Sintonía cordial

La frivolidad de dos ministras

12.05.09 | 18:05. Archivado en Diálogo, Familia, Jóvenes, Salud

Sin duda ayer la ministra de Sanidad Trinidad Jiménez y la de “la igualdad”, Bibiana Aído, se llevaron la palma de la frivolidad al presentar la liberalización de la píldora del día después casi casi como la panacea para prevenir los embarazos no deseados.

Con argumentos inconsistentes, han presentado su “genial idea” –¡qué guay que son estas ministras!- diciendo que ante el gran número de embarazos no deseados, el gobierno ha decidido quitar todos los límites de acceso a unos anticonceptivos polémicos por sus efectos secundarios y nocivos “también para las mujeres” que dicen defender.

Dentro de tres meses, este medicamento estará al alcance de todo el mundo, incluídas o fundamentalmente las adolescentes o niñas que quieran “prevenir” un embarazo, y estará sin receta médica y sin ningún límite de edad. Ahora, ya no necesitarán de sus padres, ni para esta “fabulosa píldora explosiva”. Vamos, que se venderán como los chupa chups, con menos restricciones que un paquete de tabaco o una botella de alcohol… No importa, lo importante es ser populares y facilitar las cosas hasta el extremo a un gran número de niñas, adolescentes y jovencitas, a las que en lugar de formar y ayudar, las están manipulando. Hasta ahora, al menos existía el diálogo con el médico donde se les informaba y ayudaba, y se veía la conveniencia o no,…. Pero ahora, ¡ni eso! Los padres son carrozas y no hay que contar con ellos, sólo con los colegas con los que lo único que importa es pasarlo bien…

Hace una semana se hablaba de censurar al Papa en el Congreso por sus declaraciones en África al afirmar que sus palabras “atentaban contra la salud pública diciendo que el preservativo no era seguro”. Hoy se quiere exponer a las “mujeres” a un fármaco, que atenta directamente contra la salud de las mujeres, y seguro que a los promotores de aquella censura, no se les ocurre idéntica medida para las señoras ministras.

Muchos médicos han puesto objeciones éticas para esta medida absurda, porque dicen “atenta afecta directamente a la salud de las mujeres, más si hay un uso o un abuso indiscriminado.

Los profesionalesde la salud dejan claro que no se reducirán las cifras crecientes de embarazos ni se evitaran que los servicios de urgencia de los hospitales se liberen de las angustiosas peticiones de madrugada en búsca de la pastilla.

Un significativo número de ginecólogos de Cataluña han manifestado que ven en la medida anunciada por el Gobierno un reflejo del "fracaso" en la formación sexual de las españolas jóvenes.

Así mismo, el colegio de Farmacèutics de Barcelona (CFB) mostró su sorpresa por la medida y alertó de que la venta libre de la píldora exigirá modificar la categoría legal con que fue autorizado el fármaco. Sin esta nueva calificación, la medida sería ilegal.

El doctor Ramón Rovira, ginecólogo del Hospital de Sant Pau y de la Clínica Sagrada Familia, de Barcelona dijo ayer que: "Vender la píldora en las farmacias, sin receta ni límite de edad, es un paso peligroso que no ayudará a que haya menos embarazos entre las chicas jóvenes, y es insistir en una línea que ya se ha visto que no funciona, porque esas gestaciones siguen aumentando. Lo único eficaz sería una buena educación sexual en las escuelas".

Hay que formar a la gente y darles herramientas responsablemente, y nunca que estas sean un arma de doble filo como lo es la “píldora del día después”. Ésta medida y liberalización del medicamento no hace más que fomentar la irresponsabilidad y poner más fácil que las chicas sean manipuladas.

Estén o no de acuerdo diferentes sectores de la sociedad, hoy existen otros medios para evitar el embarazo, que además evitan el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, cosa que no hace –al contrario- esta píldora engañosa.

El gobierno está convencido de que no es un método abortivo, mientras colectivos, nada sospechosos de profesionales de la salud, que piden la objeción de conciencia para dispensarlo… Y la piden no por razones de creencias sino por razones éticas evidentes.

En una rueda de prensa que dieron las dos ministras, quisieron dejar claro que “al no ser necesaria la receta, no se podrá hacer ningún control sobre quien la compra, pero se mostraron convencidas de que no será utilizada esta pastilla como un método anticonceptivo más, tiene efectos secundarios y porque la caja vale veinte euros, el doble que cualquier otro profiláctico”. Patéticas las dos. ¿No podemos pedir al Congreso de los diputados que las censure por irresponsables y por atentar contra la salud de las mujeres?

Me parece un grave error lo que están haciendo…¡Vamos mal! Aido está equivocada y no hace más que meter la pata, y con medidas como esta lo que hace se atentar contra la salud de las mujeres favoreciendo que sean, una vez más, las verdaderas perdedoras de la historia.

Dentro de unos años, cuando aparezcan nuevos tipos de enfermedades y cuando veamos que aumenta, por ejemplo el VHI, provocado por la irresponsabilidad o la promiscuidad que fomentan, no estarán ni la Aído ni la Jiménez para dar la cara: ¡ellas habrán evitado embarazos y punto!

Una pena, y una frivolidad. ¿no hay nadie que les pueda parar los pies? El trabajo educativo de tantos padres y docentes responsables, de tantos profesionales de la salud, se va al garete en dos días con estas señoras a las que sendos ministerios les quedan demasiado grandes.


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