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Historia del pueblo Saharaui y del Sahara Occidental

15.03.09 | 21:08. Archivado en 6 SENSIBILIZACIÓN y DENUNCIAS
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El Sahara Occidental es un país de África situado en la costa Atlántica, que limita al norte con Marruecos y con Mauritania al sur. Fue colonia española entre 1884 y 1975, bajo el nombre de "Sahara Español". Pero en los años 70, cuando el independentismo era claramente dominante en la sociedad saharaui, la ONU exigió a España la preparación de un referéndum de autodeterminación. España decidió abandonar el territorio a su suerte en 1975, estando Franco a punto de morir. Renunciando a su deber como potencia colonial de garantizar la autodeterminación a los saharauis, prefirió repartir el territorio entre sus vecinos Marruecos y Mauritania.
La mayor parte de la población pudo escapar y refugiarse en el territorio prestado por Argelia. En el exilio, los saharauis han vivido la Guerra (1975-1991), el acuerdo para el referéndum, el alto el fuego y las posteriores dilaciones del referéndum que nunca llega, al tiempo que los saharauis en las zonas ocupadas por Marruecos sufren la represión del régimen alauita.

LA EPOCA DEL COLONIALISMO

Los españoles llegaron al Sahara Occidental en 1884 y establecieron en Dakhla (Villa Cisneros) una factoría para procesar el pescado. Precisamente los caladeros saharauis eran lo único que entonces
interesaba a España. Allí encontraron una sociedad tribal tradicional, muy
independiente pero amable y establecieron acuerdos con los jefes tribales para
construir sus fuertes y hacer sus actividades económicas.

Ya en el siglo XX, en la década de los 60, los movimientos de liberación nacional estaban en auge en casi toda África. Muchos países estaban alcanzando la independencia de sus metrópolis coloniales (Marruecos en
1956 y Argelia en 1962, tras una sangrienta lucha de liberación). Entonces fueron creados los primeros grupos armados independentistas saharauis que fueron duramente reprimidos de forma conjunta por españoles y franceses. España quería mantener vivo su sueño colonial y en 1958 nombró provincia española al Sahara Occidental. Aun así, la ONU aceptó que los saharauis eran un pueblo con derecho a la autodeterminación y solicitó a España la puesta en marcha de la descolonización. España no renunció al Sahara y en 1970 reprimió duramente al movimiento civil pacífico de nacionalistas saharauis. Ante esta represión, un grupo de jóvenes saharauis decidió pasar a la lucha armada en 1973, constituyendo el Frente POLISARIO (Frente Popular para la Liberación de Seguía el Hamra y Río de Oro). Hicieron varias acciones contra la dominación española, pero apareció un nuevo impedimento: Marruecos. (Continúa...)


LA INVASIÓN

El nuevo rey marroquí Hassan II. Puso en marcha una estrategia de expansionismo nada
más llegar al poder, reivindicando un supuesto "Gran Marruecos" que abarcaría, además
de Marruecos, un trozo de Argelia, el Sahara Occidental, Mauritania, Malí, y el norte de
Senegal. Mientras, en España la época colonial acababa y pronto tendrían que aceptar la
autodeterminación saharaui. Siguiendo la petición de la ONU, España confeccionó en
1974 un censo electoral de la población saharaui que sería la base para el proceso de
autodeterminación. Como pudieron comprobar in situ los representantes de la ONU en
su visita al Sahara, prácticamente el total de la población era independentista y apoyaba
abiertamente en las calles al POLISARIO. autodeterminación. Como pudieron comprobar in situ los representantes de la ONU en su visita al Sahara, prácticamente el total de la población era independentista y apoyaba abiertamente en las calles al POLISARIO.

Pero en 1975 Marruecos elaboró una estrategia exitosa. Aprovechando la coyuntura favorable que representaba la próxima retirada española y la crisis de poder que se vivía en España finalizando la dictadura franquista, preparó la invasión del Sahara bajo la apariencia de una marcha nacional pacífica de miles de civiles marroquíes, unidos bajo la figura del rey y del Islam: la famosa Marcha Verde. Hassan II minusvaloró la resistencia de la población saharaui.Pero en 1975 Marruecos elaboró una estrategia exitosa. Aprovechando la coyuntura favorable que representaba la próxima retirada española y la crisis de poder que se vivía en España finalizando la dictadura franquista, preparó la invasión del Sahara bajo la apariencia de una marcha nacional pacífica de miles de civiles marroquíes, unidos bajo la figura del rey y del Islam: la famosa Marcha Verde. Hassan II minusvaloró la resistencia de la población saharaui.

España no defendió la independencia saharaui. Prefirió llegar a un acuerdo que satisficiera a los marroquíes. Así, en noviembre de 1975, con la Marcha Verde a las puertas del Sahara, firmó en Madrid el reparto del territorio entre Marruecos y Mauritania, a espaldas de los saharauis. Mientras el 7 de octubre de 1975 el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón, visitaba El Aaiun, comprometiéndose a la defensa del proceso de autodeterminación. El acuerdo de reparto fue pronto denunciado como ilegal por la ONU, que desde entonces ha dejado clara la ilegalidad de la invasión y de cualquier solución que no
contemple la autodeterminación de los saharauis.

Los marroquíes penetraron por el norte y los mauritanos por el sur, provocando el éxodo de la mayor parte de la población civil. Miles de saharauis se adentraron en el desierto, en dirección a la zona de Tinduf (Argelia), ya que este país se ofreció para acoger y proteger en su territorio a los refugiados. Allí se empezaron a preparar campamentos para acoger a la población. Para miles de saharauis, el viaje hasta tierra segura fue una auténtica odisea haciendo miles de kilómetros en pocos días, con los invasores pisándoles los talones.

El objetivo de Marruecos era la eliminación física de los saharauis y su desaparición como pueblo, por ello bombardeó aquellos campamentos con NAPALM y fósforo blanco. Cientos de civiles indefensos murieron en masacres como la de Um Draiga. Viendo que los españoles se marchaban sin defenderlos, con la población saharaui huyendo hacia el exilio, los saharauis decidieron proclamar su independencia el día en que el último soldado español abandonaba su territorio. El 27 de febrero de 1976 fue proclamada la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD) en el oasis de Bir Lehlu, en territorio saharaui.

La ONU no ha reconocido aún a la RASD por no haber sido proclamada tras el referéndum de autodeterminación, al igual que no acepta la invasión marroquí. Aún así, más de 80 países del mundo han reconocido ya oficialmente a la RASD, que es miembro de pleno derecho de la Organización para la Unidad Africana (OUA) desde 1982 (hecho que produjo la salida de Marruecos de la OUA).

LA GUERRA

Cuando la invasión estaba a punto de producirse, viendo que no podían tener ninguna esperanza en la protección por parte de España, prácticamente todos los hombres saharauis se integraron como voluntarios
en el pequeño ejército que estaba preparando el POLISARIO para defender el territorio. Algunos de ellos habían trabajado para los españoles como policías o militares, pero tenían pocas armas para hacer frente a la invasión. Por ello, haciendo acopio de valor e imaginación, con la ventaja de conocer bien el terreno, organizaron una guerra de guerrillas, adaptando al desierto tácticas que hasta el momento sólo habían sido exitosas en otros entornos como selvas o montañas.

La primera tarea fue proteger a la población civil en su huída hacia tierras seguras; la segunda fue hacer la guerra a Marruecos y Mauritania para liberar el territorio ocupado. El primer objetivo militar fue Mauritania, que recibía ayuda militar de Francia. Los mauritanos, a diferencia de los marroquíes, comparten cultura, costumbres y lengua (hassaniya) con los saharauis, la opinión pública
mauritana estaba claramente en contra de la invasión. Tras un golpe de estado que derrocó a Daddah, Mauritania por fin firmó la paz con el POLISARIO en 1978 y reconoció a la RASD.

El régimen marroquí no ha tenido voluntad de hacer lo propio. Es más, tras la retirada mauritana, Marruecos invadió el territorio dejado por aquellos, ocupando toda la franja costera del Sahara Occidental, permaneciendo el interior bajo control del POLISARIO.

LOS TERRITORIOS OCUPADOS

Los saharauis que no pudieron escapar de la invasión y sus descendientes han tenido que soportar la ocupación durante todos estos años. Cientos de saharauis han sido torturados, encarcelados y muertos en prisión. Quienes han podido salir de las cárceles marroquíes han podido relatar las penosas
condiciones de vida en el interior de las mismas. Desde que empezó la ocupación unos 500 saharauis han desaparecido completamente en manos del ejército y la gendarmería marroquíes. A pesar de las constantes peticiones de organizaciones internacionales, el gobierno marroquí simplemente niega la existencia de estos desaparecidos.

En los territorios ocupados, la población saharaui sufre una violenta represión política y cultural. Están prohibidos los símbolos saharauis y la libre expresión política, la bandera alauí ondea en todas partes, hay una fuerte militarización (unos 135.000 soldados en la zona) y en la cultura, educación y medios de comunicación se sigue una fuerte política de marroquinización.
Durante estos años, como parte de este proceso de marroquinización, han sido llevados al Sahara Occidental cientos de miles de colonos marroquíes bajo la promesa de una vida llena de facilidades. Como consecuencia de ello, los saharauis son una minoría en su propio territorio. En las calles de Aaiun se oye hablar más el dialecto dariya marroquí que el hassaniya saharaui.

EL ALTO EL FUEGO Y LOS PLANES DE PAZ

Tras firmar la paz con Mauritania, los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) centraron sus esfuerzos militares en atacar a los ocupantes marroquíes, mediante la táctica de tomar por sorpresa sus cuarteles, recuperar material militar, hacer prisioneros y desaparecer en el desierto. Ante esta incesante cadena de ataques, Marruecos optó a mediados de los 80 por protegerse mediante la construcción de un complejo y caro muro defensivo de 1.800 kilómetros, rodeado de minas y sistemas electrónicos, con la ayuda de Francia y EEUU. Este muro separa hoy en día de norte a sur la zona costera ocupada por Marruecos y la interior liberada bajo control del Polisario.

Mientras tanto, las negociaciones para conseguir una solución diplomática comenzaron en 1989 y dieron lugar en 1991 al alto el fuego auspiciado por la ONU, tras la aceptación por ambas partes de un plan de paz que contemplaba la celebración de un referéndum de autodeterminación para la nación saharaui. El plan de paz fue posteriormente complementado por los acuerdos de Houston (1997) en los que se concretó su aplicación. Para preparar el referéndum, la ONU estableció la misión MINURSO, encargada de actualizar el censo elaborado por los españoles en 1974 para el referéndum que iba a tener lugar en 1998.

Pero el régimen marroquí, consciente de que perdería el referéndum, intentó colar en el nuevo censo a miles de marroquíes, presentándolos como saharauis. El objetivo era obstaculizar la aplicación del referéndum. A pesar de ello, MINURSO presentó al fin el censo definitivo de 86.700 votantes demostradamente saharauis, tras examinar detenidamente todos los recursos presentados por el régimen marroquí. Buscando desbloquear la situación, Kofi Annan nombró enviado personal para el Sahara a James Baker, quien presentó un plan de arreglo del agrado de Marruecos, que excluía la posibilidad de independencia del Sahara Occidental y proponía una "autonomía" para los saharauis. La propuesta de Baker suscitó el rechazo frontal de los saharauis y argelinos por ser contraria al derecho internacional y fue pronto descartada. Mientras tanto, el Polisario ha dado pasos para desbloquear la situación, como la liberación de más de 1.700 prisioneros marroquíes y la aceptación del segundo plan Baker, que planteaba el referéndum de autodeterminación tras un breve periodo de autonomía. Pero Marruecos ha dejado ya clara su
postura de que la "unidad del reino" es intocable y que por tanto, si no recibe una presión excepcionalmente fuerte, mantendrá la ocupación de lo que denominan "provincias del sur".
El tiempo pasa, en beneficio de Marruecos y en perjuicio de una población exiliada, privada de todo en medio del desierto y cansada de promesas de la "comunidad internacional" que no llevan a ninguna solución.

El problema está hoy en día bloqueado. La ONU no ha podido obligar a Marruecos a aceptar el referéndum. Una y otra vez prolonga la misión de la MINURSO sin tomar decisión alguna sobre el tema. Todo un pueblo se ha mantenido vivo y digno en la dureza del exilio en la hamada, agradecido a quienes les han ayudado, sobre todo a todas las asociaciones y ONG solidarias. La esperanza es la única arma de que disponen los saharauis, conscientes de que el derecho internacional y la razón están de su lado, en un mundo en el que la fuerza y los hechos consumados pesan más. Los saharauis tienen toda la razón pero poco mas tienen que poner sobre la mesa.


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