En el Congreso, frente a los embaucadores, frente a los especialistas en consignas, descalificaciones y frases estudiadas y vacías (de los que, en fin, es desdichado maestro el presidente Zapatero), Rosa Díez recupera en esta legislatura la tradición de los viejos oradores: los que abruman con la verdad de sus palabras y con la claridad con que las exponen sin necesidad de recurrir a la descalificación. La damnificada fue hoy la ministra Salgado, abandonada a su suerte por Zapatero. Lástima que hubiera pocos diputados en los bancos: se conoce que pocos quieren aprender de quien sabe mucho de parlamentarismo del bueno. Por la noche, hizo un resumen de su intervención en el programa de Hermann Tertsch. Pocos convencen tanto como Rosa:
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera| Junio 2012 | ||||||
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