Leo en un periódico la habitual crónica de sociedad. Junto a la fotografía de una pareja –él de hechura recia y frente huidiza, ella un pastel de silicona– el pie de foto llama mi atención: “Si no lo sabían, se lo cuento. Fulanito y la showoman Menganita, sin duda el mejor descanso para un buen guerrero, son novios”.
Se van despejando las posibilidades ante la próxima campaña electoral, que básicamente se resumen en dos: o votar a los partidos instalados en el sistema, de los que no cabe esperar reforma alguna del mismo, o bien optar por la llamada tercera vía, la que en estos momentos representa Unión, Progreso y Democracia: UPyD, más conocido aún como el partido de Rosa Díez.
Con el anuncio del ínclito Pepe Blanco de que, si ganan las elecciones, José Bono será presidente del Congreso, se suceden en las tertulias los comentarios en torno a si con esta jugada José Luis Rodríguez Zapatero desea sugerir al electorado visos de una mayor o mejor españolidad en un segundo mandato. De que ésta es su intención no me cabe la menor duda, aunque yo le agradecería mucho más que ilegalizase al brazo político de los asesinos, ANV-PCTV, como le vienen pidiendo diversos colectivos ya hace demasiado tiempo.
Durante la comida discuto con mi mujer sobre las virtudes de la fabada Litoral, esa marca de potajes en lata que lleva décadas haciendo la felicidad de miles de españoles. No acertaron con el cocido madrileño, le digo, ni con el pote gallego. En cambio, su fabada es un producto digno de preservación, algo que a muchos de mi generación nos sigue devolviendo hoy el perfume (si cabe decirlo así) de un pasado feliz, libre.
Tras las declaraciones de Jaime Ignacio del Burgo acerca de los pasados errores del PP en torno a Irak, la vicepresidenta del Govern Balear y candidata de ese partido al Consell de Mallorca, Rosa Estaràs, se ha apresurado a adherirse a una postura que muchos de sus militantes y simpatizantes comparten y hasta ahora nadie se atrevía a manifestar en público.
Curioso espectáculo el del lunes pasado en el Consolat del Mar. Una nutrida representación del llamado Consejo Mundial para las Relaciones Industriales y del Trabajo impuso al President dos condecoraciones en premio a su labor en pro de Baleares.
Entre los senufó de Costa de Marfil, la casa de juntas de la aldea tiene el techo extremadamente bajo. Obligados a discutir sentados, casi encorvados, los aldeanos no pueden encenderse con el calor del debate; porque ¿quién puede enfadarse y gritar sentado?
Sigue circulando por Internet y hoy recibo la "lista de presos de ETA condenados a 30 años por acumulación de penas que salieron en libertad en el período 1996-2004". En ella se señalan los nombres de los reclusos, las condenas acumuladas, las fechas de inicio del cumplimiento de la pena y de excarcelación y los nombres de los ministros del PP que firmaron sus respectivas salidas de la cárcel.
Hace bastantes años –yo era todavía un jovencito que husmeaba entre las revistas de historia de la Biblioteca Pública de Zamora– mantuve una breve correspondencia con Josep Antoni Duran i Lleida a propósito de un artículo que el catalán firmaba en L’Avenç, titulado “¿Unión o unidad?”
Hace algo menos de un año, en una terraza de Palma, le eché un ojo al titular de una entrevista publicada en un diario alemán que un despreocupado turista leía mientras bebía cerveza y bromeaba con sus amigos. “El presidente de Irán habla como Adolf Hitler”, rezaba el texto. El experto germano entrevistado coincidía, así, con cierta importantísima información publicada a mediados de abril de 2006 por The New Yorker: un revelador reportaje de Seymour M. Hersh –el periodista que recibió el Pulitzer en 1970 por su cobertura de la guerra de Vietnam y que más recientemente destapó los crímenes de Abu Graib– en el que se apuntan algunas claves del conflicto en cierne. Y casualmente Hersh comienza su trabajo con unas declaraciones de un alto funcionario de la CIA según las cuales “Bush y otros en la Casa Blanca lo consideran [al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad] un Adolf Hitler en potencia”. No es una coincidencia.
Con la atenuación de la condena de Iñaki de Juana Chaos, el gobierno de la nación ha dado un salto cualitativo en su estrategia, y así parece que lo percibe la mayoría de la ciudadanía. Las sucesivas actuaciones de la fiscalía y la opción de Rodríguez Zapatero (aunque haya dado la cara Pérez Rubalcaba) de enviar a casa a De Juana (una opción legal, pero opción al fin y al cabo: cabía la opción contraria) indican que el gobierno está firmemente dispuesto a llevar hasta sus últimas consecuencias su absurda política de aproximación a los terroristas a cambio de nada.
Sólo horas después de reunirse con José Luis Rodríguez Zapatero en Ibiza para relanzar una política exterior coordinada (como comentaba ayer en mi anterior post), el primer ministro italiano Romano Prodi se ve obligado a dimitir debido al rechazo de su política exterior por parte del Senado transalpino. A los senadores no les han debido convencer mucho las conclusiones de la XIV Cumbre Hispanoitaliana. ¿O tal vez sí, definitivamente? Pobre Zapatero: le crecen los enanos.
Ayer se han reunido en Ibiza José Luis Rodríguez Zapatero y Romano Prodi con nutrido séquito de ministros. La denominada XIV Cumbre Hispanoitaliana ha tratado temas tan importantes como el Mediterráneo, las energías renovables ante el cambio climático, las “autopistas del mar”, los programas de investigación y desarrollo, el intercambio de información sobre mercados laborales y la dieta mediterránea. A algunos ha sorprendido la escasa atención que los medios han prestado a esta reunión.
El escándalo de Miss Cantabria ha alcanzado ya al Instituto de la Mujer y a la secretaria de Igualdad del PSOE, Maribel Montaño, que se han sentido en la obligación de intervenir y señalar la injusticia de que Miss Cantabria haya sido despojada de su título de belleza por incumplir la base del concurso que veda explícitamente la participación a las mujeres ya madres. Inmediatamente el antimachista que hay en todos nosotros se abre paso en nuestra conciencia y lamentamos una norma que discrimina a las madres con respecto a las no madres. Sin embargo, a poco que reflexionemos, veremos que el asunto no es para tanto o, por el contrario, es para mucho más y, por tanto, se plantea en términos inadecuados.
El referéndum andaluz ha demostrado algo parecido a lo que demostró el catalán en su día: los políticos no han conseguido movilizar más de un tercio de su electorado en favor de una reforma estatutaria que al parecer a pocos interesaba salvo a ellos. De nuevo nos brindan la muestra de un divorcio entre la clase política y la sociedad que no puede traer nada bueno a España. Muchas de las interpretaciones de tan abrumadora abstención (el 63,74 por ciento) son chuscas.
Tengo amigos muy reticentes a la idea de que Ciudadanos sea realmente una alternativa a los partidos tradicionales, y más bien lo consideran una expresión del nacionalismo español o del anticatalanismo. Uno de ellos me manda un correo electrónico y me hace un par de preguntas a las que contesto según mi apreciación, puesto que no soy portavoz de ese partido, por mucha esperanza que tenga en sus posibilidades.
Son nuestros referentes. Los niños los admiran, los contemplan como a espejos de un porvenir posible. Millones de personas comentan sus evoluciones dominicales los lunes a la hora del desayuno. Sus convocatorias movilizan, con gran diferencia, muchos más seguidores que cualquier iniciativa contra el terrorismo, a favor de una reforma agraria o en denuncia de la prostitución infantil.
Que Pepe Blanco haya denunciado ante el juez a manifestantes de la marcha convocada el pasado día 3 por el Foro de Ermua por apología del terrorismo (pues afirma con cara muy seria que asistentes a ella pidieron su cabeza a ETA), al margen de la validez o no de las pruebas presentadas, que ya verán quienes han de verlo, es sorprendente.
La intervención en Irak se justificó en su día en virtud de la existencia de armas de destrucción masiva a disposición de Sadam Husein y de los vínculos de éste y su régimen con el terrorismo de al-Qaeda. Todos sospechamos siempre que ninguno de estos dos casus belli respondía a realidad contrastada.
Hubo un tiempo en que los liberales españoles se pudieron sentir representados en el seno del Partido Popular. Fue aquella época en que José María Aznar transformó la alianza en partido, absorbió al PL y al PDP, se desprendió del uniforme, limó su discurso y relevó a un Felipe González sospechoso de haber reorganizado el terrorismo de estado. Aquellos jóvenes de derechas parecían distintos a lo que había sido la derecha española de toda la vida; y lo eran, ciertamente, aunque ahora, a la vista de su posterior radicalización en el poder y de su actual deriva hacia el extremo (más táctica que ideológica, pero perniciosísima en todo caso), cualquiera diría que los últimos setenta años hubiesen transcurrido.
El caso del terrorista Iñaki de Juana Chaos es naturalmente polémico. Acabo de recibir el comentario de una querida amiga que se lamenta de que, tras haber cumplido la condena que se le había impuesto, De Juana esté ahora encarcelado por un “delito de opinión”. Es evidente que mi amiga y yo estamos de acuerdo en que nadie debe ser encarcelado por delitos de opinión. La diferencia entre mi amiga y yo es que, mientras ella cae en la trampa del lenguaje nacionalista y se cree que estamos ante un caso de esa naturaleza, yo estoy convencido de que en España, afortunadamente, no hay delitos de opinión.
Pepe Blanco es un gran opinador. Atendiendo al volumen de opinión, ya que no a su calidad, digo. Opina en su bitácora, que él mismo, Dios sabe por qué, gusta de calificar de “heterodoxa” en el apartado Mi perfil, un texto bastante cursi y tontorrón donde afirma: “este cuaderno no lleva corbata, yo tampoco”. Supongo que quedó tan ufano con su ocurrencia. Opina en cuanto le ponen un micrófono delante, todos los días lo vemos por la tele. No recuerdo que nunca haya dicho nada de sustancia, impedido como se encuentra por lo adocenado de su pensamiento, por sus prejuicios de progre de instituto y por una seria incapacidad para distinguir entre información y propaganda; pero todo esto no le impide seguir adelante con sus opiniones. El discurso del presidente Zapatero parece complejo y el de Ángel Acebes imprevisible, si los comparamos con las declaraciones habituales de Pepe Blanco; pero éste, impasible, sigue opinando. Es obvio que Dios no lo llamó por los caminos de la oratoria y la literatura –los Lunnis dominan bastante mejor que él los recursos de la retórica–, pero esto, para ser justos, no es su culpa. Al fin y al cabo, es lo que hacemos todos en España: opinar, y la responsabilidad de que lo hagamos no es de los que opinamos, sino de los que nos dan pábulo.
Imagínense la siguiente situación: un actor es entrevistado en un programa de TVE1 y pronuncia los siguientes disparates: “Me cago en Euskal Herría, me limpio el culo con la ikurriña y ojalá revienten el lehendakari, su puta madre y todos los que llevan chapela.” Y el presentador del programa palmotea de la risa. ¿Lo imaginan? No: sencillamente es inimaginable. Afortunadamente, añado.
La Audiencia Nacional ha puesto orden en lo que ya parecía la culminación del despropósito a que España se ve abocada permanentemente en los últimos tiempos. Posiblemente éste es el único país de los llamados civilizados en que puede suceder que el fiscal general del estado (un representante del Gobierno, y más concretamente el encargado por la sociedad de hacer que se cumplan las leyes y de actuar contra quienes las conculcan) pida a los jueces que suavicen la condena de un asesino en serie, pues esto y no otra cosa es Iñaki de Juana Chaos pese a la propaganda, con el argumento de que corre peligro la vida del criminal, que está en huelga de hambre.
Hace unos días, coincidiendo con la víspera de San Sebastián y la noche de los foguerons, tres naves del polígono industrial de Son Fuster (Palma de Mallorca) ardieron. Las primeras valoraciones indicaron que podría haberse tratado de un fuego intencionado, pero este extremo se está investigando. Lo que sí parece claro, según informa Última Hora (los otros diarios palmesanos, inexplicablemente, apenas se han hecho eco de los estragos), es que los locales habían servido de almacén de la Consejería de Educación y Cultura del Govern Balear, que allí amontonaba documentación y diversas piezas del Museo de Mallorca que actualmente se hallaban en proceso de traslado, ya que a fin de mes el almacén iba a ser vendido o permutado a un particular. Agárrense: aparte material proveniente de excavaciones arqueológicas y unas planchas de imprenta de finales del siglo XIX que parece podrán ser recuperadas, en el curso del incendio resultaron calcinados dos artesonados mudéjares del siglo XIV.
Bush se aproxima al final de su segundo mandato. Nada tiene ya que perder, salvo la confianza de las empresas y los grupos de presión que lo llevaron a la Casa Blanca. No es de esperar por tanto que suavice sus posturas, sino más bien que exprima la fruta del poder hasta la última gota que pueda beneficiar a sus amigos los petroleros y los fabricantes de armas. Agotado su plazo, será el momento de un candidato demócrata con tirón personal, con una trayectoria profesional brillante, con un pasado muy próximo a la Casa Blanca, con virtudes públicas demostradas –entre ellas la lealtad, la flexibilidad y el sentido de la oportunidad– y con un rival debilitado por años de desgobierno republicano.
Por las noches, antes de dormir, estoy leyendo un libro apasionante titulado Exploradores, comerciantes y tratantes de esclavos: la Vieja Ruta Española (1678-1850). Su autor, Joseph P. Sánchez, que dirige el Spanish Colonial Research Center de Albuquerque, narra la historia de los hombres que, desde sus bases neomexicanas y californianas, exploraron, abrieron rutas y dieron impulso a la posterior colonización del actual suroeste de los Estados Unidos. Sí, tienen ustedes razón: uno está en el mundo porque tiene que haber de todo.
El alumno Zapatero seguramente hizo pellas el día que en la Facultad explicaron la diferencia entre dolo y culpa, dos conceptos básicos a la hora de establecer el alcance de un delito.
Juan Luis Calbarro nace en Zamora en 1966. Ha publicado algunos poemarios, el último de los cuales se titula Sazón de los barrancos (Cáceres, 2006), y entre 2002 y 2004 dirigió en Fuerteventura la revista literaria Perenquén.
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera