Luzca una sonrisa perfecta
03.08.11 @ 11:02:50. Archivado en La Ciudad
¡Ay, pero que "malito" que es uno, como me decía mi madre!
Abre ahora y mira bien en el correo, compañero, que tu buzón se ha visto recompensado, para aplacar tus muchas cuitas, con la mejor de las recomendaciones para aparaguar con la que está cayendo: "estimado amigo: este verano luzca la mejor de sus sonrisas". Y es que la clínica M. desea convencerme de la bondad de suscribir un eficacísímo seguro dental.
Junto a este desvelo por el cuidado de mi dentadura familiar y propia, para lo que he de abonar la pertinente cuota mensual de diez euros de vellón, me regalan otros tantos consejos para evitar las picaduras de los mosquitos y me proporcionan otras tantas claves para obtener la tan deseada piel 10, sin la cual, como todo el mundo sabe, no se puede vivir ¡ja!
Al final de tan saludable mensaje me aleccionan, también con una decena de frases, para huir a escape de la tan temida diarrea del viajero...
Mire Vd, estimado emisor de correo de la compañía S...¿Cómo explicarle a Vd., con la mejor de mis sonrisas, que ya casi no me quedan ni muelas ni incisivos? Me han dado propinado tantos directos a los mismos dientes de la cremallera de mi monedero que se me escapan, chiflando como el aire a medio musitar de las oraciones de las beatas, toda clase de monedas...¡hasta los centimitos se largan a escape y sin respeto por mi persona, que con tanto trabajo me los traje al bolsillo del pantalón!
¡Ay, mi dilecto comercial sanitario! A mí ya no me preocupan que los lepidópteros hagan presa de mi cuerpo en las noches del verano. A mí me tienen medio muerto los aguijonazos que padece el tapón de la gasolina o los taladros que dejan cada vez más huera la bolsa recicable del supermercado. Espero con verdadero espanto, agazapado tras las buenas maneras de economista de guardia de mi señora esposa (verdadera gurú de las finanzas de nuestra casa), el simpar estoconazo y rejón de muerte que nos van a endiñar tanto la factura del material escolar como el gasto de los uniformes, porque los mellizos ya van creciendo, como ha de ser, lo suyo.
Lo de la piel también es baladí: entienda que estoy negro. Pura y sencillamente negro. No ya por mí y los míos y los cercanos. Estoy que me subo por las paredes por todos los que entran y salen de los despachos de los trabajadores sociales, por los que acuden con el carro de la compra vacío y lo sacan lleno del economato gracias a las Hermandades. Estoy negro por los que, por haber cumplido una edad o por haber dejado de ser rentables, abarrotan los servicios de Empleo o del Inem y entran y salen porque no hay trabajo...Estoy negro porque la clase política de la que disfrutamos me hace hervir la sangre y me pone colorao...
Así que, ruego a Vd. encarecidamente, que no me remita más mensajitos como el de esta mañana. Que prefiero seguir expuesto a la descomposición de vientre, la cual no padeceré porque el sueldo sólo me llega para unos 50 km de mi casa, de los viajeros. Que no me voy a cuidar el pellejo porque ya no se puesde estirar más el propio del pescuezo para tomar una bocanada de aire. ¡Qué me piquen los mosquitos en la puerta de mi casa y no los bancos porque no pague la hipoteca!
Y déjeme, por fín, reirme de Vd. con los dientes que me quedan. Qué ya está bien, hombre, que ya está bien...Que si la prima de riesgo, que si las acciones del banco, que si los precios del pollo...Pero ¿qué dientes quiere Vd. que cuide yo? Si lo único que hago es recibir "bocaos" de la vida misma. Esa, la vida misma, sí que tiene los colmillos bien afilados.
Y a esa Vd., a esa no la tiene entre los dilectos clientes de su consulta.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel María Ventura
autor
Contacto


