Una lectora del bloc me envía un enlace que vale la pena ver. Es de Tucumán, pero como tantos otros, tienen miedo de las represalias en el País.
Muchas veces yo tuve miedo, hoy creo que no puedo callar. En Argentina hay también hoy muchos desaparecidos, pero estos de la dictadura criminal de los gobernantes de turno.
Me tomo la libertad de enviarons, por medio de este enlace, al Colmenar de Tucumán, barrios que me traen recuerdos, allí, en medio de la miseria, en mi adolescencia daba catecismo, allí aprendí mucho de los pores
http://soselcomenar.blogspot.com/
Por el fin de la Korrupción en ARGENTINA.
www.sostucuman.org
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La miseria de Argentina indigna. Es Increíble que un País tan rico, esté sumido en la miseria. Indigna más que ésta sea provocada por la korrupción sistemática e impune de una pareja de individuos que están expoliando de manera voraz a todo un pueblo.
El matrimonio presidencial ha multiplicado por 500 su patrimonio, que ya era suculento. La Korrupción sigue siendo endémica, mientras unos cuantos políticos, obsecuentes hasta la muerte, como es el caso del Gobernador de Tucumán, Alperovich, los adulan para tener cotas de poder y para engrosar sus capitales.
Hace un mes estuve en Tucumán. Volví con una gran sensación de frustración. Los políticos roban sin parar, condenan a muerte a miles de personas, y encima, los pobres les agradecen las migajas que les dan.
Esta semana en informe Semanal han pasado un reportaje sobre el drama de los Argentinos y sobre los caraduras de los Kirchner.
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Hace unos días, el Superior General de Los Legionarios de Cristo, uno de los movimientos que tiene hoy un crecimiento espectacular, dentro de la Iglesia, reconocía públicamente la doble vida del Fundador, Marcial Maciel, que además de tener una hija estaba acusado de abusos sexuales, de consumo de droga, etc.
Marcial Maciel era muy amigo de Juan Pablo II, y sin duda le engañó, como engañó a sus mismos hermanos e hijos. Me explicaba un cardenal que al secretario del Papa cuando a éste lo hicieron obispo, los Legionarios le organizaron una gran fiesta, ya que él era polaco y no tenía un entorno,- como si lo tenía Piero Marini- para agasajarlo en esa oportunidad. Más de una vez –me comentaba- que Don Estanislao se cogía la cabeza y decía: Aceptar aquella fiesta significó para mi un no parar de pedidos, exigencias, reclamos, entradas para actos, etc. El Cardenal Ratzinger se reconocía incapaz de abrir el caso, porque Juan Pablo II se fiaba ciegamente de Maciel. Dicen que al final, la confianza ya no era tan ciega ni incondicional, porque Juan Pablo II comenzaba a darse cuenta que allí había gato encerrado.
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Hace una semana me impresionaron mucho las palabras de Severiano Ballesteros, el golfista cantabro, el gran campeón, el mejor golfista español, que ante la noticia de que tenía un tumor cerebral, decía con total entereza: “ 'Durante toda mí carrera he sido uno de los mejores salvando obstáculos en los campos de golf. Y ahora, quiero ser el mejor, afrontando el partido más difícil de mí vida, con todas mis fuerzas, contando, además con quienes me estáis haciendo llegar mensajes de aliento.”
Y continuaba diciendo: “Siempre me he solidarizado con aquellas personas que afrontan enfermedades, incluso mucho mayores que la mía. Por ello, quiero recordarles que con valor, fe, serenidad, confianza y mucha fuerza mental, hemos de afrontar cualquier situación, por muy difícil que ésta sea”.
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Decía Harold S. Kushner que “El Dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo”.
Ante el misterio de una tragedia como la que hemos vivido en las últimas horas, lo primero que cabe es pedir a Dios dé fortaleza y consuelo a quiénes han perdido a los que amaban, y salud y la experiencia de mucho amor a su alrededor, a los que han sobrevivido a la tragedia.
Hay muchos por qué sin respuesta, aun quedan demasiadas incógnitas, pero ante el misterio del dolor y el sufrimiento, tal vez lo único válido sea, callar y orar, como una muestra de respeto hacia quien sufre, y tal vez, con impotencia levanta sus manos contra el cielo, o contra la vida, o simplemente contra el destino, porque necesitan que algo o alguien les den un consuelo y una ayuda para seguir viviendo.
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La Subdelegación del Gobierno en Granada ha informado esta madrugada que volcó una embarcación con treinta y siete inmigrantes a bordo. Veintitrés fueron rescatados y hasta ahora hay catorce desaparecidos entre los que se cuentan un menor, cuatro mujeres y nueve hombres.
Seguramente huían buscando mejor suerte para sobrevivir en España. Posiblemente alguien les dijo que aquí se ganaba dinero, y que al menos podrían cubrir sus necesidades básicas. Tal vez soñaron mucho tiempo con una vida digna y ello les llevó a ahorrar durante meses y a vender sus pocas o muchas cosas para poder venir “al paraíso” del que alguien les habló.
Sin duda fueron víctimas de algún inescrupuloso que los subió a la patera ofreciéndoles todas las garantías, que como en tantos casos, éstas carecían de fundamento. Y pasó lo peor: lo que podía pasar, pero que la desesperación de la huída les impedía ver. Unas olas de cuatro metros, un mar embravecido, y una embarcación ruinosa… Y en pocos minutos o tal vez en algunas horas de angustia y deseperación, desaparecieron.
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Cuántas veces ante un cambio imprevisto de planes decimos: “¡El hombre propone y Dios dispone!”
Bien, yo tenía mis planes y de golpe se cambiaron radicalmente: Un billete para Argentina el día 11 de noviembre se convirtió en una entrada al quirófano el día 13. No está del todo mal, al fin y al cabo, ¡experiencias diferentes!
Y con casi diez días de ausencia y mientras voy reincorporándome a la vida normal –que dicen tardará meses en serlo- he de reconocer que aunque uno se resista, no está mal eso de “parar” o que “te paren” para “dejar las cosas” y vivir el momento presente, "el instante", abiertos a lo que Dios quiera y a lo que las circunstancias manden. Y éstas, tanto si son de dolor como de gozo, son un cátedra de vida en la que aprendemos lo que “no tenemos tiempo” de aprender en el ajetreado vivir de cada día.
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