Infancia, juventud y pánico
23.02.09 @ 22:51:34. Archivado en Sociedad
A veces cuando uno se sienta tranquilamente delante del periódico o de la pantalla del ordenador para disfrutar de la actualidad, a los pocos minutos pasa del deleite al escalofrío. Vivimos en un planeta en el que coexisten muchos cuerpos y sus respectivas mentes, y la locura o el odio puro y duro ocupan un lugar destacado en la prensa de vez en cuando.
Este domingo me ha sucedido algo así. Leyendo los tres primeros reportajes de "La Crónica" de El Mundo no me ha quedado más remedio que pararme un rato y pensar en qué lugar y con quién estamos viviendo día a día. Ahí van de forma resumida:
1) Un artículo sobre Miguel Carcaño, el presunto asesino de Marta del Castillo, cuyo cuerpo a estas horas aún no ha sido encontrado en la oscuridad del Guadalquivir. Trata sobre la vida del muchacho, la infancia, la madre (el padre desapareció hace tiempo), sus conflictos (parece que es lo que llamaríamos un "chuleta" de barrio), etc... Lo más escalofriante es cuando el autor, sevillano también, describe cómo pudo haber sucedido todo la noche del crimen. Cómo llamó a sus amigos para llevar el cuerpo sin vida al río y lanzarlo, a sangre fría. Y después aguantar la mentira durante dos semanas.
2) Otro sobre el caso de la niña inglesa Chantelle Steadman, de quince años, que ha dado a luz recientemente a un niño cuyo padre supuestamente es otro menor, de trece añitos esta vez, un tal Alfie. Ambos viven en una barriada de mala muerte, ambos con familias cuanto menos desestructuradas y supervivientes a base de la beneficiencia de la Corona. Resulta que como el negocio está saliendo muy rentable de cara a la prensa más podridamente amarilla, están saliendo posibles padres de hasta debajo de las piedras. Todos con menos de 18 primaveras, lógicamente, pues la cantidad de dinero que se puede ganar es inversamente proporcional a la edad.
3) El tercero trata sobre las "modelos" menores de edad en Japón, donde es perfectamente legal, incluso muy bien visto en algunos sectores, que las menores posen medio desnudas siempre y cuando no muestren explícitamente los genitales o los pechos. Pederastia pura y dura pero sin un ápice de ilegalidad. Parece que incluso los padres de algunas de las más famosas se enorgullecen, supongo que el dineral que amasan tiene algo que ver.
A estos tres ejemplos quiero añadir el de Jordan Anthony Brown, el niño de 11 años que ha asesinado a su madrastra (embarazada de 8 meses) en Pensilvania. Parece que el niñito tenía celos de su futuro hermanastro y decidió zanjar el asunto cogiendo una pistola de su papá.
Cuatro ejemplos de cómo está el mundo. Llámenme conservador, pero ante semejante zoológico me pregunto de qué forma podemos hacer que esto sea más seguro. ¿Cómo se puede proteger a los inocentes? Y ya no hablo de protección frente al poder político, que ése es otro tema, sino frente a nuestros propios vecinos.
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Lisardo Ugidos
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