Aquí, ¿quién es el más importante?
04.08.07 @ 19:55:17. Archivado en Diálogo, Educación
Esto que voy a explicar es histórico, tanto que me ocurrió a mí en el invierno pasado.
A las 15:30 hs, -hora de la siesta- cuando un frío que calaba los huesos azotaba Manresa, tocaron el timbre en el Convento. Contesté y al otro lado del interfono me dijeron: “Vengo a poner una vela, ¿me puede abrir?”
Pensé que no era buena hora, pero en dos minutos estuve encendiendo las luces de la Iglesia y abriendo la puerta a tan devota y joven visitante.
Nada más entrar en la Iglesia echó una mirada a su alrededor y preguntó con ansiedad y tal vez con desconcierto, mientras sostenía una vela entre sus manos y miraba las pocas imágenes que hay en nuestra pequeña Iglesia: “- Aquí, ¿quién es el más importante?”
Sorprendida por la pregunta le señalé el Cristo del presbiterio, y ella como una flecha se fue a sus pies a “cumplir” lo que le habían indicado debía hacer para encontrar la paz o tal vez para ser escuchada en una angustia, ¡o para aprobar un examen!
Mucho me hizo pensar este episodio. Primero que una joven universitaria española entra en una Iglesia católica y no sabe ni siquiera quién es Jesús, o que al menos Él es el centro de la vida de la Iglesia. No me sorprendería que sí hubiera identificado un Buda, o que tal vez me hubiera explicado el significado de los colores de las velas y los tipos de incienso que hoy se ponen según las “necesidades” y “problemas” de las personas. Pero lejos de juzgar nada, simplemente apunto un hecho ocurrido y que creo cada vez es menos aislado.De hecho la pluralidad religiosa conviven cada vez más en nuestra sociedad.
Lo segundo es que la gente hoy tiene mucha necesidad de algo o alguien que les lleve a Dios, o que dé sentido a sus vidas: hay una sed insaciable de “algo más” de lo que nos ofrece la sociedad, y no saben cómo ni dónde buscarlo. Y cuando lo encuentran, ¡allá van! Y posiblemente aquí cabe la pregunta de los cristianos de cómo dialogamos con nuestros contemporáneos, y si somos capaces de escucharlos y dar respuesta a sus interrogantes antes de “vomitarles nuestro rollo” o largarles un sermón con respuestas a preguntas que no se hacen o con soluciones a problemas que no tienen.
– Un inciso para dejar constancia de que hoy hay muchas personas que tiran las cartas, leen las manos o se dedican al tarot y que “mandan” a sus clientes a las Iglesias o a determinados santos, y la gente les cree, porque entre otras cosas muchos de éstos les escuchan… También hay mucho charlatán y cantamañanas.- Muchos sacristanes pueden dar testimonio de gente que nunca pisa la Iglesia, pero que sin embargo van a ellas a buscar “agua bendita” para los rituales que les manda el gurú de turno.
Y mi tercera reflexión ante este hecho es que si la fe se ha de transmitir en el seno de la familia y de la comunidad creyente, al menos la escuela ha de transmitir una “cultura religiosa” que saque del analfabetismo a las futuras generaciones. Conocer la historia de las religiones, en que creen y/o han creído nuestros antepasados y nuestros contemporáneos, y todo lo que de alguna manera ha contribuido y contribuye a la configuración de una identidad determinada, puede ser una fuente de riqueza inmensa que dé a las personas elementos para formarse y para tener un criterio en el que, entre otras cosas exista el respeto desde la aceptación de la pluralidad.
De la respuesta que nos demos cada uno a la pregunta de “aquí, ¿quién es el más importante?” podremos comprender a quién adoramos y quién es el centro de nuestra fe. Tal vez perdimos terreno porque nos alejamos del que es el centro y sin darnos cuenta, comenzamos a predicarnos a nosotros mismos y a cargarnos de leyes normas y rituales que nada tienen que ver con el único mandamiento que Él nos dio: El del amor.
Y si se da cultura religiosa, por favor, ¡que no tengamos "cultura religiosa" como tenemos ahora EpC para desayunar, comer y cenar.
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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Estoy seguro que el Señor desde el Sagrario se quedó con su cara...
Gracias por abrirle la puerta,sor Lucía.
La mucha práctica de religión no va a suplir.
En cuanto a Dios, ¿porqué el cristiano no deja todo aquello que es 'Ley, norma 'divina' e imposición, y presenta al alma 'la presencia'... eso sí que haría a los creyentes plenos y felices.
Pues el asunto del hombre no es el 'mandamiento-pecado-condenación-infierno-rito-' sino Soledad, y si Dios llena ésta con su presencia, ya está la muchacha con su 'yo' LIBRE para amar.
No se trata de escoger: Fe o Superstición, sino de buscar 'la presencia', pues ya Pablo decía aquello de ... dejando ya 'la fe en Dios' id hacia la perfección, el Espíritu, donde desaparecen los rudimentos y la in...
La política, que es básicamente Economía, requiere la ciencia, la Iglesia habla de la solución a la pobreza, de que Dios se centra en los necesitados... sin aportar receta económica coherente y funcional para la producción.
Lo mismo ocurre con el asunto de la ansiedad, de la falta de autoestima, de la evidente necesidad de orientación
que presenta el humano en general en la actualidad, se trata de materia propia del campo de ...la Psicología, de conocer los mecanismos de la psique, estudiar el asunto para atinar con el diagnó...
"Muchas veces, no se trata tanto de sumar fieles, si no más bien de intentar hacerse próximo al que sufre o de saber escuchar al que necesita desahogarse. Ese es también un papel importante para un mundo necesitado."
Si, creo firmemente que la gente tiene necesidad de creer en algo o en alguien; y con esto no pretendo quitarle importancia al dogma, ni al ritual.
Respecto a eso, creo que hay distintos tipos de creyentes y que todos ellos son importantes para el conjunto de la Iglesia. Pero lo son en conjunto y cada cual tiene su medida, como cada cual tiene su conocimiento y experiencia en la fe.
A la chica de la vela, le podía interesar más el sencillo hecho de sentirse acogida y escuchada, que no un profundo conocimiento de cual era el sitio idóneo para ejercer su ruego o talvez para aplacar su agonía.
Me remito aquí al simple hecho de ese amor, que por encima de todo, representa la Iglesia y los que nos gusta llamarnos hermanos en Cristo.
Muchas veces, no se ...
Es preferible catequizar desde la religiosidad popular a enterrarla bajo la excusa de una pureza espiritual que en realidad es el disfraz preferido del viejo lobo al que, cuando era joven, llamaban docetismo.
Hay que hacer esto sin dejar de hacer aquello.
Es obvio que lo principal es el amor. Pero los rituales, las normas, etc, tienen su sentido y su lugar. No somos ángeles ni estamos infectados de un espíritu gnóstico que renuncia al uso de lo material como signo de lo espiritual. Y te lo dice alguien que durante muchos años de su vida fue un auténtico iconoclasta.
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Sor Lucía Caram O.P
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