Malaviadas
21.11.07 @ 23:29:08. Archivado en Sobre el autor

Sólo hay una persona en el mundo capaz de vivir sin apenas dormir, de recorrer las calles sin fatiga y de apasionarse con todo cuanto hace. Disfrutar del café, las barritas de pan con tomate y aceite de oliva y degustar la lectura de un periódico impreso, en el tumultoso Madrid de los Austrias.
Sólo hay una persona que se atreve a burlar las medidas de seguridad del Premio Cervantes y acercarse a saludar al Rey Juan Carlos I, ante una muralla infranqueable de fotógrafos y guardaespaldas.
-Buenos días, Majestad.
-Hola majo, ¿qué tal? ¿qué, eres de la Universidad, estudiante de periodismo?
-¡No! De Historia-. Perplejidad regia.
Hay una persona en el mundo capaz de apuntarse con los seminaristas de su diócesis para ir a los funerales del Papa Juan Pablo II. Y sólo él tener el valor para, viendo al secretario personal del difunto pontífice, Stanislaw Dziwisz, postrarse de rodillas ante él y besarle las manos con lágrimas en los ojos, agradeciéndole toda su labor.
Y, por otro lado, sólo una persona es capaz de trasnochar en Lisboa, embriagado por los fados y el alcohol. Disfrutar de la fiesta pagana hasta sus últimos estertores, danzar y con la risa permanentemente reflejada en el rostro, tambalearse sin caer del todo.
Incapaz de traicionar a sus amigos, conciliador, buen católico, reflexivo, cultivado, tolerante, demócrata convencido, siempre dialogante, con extraordinario sentido del humor. Intrépido periodista, profesor ocasional de Historia de la Iglesia en arzobispados madrileños.
Madridista hasta las trancas, especialmente fanático del Real Madrid en baloncesto, incansable guerrero de la camiseta blanca. Férreo defensor de Santiago Bernabeu, seguidor fidelísimo de las enseñas que han hecho famosa a España en el mundo deportivo.
Hace unos días veníamos en tren él y yo. Me comentó sus muchas hazañas, de diversa índole, algunas trágicas, pero tamizadas por su personalidad se convierten en divertidas, por lo extravagantes e, incluso, surrealistas. Como las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, las suyas deben pasar a la Historia como Malaviadas. Pido su inclusión en el Diccionario de la Real Academia Española.
A su lado puedes saludar a un agradable embajador asiático o toparte con un abad de barba blanca languideciendo junto a una columna y contener la risa hasta límites insospechados. Cenar con Rosa Díez mientras el vapor del zumo de la vid nos pasa factura. Impresionantes vivencias con este vividor inconfundible por sus andares, por su acento al hablar, singular y espectacular en sus expresiones.
Su nombre es Miguel Ángel Malavia Martínez y tengo el privilegio de ser su amigo.
Comentarios:
Hay quienes, como el susodicho Malavia, aún defienden la elegancia en la idea y en la forma de escribir sobre la actualidad (otra definición para "malaviada" aplicada al escrito informativo) Ese también es el artista Malavia, el otro Miguel Ángel..., que construye capillas sixtinas en el ciberespacio sin emitir juicios finales. Abrazos X 1.000.
Me recuerda este artículo, a los de la serie CRACK de la españolísima bandera de Adiós Ayer.
Un saludo cordial, Sr. Ciriaco
No nos defraudes, nuestro caudillo se merece un recuerdo en este blog de patriotas.
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Ciriaco de Málaga
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