Sintonía cordial

Simplificar es nocivo e injusto: no es evangélico

30.11.09 | 13:06. Archivado en Diálogo, Fe, Aborto
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En estos días hemos asistido a una reedición de actitudes excluyentes sin citar el magisterio pontificio más alto como es una Encíclica. En este sentido uno puede decir que “los hay más papistas que le Papa”.

No voy a entrar en descalificaciones ni en consideraciones que no convencerían a los que están sordos y no quieren oír, y que aburrirían a los que están en cosas importantes y no están dispuestos a perder el tiempo en “batallitas” que parece mentira, nos inventamos, mientras la crisis está ahogando a tanta gente que se lo pasa muy mal.

Simplemente quiero decir que el tema de la ley del aborto es lo suficientemente serio, como para que se simplifique, señale y condene –ni Jesús quiso condenar- sin tener en cuenta a la persona, y lo que es peor, sin querer escuchar sin satanizar, a los que piensan diferente.

Yo estoy a favor de la vida siempre, y eso es irrenunciable. Estoy a favor de la vida digna y del respeto a la persona, y estos también es irrenunciable.

Cuando se presentó en el Congreso esta reforma, en conciencia y por fidelidad a ella, algunos disputados cristianos convencidos, vieron que la ley vigente era abusiva, y que era “mejorable” en el sentido de que era posible limitar sus daños y legislar de forma, lo menos dañina posible.

Así se manifestaron algunos políticos como José Bono, presidente del Congreso que decía en una carta publicada la semana pasada: “El aborto no es un bien ni un derecho. En el núcleo de mis convicciones éticas y religiosas está la defensa de la vida y el amparo al más débil, valores que son patrimonio de la tradición humanista y progresista española....

El debate que hoy se plantea en España no es si se despenaliza o no el aborto. Ese debate tuvo lugar en 1985. La cuestión es que aquella despenalización de 1985 ha dado cobertura, por su ambigüedad, a un excesivo número de abortos: 115.812, sólo en 2008. Más aún, la falta de limitación temporal del tercer supuesto, el de la salud psíquica, bajo el cual se ha producido el 97% de los abortos, ha provocado abusos escandalosos. El Consejo de Estado dice en su dictamen que la actual legislación: “ha llevado a España a una indeseable situación de aborto libre cuando no arbitrario… ha hecho de España un paraíso del turismo abortista” (Pág. 17). ¿Es esta normativa la que hay que preservar? Evidentemente, no.”

Y más adelante cita un fragmento de la Evangelium Vitae, Nº 73, que me parece oportuno citar en su totalidad, eso nos ayudará, al menos a ponernos en el lugar de quienes dicen obrar en conciencia –y no lo dudo- y queriendo hacerlo en fidelidad a su fe y compromiso con el Evangelio.

El texto entero dice de la Encíclica dice:

“Así pues, el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. Desde los orígenes de la Iglesia, la predicación apostólica inculcó a los cristianos el deber de obedecer a las autoridades públicas legítimamente constituidas (cf. Rm 13, 1-7, 1 P 2, 13-14), pero al mismo tiempo enseñó firmemente que « hay que obedecer a Dios antes que a los hombres » (Hch 5, 29). Ya en el Antiguo Testamento, precisamente en relación a las amenazas contra la vida, encontramos un ejemplo significativo de resistencia a la orden injusta de la autoridad. Las comadronas de los hebreos se opusieron al faraón, que había ordenado matar a todo recién nacido varón. Ellas « no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños » (Ex 1, 17). Pero es necesario señalar el motivo profundo de su comportamiento: « Las parteras temían a Dios » (ivi). Es precisamente de la obediencia a Dios —a quien sólo se debe aquel temor que es reconocimiento de su absoluta soberanía— de donde nacen la fuerza y el valor para resistir a las leyes injustas de los hombres. Es la fuerza y el valor de quien está dispuesto incluso a ir a prisión o a morir a espada, en la certeza de que « aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos » (Ap 13, 10).

En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, « ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto ».

Un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. No son raros semejantes casos. En efecto, se constata el dato de que mientras en algunas partes del mundo continúan las campañas para la introducción de leyes a favor del aborto, apoyadas no pocas veces por poderosos organismos internacionales, en otras Naciones —particularmente aquéllas que han tenido ya la experiencia amarga de tales legislaciones permisivas— van apareciendo señales de revisión. En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos.”

Ni quito ni pongo. Me ahorro subrayar o remarcar nada, para que los que quieran ver, vean y lean el texto y el contexto. Y a partir de aquí pido que seamos capaces de dialogar, sin descalificar ni condenar gratuitamente a nadie, y en todo caso, que seamos capaces de tender puentes de diálogo y comunión, porque nadie que se diga cristiano tiene derecho de señalar a un hermano y “echarlo” del Banquete al que el mismo Jesús vino a invitarlo.

10 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por anselmo 02.12.09 | 09:45

    Hoy Fortea le ha dejado una predicación. Es hombre que en temas morales y sermones está siempre callado en su blog porque así le pareció mejor. Pero hoy no. Hoy va para usted el sermón. Porque yo ya me he desgañitado en decir no, no y no.
    Sé que no he citado algunos casos (1 y 2). Preguntádselo a Dios. El lo sabe todo.
    No deseo alegar ninguna razón. Entre otras cosas porque estamos muy lejos de llegar a centrarnos en estos difíciles, dramáticos y escasos supuestos. Primero hay que centrarse en el mal mayor.


  • Comentario por anselmo 01.12.09 | 13:07

    Sor Lucía, usted afirma demasiado. Debería añadir siempre, "pienso". "simplificar es nocivo e injusto: no es evangélico", pienso. Entonces entraría en acción el filósofo don Gustavo Bueno de la Universidad de Oviedo. Y con su exquisito razonar la podría a usted a caldo. ¡Que falta le va haciendo!
    ¿Conoce usted Asturias? Asturias es una comunidad de peso y bien instruida. Cuenta con buenas universidades y ha formado a muchos técnicos y gentes del pensamiento.
    Ya sé que está usted en Manresa. También sé que han secuestrado a un grupo de catalanes cooperantes, ¡Pero dónde esté el cántabrico! Se lo diré para que se enteren en Cataluña de una vez: ese mar bravucón tiene lugares de ensueño. Casas rurales de primera. Gentes elegantes. De postín. Desde Irún hasta La Coruña.
    Ustedes no tienen ni puñetera idea. ¿Vale? Vayan saliendo de su tierra. A gastar.

  • Comentario por Jon 01.12.09 | 10:55

    Querida hermana:
    Dialoguemos sí y, a ser posible, tratemos de objetivar la cuestión sobre la que estamos dialogando. La ministra que ha presentado la ley comparó el aborto con la cirugía estética. ¿Cómo es que las intenciones de Bono y las de Aido, siendo tan distintas, coinciden en una misma ley? Simplificar no es bueno, pero una cosa es lo complejo y otra los complejos.

  • Comentario por Silveri Garrell 30.11.09 | 19:41

    Este artículo, hermana, debería enviárselo a su colega la hermana Teresa Forcades. Parece increïble que una monja tan inteligente como la Forcades se empecine en defender "autodeterminación de la madre", para abortar.

  • Comentario por anselmo 30.11.09 | 19:18

    Limpieza, eucaristía, amor. Matrimonio, pareja sana y no enferma (como ahora). Otro mundo, otro tiempo.
    Aquí y ahora las cosas están por la senda del progreso: verá usted Sor Lucia como avanza la eliminación de fetos y se abandonarán otras vías que no impliquen daño a terceros. p-m-h: si, correcto, el tercero.
    ¡Qué escabechinas en esas clínicas! La vida, en su estado más prodigioso, cuando está naciendo, al vertedero.
    Espero que luego no vengan los viejos. Lo digo por mí que ya estoy en ello.
    Saludos cordiales, Sor. Y no le de más vueltas.
    PD.
    ¿Le gusta el firmamento? ¿Y las estrellas fugaces?
    Parece que todo fue un sueño.

  • Comentario por anselmo 30.11.09 | 19:06

    Sigo con el caso tercero.
    Nos estamos siempre llamando a engaños. La demanda social no existiría si socialmente se repudiara el aborto provocado y voluntario.
    Y ¿cómo limitar el número de hijos a las posibilidades y deseos de cada cual, sin dañar el feto?
    4.-Lo primero que tendríamos que hacer es dar dignidad al concebido y no nacido, el mal llamado feto. No sabemos ni como llamarle. Lo llamamos por fases, por tiempos. Tiempo 1, tiempo 2, ... tiempo término. Es niño. Juan. Es niña, Elena. Se acabó el misterio.
    5.-Espero y deseo que la ciencia médica siga avanzando para que nos ayude a utilizar mejor, exacto a ser posible, el llamado método Ogino-Kanaus y nos libre de esta miseria que estamos viviendo. Aún así, ¿seguiríamos defendiendo el aborto libre?
    Creo...
    6.-Hay mucho cuento.


  • Comentario por anselmo 30.11.09 | 18:49

    Ya lo he dejado por ahí escrito. Era para el P. Masià con su teoría del mal menor o cortafuegos. Bono no tiene razón. Fíjese bien que digo "No tiene" frente a la posibilidad moral de de añadir "creo". ¿Tan seguro estoy? Ahora puedo decir, "creo que sí" por ésto:
    1.-Con esta ley que están tramitando morirán los mismos que antes, no menos, y con más facilidad porque la demanda social va por ahí.
    2.-Vigilando la correcta aplicación del tercer supuesto (ley actual) a los casos reales consultados, supondría una fuerte reducción del número de abortos. Pero, claro, si una chica quiere abortar y se lo prohibes, pues enfermará de los nervios ya que no desea tenerlo por nada del mundo a fin de no cargar con responsabilidades. Ella hizo el amor pensando nada más que en su disfrute y algún mecanismo falló o la simple feracidad del deseo. Fíjese que he dicho "feraz", como la tierra hambrienta de dar frutos. Podríamos decir que es la Ley Natural.
    3.-Nos estamos siempre llamando ...

  • Comentario por cristiana-miguela-rafaela 30.11.09 | 17:35

    Sor Lucia, estoy de acuerdo con lo que dice Jose angel antonio, en las escuelas se enseña el aborto, como un derecho, no como un crimen.
    Porque le dan mas importancia muchos, a la practica sexual, que a la vida.
    Mas educación moral sana, y menos abortos.
    Mas comedias y teatro del normal,y novelas ,como el estudio 1 de antes, que eran obras de literatura, y menos obras de sexo calentorro,que no esta beneficiando mucho a la juventud.

  • Comentario por POLVO 30.11.09 | 17:21

    Para restringir los abusos de la anterior legislación no bastaba más que hacerla cumplir, cosa que no se ha hecho. Lo demás es demagogia. Y bueno está que un político la utilice , más no así una monja. Atentamente

  • Comentario por José Ángel Antonio 30.11.09 | 15:44

    Ya, pero es que TODAS las asociaciones provida de España y TODOS los veteranos especialistas en la lucha contra el aborto de España, coinciden en que la Ley Aido NO MEJORA sino que EMPEORA la situacion. Con la Ley de 1983, aunque habia fraude, podias con suerte y un buen juez encerrar a Morin. Con la Ley Aido no puedes encerrar a nadie, investigar a nadie, aumenta el coladero y el aborto se enseña en la escuela como un derecho para adolescentes, no como un feo crimen despenalizado. Quien dice que vota a favor porque le parece que esta ley mejora la situación SE MIENTE A SI MISMo Y LO SABE: ningun experto en la lucha provida, ningun analista de coladeros, estara de acuerdo con el.

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