BURROS, BODAS Y VIKINGOS
18.09.09 @ 17:04:17. Archivado en ¿CÓMO VA ESPAÑA?
Todo el mundo que me conoce sabe del cariño que siento por los animales. Un amigo, incluso llegó a equipararme con San Francisco de Asís. En mi amor por los animales, se podría intentar equipararme, pero no soy santa ni la décima parte de buena y virtuosa que lo era este gran santo.
El último animal que se ha ganado mi afecto, siendo sincera, con cierta sorpresa, es Marcela. Borriquilla de 4 meses acaba de aterrizar en nuestra familia para convivir con los diferentes animales que viven en la finca. Cuando digo “cierta sorpresa” me refiero a que ahora, que por primera vez he tenido contacto con un asno, he quedado muy fascinada de ver que mi idea anterior a cerca de este animal era completamente la antípoda a la que es en realidad.
Infinitamente mas inteligente que el caballo, dócil y fiel como el perro, sigilosa y tranquila como el gato, ligera en su andar, en su trote, como el vuelo de una paloma, así es la burrita. De mirada viva, cariñosa y lo mas bonito, de color luna llena.
Después de esta breve introducción, se me plantea una pregunta: ¿Porqué se dice de una persona torpe, bestia, sin modales, sin educación que es “burra”? el calificativo “burro” aplicado a las personas tiene, como es sabido una connotación negativa. Ahora, que conozco el animal esto para mí, no tiene sentido.
Ahora, este término para describir una persona, lo he desterrado y sustituido por otro que realmente se acerca a la realidad cuando ocurre: Vikingo.
Aquí es donde quería llegar.
Hasta qué punto se ha podido llegar en esta sociedad “adormecida por el dulce canto del hedonismo” (como apunto en uno de mis primeros artículos) que hace poco, asistí a una boda de una amiga muy querida y quedé escandalizada del comportamiento de los invitados. Me comentaron que ahora, el asistir a una boda supone que las dos terceras partes de los invitados NO entren a la ceremonia, pero no es que no entren porque se quedan fuera esperando, sino que llegan con las neveras, cargadas de calimocho y a la entrada de la iglesia hacen una sentada cual reunión de indios sioux mientran gritan, beben, se cuecen y tiran petardos que obviamente molestan en el trancurso de la ceremonia a los que sí entendemos el sentido de este acto y le damos la importancia merecida.
¿Hasta qué punto de desconsideración y poco respeto hemos llegado? Que yo sepa, de toda la vida, a las bodas se va a la ceremonia (lo importante) y luego a la celebración (el banquete) ¿Acaso en la invitación se nos convida únicamente al banquete? Menuda falta de respeto hacia los novios, cuando se supone que es el día mas feliz de su vida, cuando se dan el “sí quiero”, cuando a partir de esa ceremonia su estado en la relación cambia.
¿Quiénes son ellos para hacer un acto de desprecio al sacramento del matrimonio, a la ceremonia de la boda, a todo lo que se celebra?
OK, admito que quizás muchos de ellos, bueno, todos, pasarán de la religión y todo “ese rollo”, pero por respeto ¿No son capaces de entender que dos personas que se aman se están casando? ¿Qué sin la ceremonia, no habría banquete? ¿Qué si se casan por la Iglesia han de respetarlo y participar de todo a lo que se les ha invitado?
Los novios también quieren que todos sus invitados les vean y participen con ellos en el gran momento en que pasan a ser marido y mujer.
Es im-presionante! (siguiendo en la linea de la incultura, poca educación y cero elegancia)
¿Estas personas a qué van? Únicamente a cocerse, a comer todo todo lo que el cuerpo dé de sí, a entriporrarse, a aprovechar la coyuntura y beber cuanto mas mejor?
Durante el banquete, se dedicaron, este grupito, a bramar chabacanerías, a vociferear groserías haciendo alusión al cuerpo de la novia, a su ropa interior, a la noche de bodas.
TODO el banquete berreando, levantándose de las mesas para pedir besos con lengua, y chillando ordinarieces que molestaban al resto de los comensales que no podíamos hablar con los de nuestra propia mesa.
En el baile, se dedicaron a incomodar e incordiar a la novia, levantándole el vestido por detrás, agarrándola como debería hacerlo su recién estrenado marido, dirigiéndose a ella como si fuera una cualquiera. Y ella, que es mas buena que el pan, intentando poner buena cara, que de buena, no tenía nada.
Lo mismo pienso hoy en día de las famosas y sonadas despedidas de solteros. Cual colegio mayor lleno de novatos se le somete al novio/a a una serie de novatadas que rayan con la vejación. Al novio con cosas alusivas a mujeres y a la novia con elementos alusivos a los atributos masculinos. No le encuentro la gracia y además me parece de un obsceno ridículo. Hay que ver los grupos de chicas con esas diademas o chupetes…es realmente patético.
Desde que me dí cuenta cómo funcionan la mayoría de las bodas hoy en día (porque me comentan que esto no es nada raro) me dije que estamos rodeados de “burros”, aunque claro, ahora que lo pienso, de burros no tienen nada de nada, más quisieran ellos! Lo que es esta gente son VIKINGOS, personas más cercanas a ser animales que a ser humanos.
Comentarios:
Maleducados por no asistir a la ceremonia religiosa a la que han sido invitados, sin que tuvieran ningún asunto que disculpe su no asistencia.
Gamberros por dedicarse a montar jaleo en el exterior de la Iglesia, molestando el normal desarrollo de la ceremonia.
Groseros por gritar en el banquete, usar expresiones burdas, por levantar el vestido a la novia (lo mismo me daba que fuera cualquier otra señora, joven, etc.)
Mucha educacion para la ciudadania pero clases de buen comportamiento cero. Si no sabes comportarte, quedate en casa. Es una falta de respeto ser invitado a cualquier evento y estropearselo a los protagonistas.
Los invitados a la boda que relata Fátima no coinciden con esta descripción de los burros que figura en wikipedia.
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Fátima Goizueta Bicarregui
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