Tras las elecciones (I): la victoria del PSOE y el origen de sus votos.
10.03.08 @ 22:57:38. Archivado en España
El 9 de marzo el partido de ZP ha revalidado su mayoría ampliando su número de diputados en el Congreso. Con algo más del 43% del total de los votos, y 169 escaños, el PSOE volverá a formar gobierno, aunque todavía no sabemos con el apoyo de quiénes.
Por comunidades autónomas, las que más han apoyado al PSOE son Andalucía y Cataluña, graneros habituales del voto progresista. Es especialmente significativo el aumento de diputados que salen de la región donde gobierna Montilla, 25 en total, la cifra más alta desde el primer triunfo de Felipe González, allá por 1982. Se deduce que la defensa del Estatut ha pesado más que las grietas, los derrumbamientos y los retrasos del AVE, y que el apagón veraniego del año pasado es ya una graciosa anécdota que no tiene nada que ver ni con la Generalitat ni con la Moncloa.
Lo de Andalucía se veía venir, y en las autonómicas que se han celebrado paralelamente Chaves ha vuelto a apisonar cualquier esperanza de alternancia política. Es difícil perder a base de subvención y manipulación de los medios, y la verdad es que la ausencia de renovación en el eterno opositor (el PP) no mejora las expectativas.
Una de las grandes sorpresas es la victoria en número de votos y escaños en el País Vasco, por encima del PNV. Se puede interpretar como una respuesta solidaria tras el asesinato del exconcejal de Mondragón Isaías Carrasco, pero posiblemente este cambio de rumbo se venía cocinando desde hace meses, quizás por el hartazgo de la deriva secesionista del partido de Iñigo Urkullu. La negociación política con ETA y los contínuos engaños por parte del Gobierno no han hecho mella en los de Patxi López, sino todo lo contrario. ¿Es esto una señal de que debe continuar el diálogo con los asesinos? Creo que es algo difícil de interpretar.
Varios comentaristas insisten en algo que creo que es bastante obvio: el descalabro de Izquierda Unida y ERC ha beneficiado al PSOE de forma considerable. Ha habido un trasvase de votos radicales sin el cual esta victoria difícilmente habría germinado. Es cierto que la mayoría de los votos socialistas proceden de la gran masa del centro y del centro-izquierda, pero el incremento desde el 2004, con los datos en la mano, sólo puede proceder de los sectores más extremistas de la izquierda. Es la "recompensa" tras cuatro años de guiños a los independentistas catalanes y de enfrentamiento encarnizado contra el PP y el sector social que representa, con cordón sanitario incluído.
El radicalismo de sus votantes es una arma de doble filo. Ha permitido a ZP continuar gobernando, pero ahora viene el dilema: si aprovecha la caída de los nacionalismos en general y el ascenso del PP y se moderan las posiciones del Gobierno, puede perder estos nuevos votos en las próximas elecciones; ahora bien, si mantiene o amplifica el giro hacia la izquierda extrema, puede desinflar el balón centrista y quedar dañada la base más estable de su electorado. En todo caso, creo que ZP ha tocado techo.
Un aspecto positivo, desde mi punto de vista, del ascenso del PSOE (y del PP) es el detrimento de los nacionalistas. Espero que ZP aprenda de los errores del pasado y deje de adular a los que han sido sus compañeros de viaje en la legislatura que ha terminado. Debería hacerles entender que son ellos los que han caído en desgracia, y que el PSOE sigue siendo (aunque a veces no lo parezca en absoluto) un partido de ámbito nacional y autonomista. Que convierta en sus armas la moderación y la firmeza en cuanto al modelo de Estado y la lucha contra el terrorismo se refiere. Y que busque de verdad el consenso con el principal partido de la oposición. Creo que no se podrían aguantar cuatro años más de sonrisas y palabras vacías.
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Lisardo Ugidos
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