Memorias de una trucha
20.05.09 @ 14:47:07. Archivado en La Ciudad
Sí, fuí una trucha...
Durante unas catorce semanas, tras un competido y azaroso periodo de contienda, me convertí en cigoto y, como indico en el título de este articulito, me convertí en trucha.
Hablo de mi más tierna existencia, por supuesto. Dejé de pertenecer a la especie humana de mis padres durante unos cuatrocientos veinte días y durante esas inciertas jornadas anidé en el vientre de mi madre (que seguía siendo humana según me contaron en la EGB)pero yo, me convertí en trucha. Me lo acaba de descubrir una ministra licenciada en Administración y Dirección de Empresas en Cádiz y estudios complementarios en Northumbría
He elegido ser trucha: será por el mal color, la cara y el tipito de de "pescao" que puede tener un ser vivo -que no humano- desde que es fecundado por humanos hasta que se ¡ah, milagro laico de la vida! regresa a la especie de la que fué arrojado por tan modernas investigaciones.
No me imagino siendo rana o león, o pavo de Navidad. Me quedo con trucha.
Que tristeza más grande que, para justificar una decisión política tan controvertida, se estiren los argumentos hasta dislocarlos. Que se diga la verdad: cuáles son los motivos confesos e inconfesables de someter a la ciudadanía a una ley con la que se podrá estar o no de acuerdo; pero que se argumente sobre la libertad para decidir la suerte de unos seres vivos, mientras son cigotos y no humanos, a manos de otros-otras que ya superaron esa fase caótica del no saber que son, linda en lo cretino y en lo desalmado.
Hoy leo que algunos personajes no están de acuerdo con los doctos dictámenes de esta licenciada, ministra por el momento. Así, en palabras de Gregorio Salvador, académico de la Lengua “un feto es un ser humano desde el punto de vista etimológico, ya que es ser porque existe y humano al proceder del hombre y no del mono o del caballo (...) desde el momento de la concepción, en que se unen el espermatozoide y el óvulo, el humano empieza a ser». Luego descubre que estaevoución no quita para que cuando crezca se vuelva «inhumano».
Nicolás Jouve de la Barreda (Catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares), quien mañana dará una conferencia sobre el particular en los Padres Blancos en Sevilla opina que la licenciada ministra (es que hay ministros que no son titulados superiores) "carece de razón. Lo que ha manifestado es un sinsentido. Si hay algo claro para la Genética y la Biología, que son las ramas que domino, es que un feto de 13 semanas es un ser humano. Sino que la ministra nos diga lo que es. El problema de la ministra es que a ella le da igual lo que diga la ciencia. Le molesta la verdad. No le interesa oír lo que le dicen los científicos, luego aplica la ideología. Pero la ideología comienza donde acaba el conocimiento. Y el conocimiento es tozudo demuestra que cada vida humana es una vida única y singular, desde la concepción hasta la muerte, perteneciente a la especie Homo sapiens, sin saltos cualitativos. El embrión y el feto son biológicamente equiparables al recién nacido y al adulto, del que lo único que los diferencia es un factor temporal, porque el ser humano es el mismo y mantiene su identidad genética a lo largo de su vida. Se trata del mismo individuo, el mismo ser en un proceso continuo de desarrollo. Un ser, caracterizado por un «continuum» genético y por tanto biológico".
Y, finalmente, doña Mónica López Barahona, doctora en Ciencias Químicas y directora de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune, ha declarado que "las declaraciones de la ministra no obedecen al dato objetivo de la ciencia y su sola exposición la descalifica para cualquier discusión seria. Desde 1991, un estudio de la Universidad de Luisiana identificó y demostró una secuencia de genoma específicamente humano, conocida como secuencia ALU. Es la que, por ejemplo, se utiliza en medicina forense para determinar si la sangre es humana o no". E insiste que "el cigoto es una célula y su genoma tiene esa misma secuencia ALU. Luego es fácilmente deducible que si el cigoto ya es un ser vivo, correcto como dice la ministra, es, además, específicamente un ser humano, lo que ella niega. Pero da igual que hablemos del cigoto, que el feto tenga 13 semanas, 22 o que el niño haya sido bautizado. No es una cuestión de tiempo en todos los casos se trata de un ser humano".
Mira que si al final estos estudiosos van a tener razón y van a invalidar el preclaro dictámen de la licenciada en Administración y Dirección de Empresas...Yo que pensaba acudir a la "nave del misterio" a relatar mis experiencias como bicho en el vientre de mi madre...
¡Qué tristeza de país!
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Manuel María Ventura
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