En una sociedad fuertemente tentada por la desesperación, la fe en Jesús de Nazaret sostiene nuestra esperanza y nos hace llevar la fiesta en el corazón, cantando cada día la Buena Noticia que Él nos trae de parte de Dios: “los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la salvación” -Lc 11,5-. Los dominicos y dominicas llevamos 800 años predicando que Dios ha puesto su tienda entre nosotros y se ha hecho carne de nuestra carne y vida de nuestra vida.
La páginas de este libro recogen el itinerario de nuestra vocación, que se nutre de la oración contemplativa y del servicio a los pobres y necesitados; de la fraternidad evangélica vivida en comunidad, y de la mirada atenta a nuestro mundo, que nos posibilita dispensar la misericordia que recibimos de Dios y de los hermanos.
Brindamos por el largo camino recorrido y por la fidelidad de nuestro Dios que no nos abandona en nuestro peregrinar cotidiano, mientras permanecemos a los pies de Jesús, Señor de nuestras vidas, que nos explica las Escrituras y nos hace arder de pasión por el Reino. Celebramos la vida porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones y porque este amor nos hace “arder e iluminar”, “contemplar y dar lo contemplado”.
Los comentarios para este post están cerrados.
¡Enhorabuena, hermana!
¡Por el libro, por el blog y por su vida en testimonio del Evangelio!
Por favor rece por mí y por mi matrimonio en esta etapa de oscuridad, en la que es difícil apreciar el amor de Dios en nuestras vidas. Gracias de antemano.
¡Enhorabuena, hermana!
¡Por el libro, por el blog y por su vida en testimonio del Evangelio!
Por favor rece por mí y por mi matrimonio en esta etapa de oscuridad, en la que es difícil apreciar el amor de Dios en nuestras vidas. Gracias de antemano.
Martes, 14 de febrero
Francisco Baena Calvo
José Rubio y César Luis Caro
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes