Hace bastantes años –yo era todavía un jovencito que husmeaba entre las revistas de historia de la Biblioteca Pública de Zamora– mantuve una breve correspondencia con Josep Antoni Duran i Lleida a propósito de un artículo que el catalán firmaba en L’Avenç, titulado “¿Unión o unidad?” En él defendía la conocida tesis de que, frente a una uniformidad concebida como original e inamovible, es preferible la pluralidad característica de la suma de iguales: la unidad nos vendría impuesta; la unión la construiríamos solidariamente. Esta línea argumental, cuyas bases encontré años después en Cataluña en España (1968), de Sergio Vilar, ya entonces me parecía injusta y nos condujo a un estimulante intercambio que me dejó el convencimiento de que si alguna vez las tensiones entre Cataluña y el resto de la nación llegan a desaparecer y el modelo de estado se consolida en algún sentido sensato, será de la mano de Duran y no de otro líder nacionalista.
Cuando Artur Mas cometió aquella tontería de levantar acta notarial de su compromiso de no pactar con el PP, Duran dejó constancia de su oposición a estas conductas demagógicas. Anteyer, tras la bochornosa sesión del Senado en que conservadores y socialistas se enredaron en una bronca más propia de la tercera división futbolística que de una cámara depositaria de la soberanía popular, fue Duran i Lleida quien con un contundente “¡basta ya!” llamó a la responsabilidad a Rajoy y a Zapatero. “¿Qué más debe pasar para que PP y PSOE se den cuenta de que estamos destruyendo la confianza de la sociedad en las instituciones y en la política?”, preguntó. En Europa, aseguró, “no se entiende lo que está pasando en España”. Tiene razón.
Los comentarios para este post están cerrados.
Yo no sé, amigo, si esto será cosa del "seny" o si será cosa de que su posición le permite ejercer de apagallamas. Confío más en Durán i Lleida como opositor que como detentador del poder (¿Jekyll & Mr. Hyde?). Sí es cierto que necesitamos más políticos como él en el sentido de ser personajes públicos que se pronuncien desde la mesura y aboguen por volver a ganarse la confianza de la ciudadanía y no solamente un voto. Pero pregunto, porque de verdad me gustaría que tratases este tema en una de tus columnas: ¿acaso llamar "traidor," "hooligan," "zETAp" y no sé cuántas barbaridades más a un presidente del Gobierno democráticamente elegido es el camino adecuado? (que sí, que la crítica al gobierno siempre es necesaria, pero ¿acaso no debe la oposición ejercer la autocrítica con más frecuencia de lo que lo hace?)
Como siempre, un placer leer y un saludo
Ave
Magnífica reflexión. Cada día me gustan más los artículos de tu blog. Sensatez y enfoques muy originales y atractivos, buenos para recapacitar y forjadores de democracia.
Enhorabuena.
F. Rubiales
Yo aún diría más: hay que escuchar atentamente al político sensato Durán y el no menos sensato Lleida.
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera| Junio 2012 | ||||||
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | |