El futuro de mis hijas
04.03.08 @ 20:35:00. Archivado en Política, Sociedad

Es algo difícil, pero no del todo imposible, que en la legislatura que este domingo comienza, el que les escribe tenga un hijo. O una hija. O varios hijos y varias hijas, vaya usted a saber. La vida da muchas vueltas y lo que hoy es azul mañana puede volverse rojo. En abril de 1931, España se acostó monárquica y se levantó republicana. Cualquier día puedo ponerme una foto en el perfil con un piercing en la nariz y acudir a votar con todas mis fuerzas.
Pero yo no soy un enajenado mental, un nostálgico irredento que pretenda hacer sangre del pasado. Soy realista y quiero mirar hacia adelante, hacia el futuro que nos espera. Al futuro que nos aguarda como nación. Conjunto de ciudadanos, hombres y mujeres, que convivimos en un espacio geográfico determinado. Y que algunas veces nos soportamos con peor fortuna. Las elecciones son el mejor método para evitar una guerra civil. Así pues, España, en cinco días, decidirá su futuro en las urnas: y buscará la alternativa o la continuidad.
Los analistas basan sus lecturas en la participación, mayor o menor, suponiendo que una u otra beneficien al Partido Socialista o al Partido Popular respectivamente. Pocas encuestas -hablo de memoria- daban mayoría absoluta a José María Aznar en 2000. Y la consiguió. Nadie daba la victoria a ZP. O muy pocos. Y ahí le tenemos, torciendo lo recto y haciendo aspavientos con las manos, sus cejas diabólicas y una temible sonrisa sempiterna.
Por consiguiente, si Dios me concede la gracia de unas hijas, prefiero que éstas nazcan y crezcan como ha pretendido defender Mariano Rajoy en los debates televisados con Rodríguez Zapatero. En una España donde los gobernantes no se metan en cómo quiero educarlas, libres de asignaturas masónicas, con la oportunidad de cursar religión católica, donde se sientan orgullosas de la Historia de su país, donde sus compañeros de clase no escupan al profesor y donde puedan escuchar varias opiniones, valorarlas, respetarlas, y defender las suyas sin que nadie las tache de retrógradas o reaccionarias.
La Patria es el conjunto de anhelos, pasados y presentes, unidos en un deseo esperanzado e ilusionado de futuro común. La Patria son las canciones que tararea la abuela junto a la chimenea, la patria es el museo preñado de obras maestras. La patria somos tú y yo. La patria es Rodrigo Díaz de Vivar y mi abuelo, que no sabía firmar. La patria son las iglesias parroquiales que pueblan la geografía castellana, los ríos que bañan nuestras tierras, las costas que dibujan un perfil de indescriptible belleza. La patria son los sueños y las realidades: son mis hijas no nacidas.
En el deseo de construirles un mañana, iré a votar el domingo.
Comentarios:
Sí, es muy frecuente soñar con un gobierno del PP que arregle el caos en que el PSOE ha convertido la enseñanza, pero quien esto escribe es profesor en una comunidad en la que el PP lleva ya doce años gobernando sin haber hecho nada contra tal caos. Si el PP estaba realmente comprometido con una enseñanza pública -y subrayo el adjetivo- de calidad, lo primero que tenía que haber hecho nada más llegar al poder era derogar la LOGSE, en lugar de aplicarla bajo mínimos.
Esperemos que tengas una o alguna hija, seguro que será guapa y buena persona como tú, y que gane Rajoy (aunque esto último lo veo más improbable)
Me parece que en calidad de progenitor a te va a ti mejor el papel que a mí. O eso creo. Eso sí, la niña que se llame como yo, ya hay demasiadas Anas y Cristinas. Ciriaco lo comprenderá.
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Ciriaco de Málaga
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