¡No vengás acá,amiga!
27.12.07 @ 19:56:22. Archivado en La Ciudad
Tengo una nueva amiga: lo he decidido en tan sólo cinco segundos.
Hasta hacía unos minutos antes era únicamente la chica que me trae los libros. Pero de pronto, en una finta de la conversación, se le escurrió por entre su enabrigada figura el siguiente comentario: "¿Cómo, a vos también le parece horrible lo que han hecho con Sevilla?"
Me cae muy bien esta muchacha. Durante años gocé de la visita mensual y de la conversación mesurada, amén de traerme buenos clásicos en excelentes ediciones, de mi amigo Antonio; quien, un buen día, se fue del brazo de su merecida jubilación y me dejó con un palmo de narices (literarias, se entiende). Pero esta muchacha se ha colocado ante mi mesa de trabajo, con dos gruesos volúmenes de Miguel Delibes, y
me ha espetado sin miramiento alguno con toda la contundencia de su indignación como sevillana adoptiva de pura cepa: "¿entonces, no estoy loca? ¿hay más gente que piensa como yo?".
Y, tal como si le dictara los artículos al más recio o preclaro columnista de la Sevilla tradicional, con su deje de allende los mares me ha recontagiado con el virus del espanto hacia los cables del pseudotranvía. Es más, conoce las causas de los sucesivos descarrilamientos y se queja de la visión terrible de esta ciudad, con minúsculas, que ha conocido de siempre y que le han birlado en un minuto.
Y ¡ojito! cuando habla con sus compatriotas y familiares les dice la verdad. Cuenta lo feas que están la Alfalfa, la Pescadería o la Plaza del Pan. Cuenta su percepción de las cosas: la que tiene una persona cualquiera que vive y trabaja en la cacareada "ciudad de las personas" y que sufre esta visión falsamente funcionalista en la "piel sensible" de su retina y de su corazón.
Tanta impresión me ha causado la conversación con esta mi nueva amiga que me ha revuelto un nosequé y me ha animado a retomar estos articulillos que tenía dejados de la mano de otras labores. Y hago votos a los cuatro fieles que me preguntan de vez en cuando en que, si no se va la luz o no se funden las propias, no cejaré en este empeño de contar o comentar asuntos y asuntillos de tan novelera y novelesca Ciudad.
Comentarios:
Y como dice tu admirable amiga, la cuidad hoy es infinitamente más fea.
Empezó, creo, con la Expo. Mucha fibra óptica, mucha infraestructura, pero lo que se perdió fue justo lo que hacía de Sevilla una cuidad única. Fue culpa de la fiebre modernizadora.
El diseño vanguardista en escenarios históricos es posible. Véase Londres (o París o Barcelona). No es cuestión de rechazarlo porque sí, sino rechazarlo por mal hecho.
Aquí lo que se ha hecho es una obra que se asiente al lado de edificios o escenarios históricos, pero no los complementa ni se integra. Puede que sea una obra muy buena, pero para otro lugar.
En fin, para no extenderme, debemos decidir dónde preferim...
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Manuel María Ventura
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