Ecos - chispazos - de la Cabalgata
08.01.08 @ 01:40:38. Archivado en La Ciudad
¡Qué Ciudad esta, oiga!
Resulta que todo un pelotón de munícipes y empleados del municipio, bienmandantes y mejorobedientes unos de y sobre otros y, ¡dale a la matraca, pirraca! viene la carroza con la Estrella de la Ilusión y cunde la desilusión por entre la grey infantil, juvenil, intermedia y senil, porque la comitiva se nos enreda con los cables de la luz de la Navidad.
¡Cómo que teníamos que haber hecho caso al munícipe que fuma en pipa y celebrar el Solsticio y no la fiesta de la iglesia imperialista y mandona! En vez de luces hubiera puesto ¡yo que sé! ¡fotos de diputados o palmeras datileras!
Dice la noticia que releo en la prensa que el Ayuntamiento busca culpables (o responsables o causantes del estropicio) porque no está bien tanta reunión hasta las cuantas para preparar la Cabalgata y que se nos merienden los de los paleles de la canallesca por unos tropiezos con unos cablecitos de nada. No se si se citan los largos momentos de cierta incertidmbre y agobio de niños y padres contemplando las atrevidas y temerarias evoluciones de operarios y bomberos sobre la marcha y sobre las cabezas del personal apostados en la calle Felipe II o en la calle San Jacinto. No habla casi nadie en cambio, de los largos ratos de espera de esos abuelos y abuelas con sus nietas sin atisbar en la lejanía el chispazo de la Ilusión y, casi de inmediato, ver como pasaban, corrían despavoridas miriadas de infantes y figurantes a paso de legionario de Fuerteventura por lo del retraso.
Mucha alegría porque la esperamos cada año, aunque cada vez carguemos más años y menos kilos de caramelos (y más dolor de riñones al agacharlos a recogerlos). Y mucho jolgorio porque gritamos a voz en cuello los nombres de niños que no conocemos para que le arrojen al vecino los caramelos que les pedimos.
Pero lo que, de verdad de la buena del Niño Jesús camino de Egipto que ya va, que lo que he llevado mal ha sido ver a los Reyes Magos más sosos del mundo, tirando papelitos y monigotes de la tienda de Chu-lín (con mis respetos para el abnegadísimo Chu-Lín y su familia) y que uno cree que para eso, mejor tirar vales de la Casa del Libro o de Beta. Pero lo peorcito ha sido ver al soseras de Romay embutido en la Botilde del baloncesto, embutido en cartón piedra hasta sus empinadísimas orejas y tirando pelotitas del mismo comercio de Chu-lín (reitero mis respetos al honrado comerciante oriental) y desfilando en una de las Cabalgatas más tristes que he visto en los últimos años.
Si sería triste y disparatada que los más alegres eran el siempre inquietante y casi siniestro Merlín, el chocolatero con aires de psicópata y el Caballero de la Triste Figura, que lánguidamente arrojaba al personal las onzas de oro (de pega) que a Cervantes le faltaron por los caminos.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Manuel María Ventura
autor
Contacto


