Me dicen que ayer en Barcelona casi todos los comercios estaban abriertos, y que hoy pasará tres cuartos de lo mismo, y mañana domingo, y todos los días hasta que llegue la navidad o hasta que pasen los reyes.
Lo cierto es que no podemos decir que “la navidad” deje indiferente a nuestra sociedad “secularizada”, “laica” o “plural”, porque por unos motivos, o por otros, es el tiempo en el que todos abocan el saco: unos para gastar dinero, otros para recogerlo y otros para aprovecharse de lo que estas fiestas tienen de nostalgia, de sentido o de espacio de intimidad familiar.
Todavía somos muchos los que nos preparamos para vivir la navidad, desde lo que ella es y significa: Que Dios nos visita, que se hace “uno de los nuestros” y que quiere poner su tienda entre nosotros; y eso cada año nos ayuda, a renovar nuestro deseo de hacer todo lo posible para que los hombres y mujeres trabajemos para que este mundo sea cada vez más humano….¡Es eso lo que celebramos en la navidad!, QUE DIOS SE HUMANIZA y nos invita a hacer lo mismo.
Hoy celebramos la fiesta de la Inmaculada, y estos días de “puente”, a los que no entramos en las dinámicas del consumismo ni de la especulación “de las fiestas”, nos está ayudando a ir a la raíz de este misterio: María, una mujer sencilla que se abre al plan de Dios, se fía de su llamada y se abandona a su voluntad.
No, no fue una mujer alienada, ni fue una marioneta en manos del “destino”, fue una mujer que supo inscribir su existencia en la dinámica del Dios humanado, y con su Sí, tendió “un puente” entre el Dios de la vida, y la humanidad que necesitaba de esa “Vida” que era portadora de una Buena Noticia: Que Dios nos ama a fondo perdido y que nos invita a participar del Banquete de la vida que ya ha comenzado.
Ojala crucemos el puente que os han tendido el Sí de María y el nacimiento de Jesús que desde hace más de dos mil años camina con nosotros, y seamos capaces de celebrar estas navidades desde la sencillez del que pasa por la vida “haciendo el bien”, y proclamando con su vida que Dios nace cuando somos solidarios y nos hacemos hermanos de los pobres y necesitados.
Que como cristianos y como Iglesia vivamos con sencillez estas fiestas y no nos cansemos de decir con nuestras vidas que Dios se encarna en nuestra historia cuando somos capaces de escuchar y acoger los gemidos de una humanidad que busca, que sufre y que espera.
Feliz día de la Inmaculada, y ánimo, “el puente está tendido y hay que cruzarlo”.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
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