La Cibeles es blanca
18.06.07 @ 14:02:26. Archivado en Sociedad, Deportes

Hace apenas unas horas el Real Madrid ha conseguido su trigésima liga en un partido de infarto. Madridistas de todos los rincones del país y del mundo (hay más de doscientos millones, según señala Juanma Rodríguez en Libertad Digital) han celebrado –estoy seguro– con enorme alegría el triunfo del equipo blanco.
Era un éxito necesario para el club más famoso de España, dada su temporada de pertinaz sequía. Los tres goles de José Antonio Reyes y Mahamadou Diarra le catapultaron una vez más al trono del fútbol hispano.
Yo, que nunca he sentido atracción por el fútbol ni por cualquier otro deporte (salvo el ciclismo en tiempos de Indurain), pude seguir el partido desde un bar de mi ciudad. Admito que la comunión surgida entre los espectadores, agarrados al botellín y contemplando la pantalla, contagian cierta afición por el deporte de marras. Expectación, nervios, decepciones, esperanzas, felicidad. En definitiva, pasiones humanas.
Y es que, de un modo u otro, el fútbol es hoy la religión que, desde su concepción etimológica latina (religare), une a unos con otros en unión fraterna, en busca de un objetivo común. Se trata, sin duda, de un caso de irracionalidad extrema, pues ¿qué motivo de felicidad puede albergar la contemplación de un grupo de caballeros en calzones luchando por introducir un esférico entre dos palos de hierro?
Sin embargo, está claro que en el ser humano no todo es cabeza y cálculo: también es corazón, espíritu y sentimiento. Y si no, que se lo pregunten a la diosa Cibeles.
Felicidades.
Comentarios:
Odio eterno a la peste blanca, ladrones
Fútbol, baloncesto, soccer, basket, calcio... vayas al pais que vayas, la gente se vuelve como loca, por algo sera, será una válvula de escape de una sociedad oprimida y reprimida, algo de eso será.
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Ciriaco de Málaga
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