Estamos en tiempo pascual. Paso del desierto a la tierra prometida que mana y leche y miel. Paso de la esclavitud a la libertad, de la Cruz a la Resurrección. Paso de las tinieblas a la Luz que ya nunca se apaga.
El inefable dueño del Balcón, en otro tiempo frecuentado, hoy cubierto de abundante telaraña, ideó hace años la ya muy célebre "mirada imperial".
El diccionario de la Real Academia Española no define este tipo de gesto. De modo que, haciendo gala de una extraordinaria virtud divulgativa, procedo a ello:
Al pobre Joe le dolían los huesos después de la dura jornada laboral. Se levantaba todos días de la semana, salvo el domingo, día del Señor, a las cuatro y media de la madrugada.
"¡María! No me toques, porque aún no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".
Habíamos pasado tanto miedo que hasta nos temblaban los huesos. Contemplamos absortos la gran tragedia desde nuestros escondites. Se quedó solo y abrazó la cruz para cargar con nuestros pecados.
"Aquel día, el que esté en el terrado y tenga en casa sus enseres, no baje a tomarlos; e igualmente el que esté en el campo no vuelva atrás" (Lucas 17, 31-32)
Se equivocan. Viven esforzados en aparentar una existencia que da la espalda a Dios. Pero no pueden hacerlo, como nadie puede escapar, por más que lo intente, de su propio destino. El día del amor no es el comercial y consumista 14 de febrero.
Mirad el cuadro con que ilustro esta entrada. La verdad es que la pintura habla por sí misma. La encontré hace meses, navegando por las procelosas aguas de Internet. Es obra de Leonardo da Vinci.
Cuanto más contemplo las facciones, armónicamente trazadas, elaboradas en un prodigioso éxtasis de armonía, me dejo cautivar por la maestría demostrada por el genial florentino. Deconozco el título de la obra. Si algún comentarista lo supiera quedaría muy agradecido.
Pero, en cualquier caso, esa mujer, ya inmortal, no necesita nombre. Nos habla, cada vez que la vemos, de la belleza, de su belleza, del arte, del amor. En definitiva, esa mujer nos habla de lo eterno.
La segunda legislatura de Don José Luis Rodríguez Zapatero, experto negociador con ETA y coautor del nuevo Estatuto de Cataluña, empieza con paso firme hacia la absoluta desmembración de la Nación española.
Acabo de verlo en Libertad Digital. Quizá el tamaño de la imagen descuadre la lectura del post. No importa. Vayamos al grano. Fíjense en el sobre que el Secretario de Organización del PSOE, José Blanco, está a punto de depositar en la urna.
Blanco, ¿verdad? ¿En qué urna? ¿en la del Congreso? En fin. Sin comentarios. Esta es la España de Rodríguez Zapatero.
Estupendo. El que fuera alcalde de Benidorm, presidente de la Generalidad valenciana, portavoz y ministro de Trabajo y Asuntos Sociales durante los gobiernos de José María Aznar, Eduardo Zaplana Hernández-Soro, ha anunciado hoy su decisión de no volver a ser portavoz del Partido Popular en el Congreso.
Me parece vergonzoso que Mariano Rajoy siga siendo el presidente del Partido Popular. Personalmente, me cae excepcionalmente bien. Es un hombre sólido, inteligente, bien formado, honesto, experimentado en la política, tanto en el gobierno como en la oposición y, para colmo, con una mujer que se descubrió en la noche del domingo como amantísima esposa.
La semana pasada, camino de mi última jornada como becario en la Cadena COPE, pasé un instante a la iglesia de San Pascual, en el paseo de Recoletos, donde se expone permanentemente al Santísimo Sacramento.
Es jornada electoral. Es hora de ir a las urnas, votar y apostar por un modelo político u otro. Seguir como estos cuatro años, a la deriva, o cambiar dando un giro al timón de España.
Hace unos cuantos meses me topé con una página dedicada a los himnos electorales de la campaña de 1977, la primera celebrada en España desde febrero de 1936. Llegué a la formación de Manuel Fraga Iribarne. Me agradó la letra y música de Alianza Popular.
Cuatro años después, el terrorismo vuelve a ser el protagonista indiscutible del cierre de una campaña electoral. La democracia española se enfrenta a momentos difíciles, agitados, llenos de zozobra por la inesperada muerte de un ex concejal socialista de Mondragón.
Es algo difícil, pero no del todo imposible, que en la legislatura que este domingo comienza, el que les escribe tenga un hijo. O una hija. O varios hijos y varias hijas, vaya usted a saber. La vida da muchas vueltas y lo que hoy es azul mañana puede volverse rojo. En abril de 1931, España se acostó monárquica y se levantó republicana.
Hace unas horas se ha hecho pública la decisión de los obispos hispanos. Antonio María Rouco Varela, Cardenal Arzobispo de Madrid, ha sido nombrado, tras el paréntesis de Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española.