Ayer cerré un trimestre de colaboraciones con la Cadena COPE. Desde finales de noviembre he trabajado diariamente con Ángel del Río y su excepcional equipo de los informativos locales de Madrid. Experiencia única e inolvidable para cualquier persona interesada por la actualidad de su país, por el pálpito social y político de su capital, por la mágica intervención entre comunicador y oyente.
"El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían" (Marcos 1, 12)
El silencio es un bálsamo reparador, el instrumento necesario para mejorar las situaciones difíciles, la pausa indispensable para meditar.
Los ciudadanos españoles se merecen un Gobierno que no les mienta. Son tus palabras, Alfredo Pérez Rubalcaba. Palabras que violaban la 'sagrada' jornada de reflexión. Eres sagaz. Y malvado. Sin embargo, fuiste tú quien mentiste, pocos años más tarde.
"Viéronte las aguas, ¡oh Dios!, viéronte las aguas y se turbaron, y temblaron los mismos abismos" (Salmos 77, 17)
Bendita sea tu luz, con la que nos iluminas cada día. Haces caer la lluvia sobre justos e injustos. Las estrellas brillan en el firmamento, nos iluminan en la más oscura de las noches. Y, cuando ellas faltan, allí está el rostro misterioso de una luna incandescente y misteriosa.
Quisiera haber elaborado para este día un artículo sesudo, una reflexión sobre el amor, una divagación profunda sobre el profundo ser del ser humano. Pero no encuentro palabras que sepan definir, a ciencia cierta, lo que es el amor. Y eso que colaboro desde hace meses en un programa de radio dedicado a ese asunto. Pero es díficil de explicar. Muy difícil.
Debo declarar una vez más que soy muy poco amigo de las estadísticas. Sin embargo, tengo entendido que, en los últimos años, el diario ABC había descendido de forma notable su número de ventas. La Razón que fundara el inefable académico de la Lengua le robaba casi un comprador cada mañana.
Cuando se le preguntó al biólogo Louis Thomas cuál debía ser, en su opinión, el mensaje que la Humanidad debería enviar a otras civilizaciones del espacio, su respuesta fue: “yo enviaría las obras completas de Juan Sebastián Bach. Pero eso sería presumir”.
Pido a mis lectores sinceridad. Que vean este video y opinen. "Estoy con Zapatero" dice un conjunto de personas, hombres y mujeres, conocidos y anónimos, mostrando, con un gesto peculiar (¿acaso la masonería emplea estos nuevos trucos para hacerse notar?), su apoyo al actual Presidente del Gobierno. Me parece alucinante. Realmente increíble. No sé en qué país vivimos. De vergüenza. Definitivamente, creo que esta sociedad hace aguas por todas partes.
Siempre me ha llamado la atención la forma de llamar la atención -valga la redundancia- de algunos artistas que ayer fueron algo y hoy son nada. Muchos pretenden mantener un brillo ficticio, una altivez forzada, una luz que no es tal y una constante postura de divo que provoca risa y lástima.
Anda que no le dará asco llevar su apellido. Él preferiría ser Alberto Vicioseguro, o Alberto Comecuras, o Alberto Quemaiglesias. Pero tiene que aguantarse, porque es español y en España el Cristianismo hunde sus raíces en la noche de los tiempos. O en el alba de los siglos, mejor dicho. Porque gracias a la luz de Cristo los hombres y las mujeres nos dignificamos y fuimos salvados en la Esperanza.
Estoy conmocionado ante este video. Para que luego digan que la Iglesia no sabe adaptarse a los nuevos tiempos y hacer uso de las tecnologías puestas a su alcance. Todavía me estoy riendo.
Le conocí hace cinco años. O quizá más, siete. Solamente de vista. Éramos compañeros de clase en la facultad de Historia. Aglutinaba en su derredor un grupito de jóvenes aficionados al fútbol y a la política. Escuché de soslayo, en más de una ocasión, determinadas conversaciones que le inclinaban en el bando conservador de esta España de nuestros dolores. Otros especímenes con los que cohabitábamos en el aula pertenecían al núcleo izquierdista, filozapateril y extremadamente antiaznariano. Estábamos en las algaradas anti-LOU y los prolegómenos de la desdichada guerra de Irak. Días ruidosos de pachanga y desorden.