Un buey que visita la sauna
10.10.07 @ 16:37:35. Archivado en Ocio, Gastronomía

El gran kudú es uno de los antílopes más impresionantes de la sabana africana, por su gran tamaño y particular belleza. Puede llegar a medir un metro y medio de altura y alcanzar los trescientos kilos de peso.
La piel de este herbívoro es algo oscura, y su hábitat lo constituyen las zonas de bosque y matorral del África oriental y meridional.
Pensarán ustedes que esto no tiene nada que ver con un restaurante o cosa que se le parezca, que me he vuelto loco y que desvarío, ¡tal es la hora del día en la que nos encontramos! Pero se equivocan.
Porque aquí mismo, en la capital de España, se sirve la carne de este cuadrúpedo. Junto a la de otros muchos animales, de varios puntos del planeta como, por ejemplo, el bisonte de Canadá, el búfalo cafre, la gacela y la cebra de África.
El Restaurante Estik, ubicado en la calle Espronceda treinta y cuatro, ofrece los platos más exóticos que puedan llegar a imaginarse. Los propietarios son tres franceses que, tras percatarse de que no existía en Madrid un local que ofreciera esta variedad de comida, decidieron apostar por el negocio. Ya han pasado dos años y medio y les va francamente bien.

Tuve ocasión de conversar con el jefe de cocina, David del Pino Ortega, que me habló de la que pretenden se convierta en la hamburguesa más cara del mundo, con un precio que ronda los noventa euros:
Kobe es la región de Japón donde se cría este tipo de animales. La peculiaridad que tiene el buey de Kobe es que vive en establos y están todo el día poniéndole música clásica, le dan para beber cerveza, le dan masajes. Por tanto, el músculo es muy fibroso, apenas tiene nada de grasa. La carne es realmente excelente.
Inicialmente probamos para hacer la hamburguesa como si fuera una típica normal picada. Pero enseguida comprendimos que si de hacerlo de ese modo, perdería su exquisito sabor y peculiar textura. Así pues, en la actualidad presentamos la hamburguesa en solomitos pequeños. La carne está poco hecha, para degustarla mucho mejor.
Finalmente, la ponemos sobre un pan de semillas de amapolas, acompañada de cebolla confitada, cebolla roja frita, maché y tomate confitado en aceite de oliva.
Sospecho que el cuidadoso tratamiento que recibe este animal eleva enormemente el precio de la carne del buey. David me lo confirma.
¡Es un manjar muy delicado, y eso, indudablemente, tiene que notarse en el precio! Date cuenta de que, en Japón, un kilo de carne de Kobe cuesta como unos mil doscientos dólares. Está prohibido, eso sí, sacarlo del país. Lo que han hecho es trasladar algunos ejemplares a Nueva Zelanda y Australia, donde han podido criarlos de la misma manera que en Japón.

En el Restaurante Estik también preparan el descomunal huevo de avestruz, cuya unidad sirve para alimentar a media docena de comensales, pues equivale dieciocho o veinte huevos de gallina. Lo preparan con aceite de trufa y setas.
Últimamente han inaugurado en su carta una especialidad muy curiosa de tártaros, un tipo de carne cruda de lo más variada.
Servimos cinco clases de tártaros de carne y tres de pescado: de atún, bacalao y salmón y otro de bogavante. Luego tenemos de potro, de bisonte, de búfalo, de buey y de kudú.
Ignacio García Vinuesa, decorador del restaurante, ha ambientado el local en los felices años veinte. Cuenta con unos techos de cinco metros de altura y un salón privado para doce personas.

Según me cuenta David, la intención de los dueños es batir el record por ofrecer la carísima hamburguesa del buey de Kobe. Pero yo, todavía estudiante, temo tener que servirme, durante unos años más, del más humilde y convencional McDonald's.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/115873
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
c/valgame dios 4
Fami sapere, caro giornalisa.
Ciao
Por cierto, el restaurante (Sushi Olé), este en el Francisco Silvela y tampoco parece muy caro.
Le envio el link: http://www.sushiole.com/
Espero que estos animales no estén locos, aunque si, para cuando haga alguna escapadita a Madrid, has escrito algún post sobre algún interesante restaurante vegetariano, creo que lo elegiré.
Saludos
Curiosa historia la del jugador de baloncesto con nombre de buey y estatura de jirafa.
Cuando haya, mas dinero iremos a comer el Kobe.
Por cierto, el jugador de baloncesto de los Angeles Laker, Kobe Bryant. Se llama así porque mientras su madre comia un filete de esta carne, le gusto tanto que le puesieron ese nombre.
Si no sabe quien es K.Bryant, le dejo aqui este link:
http://es.wikipedia.org/wiki/Kobe_Bryant
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Ciriaco de Málaga
autor
Contacto









