Nos dice el libro del Éxodo que Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Getró. Y que de repente vio una zarza que ardía sin consumirse y que quedó inquieto y se preguntaba: ¿Cómo es posible que arda y no se consuma? Y se dijo “-Voy a acercarme”.
Y oyó una voz que le dijo: “Descálzate que estás pisando tierra sagrada”.
Y luego esa voz, que era la voz de Yahveh, le habló. Pero no le habló de grandes principios de fe que hay que creer para salvarse, ni de grandes elucubraciones teológicas, ni de …. etc.: Le habló de la justicia. Y el mismo Dios le dijo:
“He oído los clamores de mi pueblo y he visto su opresión, y no lo puedo soportar. Por eso yo te envío que vayas en mi nombre, que hables con el Faraón, y que saques a mí pueblo….”
Esa es la gran preocupación de Dios. Ese es su gran derecho: Que todos sus hijos vivan con dignidad, en justicia, que a nadie le falte lo necesario para vivir.
Y aquí arranca la verdadera lucha por la justicia, y el gran imperativo de “mojarnos y hacer algo por los otros, para liberarlos”. Cuando hablamos de derechos humanos, entiendo yo que hablamos del derecho divino: Dios tiene derecho a que todos sus hijos vivan con dignidad.
Y desde entonces los humanos somos llamados a solidarizarnos con la causa de nuestros hermanos. Y Jesús, cuando comenzó su ministerio en la Sinagoga de Nazareth lo hizo diciendo que: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y a dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor.”. Lc 4,18-20
Y cuando iba a morir, reunió a los suyos, y antes de cenar, les lavó los pies, y les dijo: Debéis lavaros los pies los unos a los otros, debéis serviros.
Y una vez resucitado, envió a decir a sus amigos, que fuesen a Galilea, que allí le verían. A Jesús se le ve en la Galilea de cada día, allá donde hay que construir el Reino anunciando con la vida que la muerte no tiene la última palabra, y que Dios, está de parte de la humanidad.
Hola Hermana. Me ha gustado mucho la pequeña relación de momentos en los que Dios busca el bienestar de su pueblo. Como dices, no pide grandes Teologías, como Jesús tampoco las pidió en el Discurso de las Bienaventuranzas.
Gracias por seguir en la brecha.
Un abrazo,
M.
"no le habló de grandes principios de fe que hay que creer para salvarse, ni de grandes elucubraciones teológicas"
No, para nada, le dijo "YO SOY EL QUE SOY", el gran principio y definicion teologica de que viven dos religiones y toda la elaboracion teologica de los ultimos dos milenios y medio.
¿No puedes formarte un poco más, querida hermana? ¿Los libros te queman?
Lucía, Feliz i santa Pascua. Un abrazo bien fuerte para tí y para tu comunidad!
La vida de cada hombre es como una eucaristia.La eucaristia es la celebracion del misterio pascual pero tambien es la celebracion del hombre y su dignidad.(Juan Pablo II)
Lucía, feliz pascua. Llevo unas semanas fuera de casa, sin internet... He entrado en un ciber y veo que hay personas que te combaten sin razón ninguna. Me siento muy molesto por ello. Simplemente quiero decirte que lo que escribes es muy bello, muy valioso. He estado dos días en Montserrat, en un congreso... He mirado hacia Manresa, me han dado ganas de bajar y decirte que somos muchos los que te admiramos. Sigue, por favor. Nos haces mucho bien. Xabier Pikaza
Bona Pasqua..
Quan mirava els blocs de Foc Nou, passava de llarg...del teu. M'imaginava un altre tipus de religiosa, però m'equivocava.
Per molts anys puguem continuar anunciant la Bona Nova de Jesús, malgrat que germans nostres es dediquin a intentar fer mal personalment,si no es diu el que ells volen que es digui.
Ànims, a reveure i aprofitem aquestes xarxes socials d'internet...
Bona Pasqua!
Miércoles, 10 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
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