Señor Pep Rosselló:
Siento que no le gusten mis artículos. Siempre puede descartarlos, si tanto le disgustan. Pero no; me parece que en el fondo lo que le pasa es que le sabe mal no disponer de argumentos en contra. Porque en la entrada que me dedica en su blog una vez más demuestra no haberse leído el Manifiesto por la lengua común o no haberle encontrado la sustancia, y en lugar de los argumentos recurre a las descalificaciones, a través de algo que pretende ser ironía y no va más allá de la mala baba, y a las consabidas consignas nacionalistas que sólo se creen los ya convencidos. Siento tener que corregirle, pero su alusión es demasiado directa.
Se han puesto nerviosos. Había diarios en Baleares que, durante todas estas semanas que lleva vigente el Manifiesto por la lengua común, le habían prestado una atención exigua o nula. Cuando digo nula, quiero decir exactamente eso: alguno de estos medios no recogía las noticias que a él se referían, ni hacía comentario alguno, ya positivo, ya negativo, al respecto. Pero la adhesión pública de varios intelectuales mallorquines al documento lanzado por Fernando Savater y Mario Vargas Llosa, entre otros, y el enorme éxito callejero de UPyD en la recogida de adhesiones parecen haber levantado ampollas.
Como ejemplo magnífico y epítome de los fundamentos intelectuales del nacionalismo canario, ya en su momento nos llamó poderosamente la atención “Llámame por mi nombre”, una canción que durante los años 2000 y siguientes resonó una y otra vez en las emisoras canarias de radio y televisión, perteneciente al álbum Denominación de origen, del grupo Soul Sanet. No vamos a entrar en calificar los méritos musicales de esta formación compuesta por cinco jóvenes tinerfeños, a medio camino entre el rap, la balada soul y los ritmos más o menos latinos, puesto que a la vista están (ya no diremos al oído). Sí quisimos entonces, en cambio, hacer un comentario de la letra de “Llámame por mi nombre”, un texto que sirvió y ha de seguir sirviendo de guía tanto literaria como espiritual a los jóvenes canarios que aspiren a serlo de provecho. En este momento, en que las siete estrellas verdes han subido al pabellón del nacionalismo oficial, nos vuelve a parecer de actualidad.
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera