Los reflejos de los faros de un coche interrumpen la oscuridad de la noche, su ruido nos sacan del mundo de los sueños. ¿O todavía continuamos allí? Un mapa, una llave, poca cosa más sabremos de este personaje que busca a sylvia, que no sabemos si existe o existió o si algún día la encontrará. O si desistirá en su empeño.
Esta obra de Guerin es una película sencilla, que requiere una atención constante y te permite pensar y ser creador a su vez de lo que ves en pantalla. Te susurra al oído como una leve brisa y te deja a merced de los vaivenes del viento, eligiendo como espectador que camino tomar. He leído que no te identificas con el protagonista, no estoy de acuerdo; mucha gente gozamos del placer de mirar sin ser vistos, de esa magia del momento, de formar parte de una vida que no nos pertenece pero de la que cogemos prestada su esencia. Como mujer, esa mirada es una caricia, una ola de calor que explora lo mejor de mí y me lo devuelve aumentado, haciendo que mis carencias dejen de importar.
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