentimos el remordimiento y nos avergonzamos. Entristecidos y desilusionados, veíamos que sus promesas se desvanecían con él. Sus palabras, hermosas sin duda, pero huecas, desprovistas ya de contenido real y tangible. Porque ahora, si el Maestro había muerto, ¿qué sentido podían tener?
Pero al tercer día, las mujeres vinieron a darnos la buena noticia. No las creímos... -¡siempre dubitativos, siempre incrédulos!- Pero el sepulcro estaba vacío. Su cuerpo había desaparecido. ¡Ya no estaba allí! Porque, efectivamente, no había cadáver. Y no porque lo hubieran robado. No. Porque había resucitado.
Cristo, tras morir en la Cruz, resucitó para que no volviéramos a tener miedo. Para demostrarnos que Dios nunca muere. Y si muere, resucita.
Y ha resucitado de nuevo esta noche, como aquella. En esta noche fría de marzo del año 2008. La Santa Madre Iglesia, Católica y Apostólica, la que Él fundó y encomendó a Simón Pedro, nos recuerda, una vez más, en esta solemne, dichosa y felicísima Vigilia Pascual, que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida.
Christus vincit! Christus regnat! Christus imperat!
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Ciriaco de Málaga
autor
Contacto


