Jesus, el niño que quería aprender a tocar el rabel
24.01.06 @ 18:03:04. Archivado en Cultura
Tal y como me la cuentan, transcribo la fábula de Nacho, un chaval campurriano de diez años, lleno de ilusión por la música popular. Cuántos funcionarios de Consejerías y Ministerios de Cultura debieran tomar nota, pese a los errores de sintáxis:
Erase una vez un niño llamado Jesus; vivía en Fresno del Río. Quería aprender a tocar el rabel, pero nadie le enseñaba. Un día a las afueras de Fresno Jesus oyó el sonido de un rabel, y dijo: ¿quién será el que está tocando el rabel?. Corrió hasta donde prevenía el sonido y sorpresa, era Alberto, un gran rabelista. Jesus le preguntó: Alberto, qué haces tu por aquí?. Le respondió Alberto: tocar un poco el rabel. Como a nadie le gusta el rabel vengo aqui a tocarlo. Dice Jesus: te equivoca, a mi me gusta mucho el rabel, incluso quiero aprender a tocarle. Los dos estuvieron ahí uno tocando y el otro escuchando. Hicieron un trato Alberto le enseñaba a tocar el rabel y Jesus le ayudaba a convencer a la gente lo bonito que era el rabel y su música. Fueron pasando los días y jesus ya sabía tocar el rabel, entonces fueron demostrando a la gente lo bonito que era el rabel y fueron a casa de un cantante muy bueno y una panderetera muy buena. Les convencieron para que hicieran en Fresno una asociación cultural para demostrar a la gente los bonitos que son los instrumentos campurrianos.
Javier Díaz Aparicio



