Compañeros,
Aunque hoy no puede ser una noche alegre, creo que los resultados de estas elecciones de alguna manera eran de esperar. En Cataluña se dan con la mayor virulencia los síntomas de la enfermedad de España.
Algunos durante esta campaña catalana han acusado a Unión Progreso y Democracia de ningunear a Ciudadanos, de negarse a pactar una oferta electoral común, de dividir el voto constitucionalista... La tónica es presentar a Ciudadanos como víctima de un partido advenedizo que quiere sustituirlo en su espacio natural. Lo cierto es que quienes estuvimos en Ciudadanos sabemos que, cuando Rosa Díez, Fernando Savater, Carlos Martínez Gorriarán y otras personalidades fundaron UPyD, en la comparación entre los respectivos liderazgos y equipos, con todos los respetos, no había color. Posteriormente la comparación de las estructuras y el desarrollo interno y parlamentario de ambos partidos nos daba también la razón a quienes habíamos optado por UPyD; pero es que fundamentalmente estamos hablando de proyectos: uno es nacional y el otro abiertamente regional, uno es transversal y el otro apuesta en sus Estatutos por hacerle la competencia exclusivamente al PSC...
Querido L***,
Gracias por tu mensaje. No comparto sus fines, pero me alegra en todo caso que haya servido de motivo para retomar fugazmente el contacto contigo y con tantos amigos zamoranos.
Cuando digo que no comparto sus fines no estoy hablando del conflicto palestino.
Recibo una de esas invitaciones de Avaaz.org. La presente campaña persigue 150.000 firmas "pidiendo que se garantice la independencia del poder judicial y se respeten las leyes aplicables en los casos contra el juez Garzón", firmas que se entregarán en su día en el Tribunal Supremo y en el Consejo General del Poder Judicial. He contestado al remitente los párrafos que siguen y que resumen mi postura frente a este triste caso.
La reciente encuesta de El País se estabilizó con un 11% para UPyD. Si damos por sentado que la mayoría de los lectores de El País son proclives al PSOE (como indica la inverosímil ventaja que le saca al PP en esta encuesta), hasta ahora la consecuencia era suponer también hostilidad hacia UPyD. ¿Están cambiando las cosas?
He anunciado en mi Facebook la próxima visita de Rosa Díez a Palma: el jueves 11 impartirá una conferencia en el Club de Opinión Diario de Mallorca y el viernes 12 hará una declaración sobre corrupción política a las puertas del Parlament de les Illes Balears. Un amigo en la red social, uno de éstos que se llaman progresistas y no entienden las libertades más que aplicadas a los buenos, pero no a los malos, escribe en los comentarios una pregunta: "¿Va a dar alguna conferencia en la Casa Gallega?", en alusión a cierta polémica absurda e interesada en torno a unas palabras de Rosa que cualquier niño de teta sin mala fe y sin manipular habría entendido en el sentido correcto.
Acabo de leer un debate en Internet a propósito de la medida mediante la cual el gobierno catalán pretende imponer que al menos un cincuenta por ciento de la programación de los cines se ofrezca en la lengua vernácula de aquella comunidad autónoma, lo que ha ocasionado un grave malestar en el colectivo de empresarios afectados. Como siempre, unos hablan de libertad de elección y de comercio, y otros de proteger un idioma que por sí solo -aseguran, ignorando cuarenta años de franquismo- no podría sobrevivir.
Los conocidos casos de los niños ibicenco y valenciana, alumnos del sistema público de enseñanza español a quienes se impide examinarse en su lengua materna (la española, oficial en todo el territorio nacional), son muestra de un fenómeno insólito en Europa, que sólo se da en las islas Faeroe y en las regiones bilingües de España. Es sólo la punta visible de un iceberg que ya hace tiempo abrió una vía de agua en el barco de la igualdad.
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo