En recuerdo de Carlos I de España y V de Alemania
21.09.07 @ 02:30:00. Archivado en Historia

Su Majestad el emperador don Carlos Quinto, nuestro señor, en este lugar estaba sentado cuando le dio el mal el treinta y uno de agosto a las cuatro de la tarde. Falleció el veintiuno de septiembre a las dos y media de la mañana el año del Señor de mil quinientos y cincuenta y ocho.
Estas palabras se encuentran esculpidas en una inscripción del pórtico superior de los aposentos de Carlos V, ubicados en el monasterio de Yuste (Cáceres). Allí murió el gran soberano de la Cristiandad. El hijo de Juana de Castilla y Felipe de Habsburgo, que gobernó con mano severa y firme los designios de la vieja Europa durante un siglo convulso y lleno de novedades. El siglo XVI.
La época de los descubrimientos y las conquistas en América. El nacimiento y propagación de la herejía luterana. La preocupación por la ruptura religiosa. Los turcos, azotando el Mediterráneo. Francia, la enemiga constante, con su monarca Francisco I a la cabeza. Una centuria apasionante, y eminentemente española.

El Rey viajero, incansable, al frente de sus dominios, luciendo lanza y portando, brioso, la armadura reluciente de supremo general de sus poderosos ejércitos. Ese fue Carlos.
Nueve veces fui a Alemania la Alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí a Flandes, cuatro en tiempos de paz y de guerra. He entrado en Francia, dos en Inglaterra, otras dos fui contra África, las cuales todas son cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta que por visitar mis tierras tengo hechos.
Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterráneo y tres el Océano de España y agora será la cuarta que volveré a pasarla para sepultarme.
El señor, el suave y gentil amante de sus mujeres. El católico, el universal Carlos. Dueño y príncipe del mundo. Pero, también, Carlos, el doliente, el enfermo: el humano. Carlos de Gante, Carlos de Yuste.
¿Quién soy yo para recordar a tan colosal figura histórica en esta madrugada del naciente otoño, en esta España triste que ha olvidado su pasado y ha renegado de sus mejores glorias?
Tal vez no sea nadie. Pero, en mi nadería, quise rendir a su magna persona sincero y humilde tributo.
Comentarios:
Por cierto, el monasterio de Cuacos de Yuste está cerca de donde veraneo. Además hay cementerio alemán abajo. Inolvidable, la primera vez que me llevaron mis padres, me sentía parte de la historia de España. Por cierto, buena es también la gastronomía de la zona.
Como siempre un saludo cordial
Un saludo
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Ciriaco de Málaga
autor
Contacto


