La sedación de Leganés
22.06.07 @ 13:08:44. Archivado en Medicina
Leo en las portadas de varios diarios digitales que el juez encargado ha sobreseído el caso contra los ocho médicos del Hospital Severo Ochoa de Leganés, acusados de practicar sedaciones irregulares a 15 pacientes. Se considera que no queda acreditada la comisión de delito ya que, aunque se incurrieron en malas prácticas médicas, no queda demostrada una conexión entre éstas y los fallecimientos.
Estoy seguro de que todos recuerdan el caso. Allá por marzo de 2005, la Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM para los amigos), dirigida por el señor Lamela, lanza una serie de acusaciones contra los responsables del Hospital de Leganés, especialmente contra el coordinador de las Urgencias, el doctor Luis Montes, acerca de unas supuestas sedaciones no indicadas con resultados fatales. Se llegó a hablar de eutanasia masiva, ni más ni menos. La acusación surgió a raíz de una carta anónima que llegó a la Consejería, la cual es digna de ser leída; yo tuve la oportunidad, ya que estuvo circulando por Internet, y no queda muy claro si la escribe un desequilibrado o simplemente alguien muy novelístico, barroco, con todo tipo se acusaciones criminales contra los médicos.
En todo caso, como algo había pasado se destituyó a unos cuantos médicos y se hizo una investigación administrativa, por un lado, y otra judicial posteriormente, que es la que concluye en estos días (de momento). El juez dice que efectivamente hubo mala praxis, creo que porque las dosis que se usaron de fármacos sedativos parecían excesivas, y la indicación en cada caso era discutible. Hasta donde yo sé, todos los pacientes tenían enfermedades crónicas avanzadas o terminales, y acudieron a Urgencias con sintomatología de difícil control médico.
La indicación de sedación terapeútica en los pacientes terminales es clara: en caso de síntomas no controlables por medios médicos habituales. Según los informes médicos que yo he podido ver (todo a través de la prensa, que a su vez lo saca del sumario), en principio no hay sospecha clara de que la sedación no estuviera indicada, desde mi punto de vista. Otro tema es el de las dosis. Algunas son efectivamente más elevadas que las usadas en otros centros, pero no hay una regla común para todos, sino que depende de la experiencia de cada hospital y de cada médico.
Es cierto que los fármacos sedantes (principalmente las benzodiacepinas) pueden producir depresión respiratoria, y por lo tanto una parada respiratoria y la muerte. Pero también es verdad que ésa no es la finalidad de la sedación terapéutica, sino controlar los síntomas del paciente durante el tiempo de vida que le queda (que en estos enfermos suele ser horas o días), ya que lo que le mata es la enfermedad subyacente.
Mi opinión personal es que las medidas que se adoptaron hace dos años fueron excesivas, la campaña contra los médicos brutal, y la actuación de Lamela una irresponsabilidad y una auténtica majadería. Si había sospechas, se debía haber dejado actuar a las Justicia, que es la que debe tener la última palabra.
¿Qué hará el señor Lamela cuando lea la sentencia? Seguramente no le importará demasiado, ya que acaba de cambiar de cartera y se pasa a Transportes, la joya de la corona de la CAM.
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Lisardo Ugidos
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