Sintonía cordial

Humildad + humildad y Verdad

04.04.10 | 23:17. Archivado en Respeto, Justícia, Escándalos
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Muchos han sido los golpes recibidos por la Iglesia en los últimos meses y semanas a causa de los curas y religiosos acusados de pederastia. La verdad es que todo parece una pesadilla en la que la tristeza, la repugnancia, la impotencia y la rabia van ganando espacio en el corazón de los creyentes.

¡Cuánto nos duele la Iglesia! Y no vale eso de que también hay pederastas fuera de sus filas, -¡también nos duelen, y mucho!- Pero, qué duda cabe que el daño y el dolor es mucho mayor cuando los responsables son aquellos en quiénes se depositó una confianza y estaban puestos para servir; cuándo éstos indeseables debían servir al Evangelio y ser trasmisores de la Vida y lo que han hecho ha sido traicionar la confianza, profanar el Evangelio y vida inocentes, y herir de muerte la dignidad de tantos hombres y mujeres, niños y niñas, a los que literalmente han hundido en la miseria y en la angustia.

Seguro que por mucho dolor que suframos los cristianos ante estos hechos, incluido el mismo Papa, nuestro sufrimiento, no es mayor que el de las víctimas, que el de aquellos y aquellas a los que les han arruinado la vida, les han estropeado la niñez y les han hipotecado la felicidad, primero robándoles la infancia y mancillándoles la inocencia y en la casi todos los casos limitándoles la posibilidad de ser felices sin traumas.

Mucha tinta ha corrido y correrá sobre este tema, y la solución no creo que sea ni la ventilar sin pudor la realidad de los hechos, ni la de ocultarlos impunemente, cerrando los ojos y negando la realidad que nos abofetea sin piedad.

La realidad es la que es, y es hora de asumir responsabilidades y de pedir justicia para los culpables, reparación, -en lo que se pueda- y reclutamiento penitenciario y tratamiento psiquiátrico para los corruptos e irresponsables religiosos o sacerdotes.

Sin duda esto es tan fuerte, que ha de llevarnos como Iglesia a tener una buena dosis de esa virtud que Santa Teresa relacionaba directamente con la verdad y que es la humildad. Sí, la HUMILDAD.

Y es que, ¡no podemos ir por la vida de moralistas y perfectos… La verdad y la hermosura del Evangelio se propone con la vida y nunca con la fuerza de la ley, con el apoyo del poder o con la traición o el ocultamiento de la verdad.

Confieso que echo en falta una declaración conjunta de nuestros pastores en este tema. Lo han hecho de forma colegiada casi todos los obispos del mundo, y los nuestros lo van haciendo de forma tímida y a título personal.

Creo que la lucha a favor de los no-nacidos que se llevó a cabo desde la Conferencia Episcopal, debería ser –por coherencia- proporcional con la defensa de aquellos a los que habiendo nacido los han mutilado nuestros mismos hermanos en la fe, abusando de ellos y negándoles el derecho a vivir con dignidad. Sí a la vida siempre, ¡CON DIGNIDAD!

Justicia en esta difícil hora que nos toca vivir, y mucha, mucha humildad en la comunidad de los amigos de Jesús… Humildad, esa extraña virtud que tanto escasea entre los cristianos y que hunde sus raíces en la verdad y sólo en ella

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Murven Tijol 08.04.10 | 22:59

    En carne ajena:
    Un muchacho es izado del suelo agarrándole de las orejas hasta que los lóbulos se rasgan y empiezan a sangrar. Religioso.
    Un muchacho es castigado de cara al enlucido con los brazos en alto y una marca en la pizarra donde terminan los dedos. Cada vez que el cansancio le hace bajar los brazos el muchacho es aporreado en la cabeza. Religioso.
    Como complemento pudimos gozar de la represión sexual, las confesiones condicionadas, los escrúpulos, el sentimiento de culpa y el espíritu redentor.
    Hablad mujeres hablad. Que si las mujeres no hubierais ido al sepulcro de buena mañana, los hombres aún no nos habríamos enterado que Cristo ha resucitado.

  • Comentario por Murven Tijol 08.04.10 | 22:56

    Más que hablar de sacerdotes y religiosos despistados creo que el problema se sustenta, en buena parte, en el hecho de que si a mí me gustan los pasteles muy probablemente buscaré trabajo de pastelero. Si a esto le añadimos que los pietismos son un buen disfraz para las desviaciones, ja tenemos dos elementos que, por sí, forman un coctel explosivo.
    Años 60. En propia carne:
    El religioso, superior del colegio por más señas, me abrazaba estrujándome contra su cuerpo y mientras me daba unos sonoros bofetones argumentaba que “quien bien te quiere te hará llorar”.
    El mismo personaje me hacia lamer los sellos de correos (200) para pegarlos a las circulares mientras él me espiaba tras los cristales de su despacho.
    Un maestro de la misma escuela. Porrazo, con el barrote de una silla, en toda la cocorota a mí y a cada uno de los 60 alumnos. Todos quietos en nuestros puestos oyendo como se acercaba el batacazo.
    En carne ajena:
    Un muchacho es izado del suelo ...

  • Comentario por Maria Escalas 06.04.10 | 23:37

    Chapeau por su comentario. No tengo nada más que añadir

  • Comentario por ah, claro! 06.04.10 | 15:39

    Sí, gracias Sor Lucía. Gracias a monjas como usted hay tantos sacerdotes y religiosos despistados. Y es que si el corazón de la Iglesia no funciona porque sus músculos son perezosos y están tibios, pues luego no podemos acusar al resto de miembros de su cuerpo de funcionar mal o de estar podridos, porque esto se debe a que la sangre no les llega. Los contemplativos y contemplativas son el corazón de la Iglesia y los que estáis tibios y laxos tenéis vuestra parte de responsabilidad en catástrofes como ésta.

    Claro que hay que ser humildes y aceptar que las cosas no se han hecho bien y reparar mucho, pero esa no es la actitud que usted tiene, y una muestra muy clara está en el vídeo :
    http://www.youtube.com/watch?v=vVfIIwYMiAg
    No hay más que ver su cara y su tono (y lo que dice) para ver su humildad, Sor Lucía. Ande y predique con el ejemplo, hermana. Pedalee en el corazón de la Iglesia que eso es lo que necesitamos todos, también esos pobres y desgraciados pedóf...

  • Comentario por maite 05.04.10 | 09:32

    Sor Lucía, le agradezco mucho su artículo, refleja absolutamente lo que siento y además, expresa la sensibilidad de una mujer, de casi todas las mujeres ante este tema. Frente a la tentación de mantener una imagen, está el alma sensible de madre, de mujer, el corazón destrozado ante el dolor de un niño o de un inocente. La Iglesia es madre, pero la jerarquía de la Iglesia es padre, además de anciana, y por desgracia ahí prima muchas veces el honor y la defensa del poder frente al Amor.
    A esta Iglesia nuestra le falta abrir los oídos dándole voz al corazón sensible de la mujer, nosotras seguimos ahí a pesar de todo y en número infinitamente mayor que el de los hombres.

  • Comentario por maica 05.04.10 | 00:37

    Gracias Sor Lucia por su atinado comentario ,me recuerda Vd Sor Piedad ,la monja que en mi infancia y juventud me enseño que el amor ,la comprension ,pero sobre todo la coincidencia en lo que dices y en lo que haces deben ser las guias de tu vida ,En mi experiencia de alumna de colegio de monjas y con asesoramiento de sacerdotes solo puedo decir que conoci a personas de todo tipo de caracteres ,con defectos y virtudes ,pero nunca abusaron de ninguna ñiña ,aunque si nos dieron alguna pequeña bofetada a tiempo ,que luego he agradecido

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