Sintonía cordial

He visto a Dios

10.03.10 | 15:33. Archivado en Solidaridad, Fe, Amor, testimonio
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No me lo encontré a la vuelta de la esquina, ni se me apareció en un momento de fervor. No lo ví en medio de la pompa de grandes liturgias, ni tampoco me sorprendió desde una nube interrumpiendo las leyes de la naturaleza ni alterando el ritmo del tiempo.

No, su presencia fue mucho más elocuente, discreta y a la vez real que todo eso, y la certeza de que fue Él, me dejó una gran paz que me acompaña y me anima a seguir atenta, descubriéndole cada día en medio de lo más sencillo y valioso de la vida, en lo más inesperado, en las sorpresas de la cotidianidad.

Lo encontré en el Banco de Alimentos que abrimos en Manresa, en aquellos que vienen a pedir “el pan de cada día”, y que a pesar de todo, ¡no pierden la fe! Se hizo evidente en la confianza de aquellos que viven al día y confían, en medio de su dolor y vulnerabilidad, en medio de la pobreza y la humillación, que Dios no les abandona.

Lo ví en el gesto solidario, comprometido y perseverante de los voluntarios que con cariño y delicadeza exquisita dedican horas y esfuerzos para atenderles y escucharles con paciencia y comprensión, haciéndose cargo de su situación y poniéndose en su piel.

Palpé su compañía y fidelidad cuando en el momento oportuno llegó aquello que más necesitábamos, y cuando pudimos alimentar a cien, mil y dos mil personas teniendo sólo las manos abiertas para recibir cuánto nos daba cada día la gente, le sentí cuando pudimos repartir gratis lo que gratis se nos había dado.

Conocí que su nombre es de verdad Providencia, y supe que vela de día y de noche por cada uno de sus pobres, mucho más de lo que lo hace por las aves del cielo y los lirios del campo; y supe que es verdad, que Él está presente y silencioso cada vez que oramos y le pedimos, dándole gracias porque sabemos que siempre nos escucha; cada vez que le pedimos algo en nombre de Jesús. Sé que nos escucha sin hacer ruido y que responde pasando desapercibido.

He visto a Dios: le he visto vestido de carne humana, le he sentido en el clamor de los pobres, y se me ha manifestado en la tierra sagrada de los hermanos, en sus llagas, en sus dolores y esperanza.

Dicen que nadie puede ver a Dios y seguir con vida, yo le he visto y VIVO más que nunca.

9 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Felix 06.05.10 | 06:19

    Cfr. Mt 25, 45 ss. Excelente la reflexión.

  • Comentario por Pedro 27.03.10 | 16:34

    Que lástima que no lo veas en los niños que matan antes de nacer ... creo que debes operarte .. y por ser un sepulcro blanqueado no hay diferencia entre tu y la podredumbre

  • Comentario por Soriano Flores 22.03.10 | 19:43

    No he visto a Dios pero creo en El.
    Venga Mujer, dénos de comer.
    ¿Qué tal andamos por Manresa?

  • Comentario por Silveri Garrell 22.03.10 | 14:29

    Esta expresión con signos de admiración recuerdo haberla leído de la historia del Cura de Ars, en aquellos tiempos que predicaba y confesaba, un parroquiano dijo de él "he visto a Dios en un hombre".

  • Comentario por rigoberto matarile 22.03.10 | 09:09

    Mi querida Sor, estoy esperando que nos escriba de nuevo. La echamos de menos.
    Háblenos del cielo.
    Ahora que hay tanto desquite contra la Iglesia por el tema carnal, háblenos del cielo. Ahora que las relaciones entre parejas se han hecho tan duras (erótica animal), háblenos de la delicia de una buena conversación.
    Saludos cordiales.
    La espero.

  • Comentario por Sol 21.03.10 | 08:15

    Yo me encuentro con Él también en lo ordinario de la vida, en cada persona que con sus palabras, su presencia, sus ojos, transforma mi manera de pensar y deja una paz profunda en mi corazón. Cada vez creo más que El está siempre a un paso de mí, ! sólo a un paso ¡¡ y que la clave de ese encuentro está en mí: si yo me doy cuenta, si yo le miro, si yo me decido y le recibo, entonces ....pasa todo: nos encontramos, y a veces se queda en mi vida por más tiempo y a veces, pasa más deprisa, pero siempre me deja el calor de su ternura, de su paz, y la huella imborrable de su presencia.

  • Comentario por Llanos de Alba 15.03.10 | 22:57

    Sin palabras, no hacen falta.

  • Comentario por Arístides González 11.03.10 | 22:38

    ¡Qué subidón de ternura! Pensaba que iba a hablarnos de los niños.
    "Vivo sin vivir en mí
    y tan alta vida espero
    que muero porque no muero".
    Genial.

  • Comentario por Martín 10.03.10 | 19:52

    Gracias por este testimonio tan elocuente. Me admira, pero no me sorprende este encuentro con Dios. "Cada vez que atendísteis a uno de estos hambrientos, a mí me atendíais", o algo así. Lo importante es el "a mí". No dice: yo estaba contento porque os portabáis bien, dice: "a mí me lo hicistéis". O sea: yo estaba allí. Por eso no me sorprende que "allí", en el hambriento al que se le da pan, se le encuentre.

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