Pensé que lo que realmente importaba a los políticos de mi País de adopción, Cataluña, era el bien de los ciudadanos, el progreso, la justicia, el bienestar de todos: Cataluña. Pero por lo visto en los últimos días, lo que más interesa a muchos –no a todos- por encima de las personas y del País -¡así nos fue en los últimos años!- es el color político, la camiseta o el carnet del partido: Vamos, ¡la afiliación!
En aras de esto, hemos contemplado cómo se inmolan principios, valores, proyectos válidos y buenas intenciones. Y además, se demuestra, que no se sabe perder.
La navidad está a la puerta y la esperanza palpita con tozuda urgencia al ritmo de las horas y de los acontecimientos. Algo se desmorona y todo hace presagiar que se avecinan tiempos recios en los que la austeridad se impondrá y en la que no nos quedará más remedio que ser solidarios y compartir lo que somos y tenemos, sintiéndonos corresponsables de la suerte y la desgracia de los otros, si es que de verdad queremos gozar de una paz social.
Sin duda se avecinan tiempos –ya los estamos viviendo- en los que habrá que discernir qué es lo esencial y cuáles son las necesidades que nos hemos ido creando de las que tendremos que prescindir.
La famosa crisis que padecemos continua fabricando nuevas
Decía Dom Hélder Cámara, obispo de Recife-Brasil, con la sencillez del hombre curtido por la vida y con la humildad del santo y del sabio que vive de lo más esencial: “ Cuando doy de comer a los que tienen hambre, dicen:- Dom Hélder, ¡es un santo!. Pero el día que pregunté: -¿Por qué no tienen para comer? Entonces dijeron: -Dom Hélder es un comunista.”
Durante muchos años me preocupé y ocupé del mundo de los pobres, de los que me encontraba en el camino de la vida y que habían quedado sin oportunidades y con la moral y su dignidad pisoteada: privados de la posibilidad de vivir como personas.
Sábado, 2 de junio
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona