Apuntes sobre una entrevista a Z por parte de Pedro J.
13.01.08 @ 19:56:33. Archivado en España
Este domingo he devorado antes del almuerzo la extensa entrevista que Pedro J. hace al presidente del Gobierno en su diario EL MUNDO. Les da tiempo a hablar de casi todo, pero yo sólo quiero centrarme en dos temas y en las respuestas que sobre ellos elabora Z.
El primer tema es el terrorismo y el "proceso de paz". Preguntado sobre el atentado de la T4, Z dice: " Resultaba inconcebible para cualquier demócrata, para cualquiera con sentido común, ..... que hicieran una barbaridad como la de la T4 como elemento de presión". Después afirma que no pecó de ingenuo, pero obviamente eso es lo que cualquiera puede deducir de esta frase. De los etarras se puede y se debe esperar todo.
Pero lo mejor viene después. Pedro J. pregunta: "¿Cómo se entiende entonces que después de que usted adquiere conciencia de la verdadera naturaleza de esos individuos, continuaran los contactos?". Y Z responde: " Pero continuaron ya con una situación muy deteriorada ..... Y fue debido al deseo de instancias internacionales". Esto es lo más grave. Por fin el presidente admite que los contactos continuaron con dos muertos sobre la mesa. Algo que se negó hasta la náusea por parte del Gobierno. Y respecto a esas instancias internacionales, nos deja con el enigma de cuáles son.
PJ. "¿Y no sintió en ese momento ninún escrúpulo moral al autorizar que siguieran los contactos con quienes acababan de matar...?".
Z. "Matar habían matado siempre...".
¿Qué les parece esta justificación?
PJ. "¿Por qué permitió usted que en esas conversaciones con ETA se hablara del futuro de Navarra o de la autodeterminación?".
Z. "ETA puede hablar de lo que quiera. Es absurdo pensar que allí no se hable de lo que sea .....".
.....
Z. "¿De qué cree que se había hablado en Argel y en Zurich? ¿De la liga de fútbol profesional? ¡Por favor! ..... ¿Pero cedimos algo en política? No. Yo busqué la paz con ETA pero a la vez preparaba la confrontación".
Es decir, afirma y confirma el presidente que se habló de política con ETA, algo que también fue negado en numerosas ocasiones.
El otro tema que me gustaría tocar es el del estatuto catalán y la política linguística nacionalista. Pregunta Pedro J. al presidente: "¿Y no fue una frivolidad ..... decir eso de "apoyaré el estatuto que venga de Cataluña"?". Y responde: "Pues no. Volvamos al contexto. Fue en un mitin en aquellas elecciones..... yo hice un pronunciamiento político de que apoyaría que el parlamento de Cataluña hiciera un nuevo estatuto". A continuación, Pedro J. le hace ver que son dos cosas distintas, y le responsabiliza de la propuesta que salió del parlament.
Pero lo que más intranquilo me dejan son las preguntas sobre la lengua castellana en Cataluña.
Pedro J. "¿Le parece lógico que haya lugares en España en los que sea imposible escolarizar a un niño en castellano?"
Z. "En primer lugar, me parece que la coexistencia del castellano con las lenguas cooficiales ..... ha funcionado razonablemente en estos 30 años de Constitución. Tenemos que defender esas lenguas, darles respaldo ...".
PJ. "Esto parece el método Ollendorf, porque yo no le preguntaba por eso...".
Z. "Y en segundo lugar hay que decir a quienes propugnan políticas a favor de esas lenguas que no serán más o menos fuertes por hacer una política cicatera respecto al castellano".
PJ. "Y esto es sólo una expresión de buena voluntad...".
.....
Z. "Pero es una pregunta trampa, porque usted no me ha puesto casos concretos".
PJ. " Pues mire, se lo voy a poner. Usted me dijo en abril de 2006: "Aunque haya un solo caso, hay que intervenir." .... Hay un médico, Carmelo González, ..... que llegó a ponerse en huelga de hambre para que la Generalitat escolarizase a su hija en castellano y no lo consiguió. ¿Hizo usted algo para ayudarle?".
Z. "Sí, sí. Hablé con el presidente Montilla ..... La consideración de los responsables de la Generalitat es que en aquel momento no se producía tal discriminación".
PJ. "¿Puede usted llamar ahora a Montilla y pedirle que nos envíe un relación de centros en los que sea posible escolarizar a un niño en castellano en Cataluña? Esa relación no existe."
Z. "¿Puede usted poner encima de la mesa alguna sentencia que diga que algún ciudadano ha visto vulnerados sus derechos a educar a sus hijos conforme a los criterios de la Constitución?".
PJ. "Hay sentencias que establecen que la Generalitat tiene la obligación de proporcionar boletines de inscripción escolar con las dos casillas, una para cada lengua, pero los centros no lo cumplen y no pasa nada".
Z. "Pero yo le pido casos concretos ....."
PJ. "Yo le estoy preguntando por su responsabilidad como presidente del Gobierno ....."
Z. "..... Los niños escolarizados en Cataluña hablan, escriben y conocen el castellano. Eso es lo que ocurre".
PJ. "Sí, pero son cuestiones distintas...".
Z. "Hay un pacto sobre cuál es la lengua vehicular".
.....
PJ. ¨¿Qué le parece que un gobierno presidido por un socialista, miembro de su ejecutiva, multe a los comerciantes que no rotulan en catalán?".
Z. "Yo no he tenido quejas de comerciantes".
PJ. "No me dirá que no sucede. El propio gobierno de la Generalitat se jacta de hacerlo".
Z. "No digo que no suceda. Lo que digo es que no he tenido quejas".
.....
Una de dos. O el presidente es un ingenuo superlativo, o su nivel de hipocresía y descaro no tiene límites. Que cada uno escoja la opción que más le guste.
En resumen, como al presidente Z no le llegan quejas de comerciantes ni sentencias de padres a su despacho, la situación en Cataluña debe de ser idílica para el castellano y quienes lo hablan.
Si sumamos esto a las mentiras sobre la negociación con ETA tras los asesinatos de la T4, tenemos la imagen de un presidente que intenta pintar una realidad inexistente de forma descarada.
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Lisardo Ugidos
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