Hoy es el día…
03.12.07 @ 12:47:25. Archivado en Vida Independiente
Es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Las calles de todas las ciudades, grandes y pequeñas, están repletas de gentes vestidas con sus mejores galas para conmemorar la fiesta. Unos se abrazan a otros, sonríen, festejan… “¡Felicidades! Hoy es el día grande” Guirnaldas, serpentines y confetis cubren los asfaltos urbanos. “¡Bien! ¡Bravo!” Los restaurantes tienen cubiertas las reservas debido a la infinidad de banquetes que van a tener lugar a mediodía. Discursos, manifiestos y declaraciones por doquier, tanto de los gobiernos como de las entidades “amarillistas” que (mal) representan a las personas con discapacidad (diversidad funcional, mejor). Prensa, radio y televisión se unen incondicionalmente a la celebración. “Oee oee eoo eoo …”, cánticos de muchedumbres de “minusválidos, ciegos, sordos, subnormales y locos”, disminuidos y tullidos al fin y al cabo, que deambulan por las calles, pobrecitos ellos, desafinando y rompiendo la calma de las personas “normales”, pero que nos perdonan porque solamente es una vez al año, porque hoy es nuestro día… “Mira, mira… Hablan en la tele el ministro mentiroso y el presidente que permite al ministro mentir” Dicen cosas tan bonitas y emotivas que merece la pena no ver hoy la gala del “Gran Hermano”… Todo es maravilloso, bonito, idílico, …
De repente suena y suena… Es el despertador, el finalizador de los sueños, el que te devuelve a la realidad pura y dura de hoy, lunes 3 de diciembre. Y uno piensa en qué sucede el resto del año. ¿Qué sentido tiene asignar uno de los 365 días del año para celebrar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad? Reivindicar nuestros derechos y concienciar a la sociedad, dirán unos. Ningún sentido, dirán otros. Es el día de los grandes discursos que nos brindan los políticos que nos gobiernan para explicar la “eficacia” de su trabajo y que “vivimos” en un paraíso los otros 364 días.
Un paraíso en el que…
• El SAD (Servicio de Ayuda [Arresto] a Domicilio) no funciona los sábados, domingos y festivos, es decir, que hay aproximadamente 116 días al año en que muchas personas con diversidad funcional no se levantan de la cama.
• No se puede viajar en la mayoría de los itinerarios en tren si eres usuario de silla de ruedas, además de tener que anunciar a RENFE y/o ADIF con 36 horas de antelación la intención de viajar si es que se puede hacer el recorrido elegido.
• Las ciudades siguen llenas de obstáculos e inaccesibles para las personas con diversidad funcional física, sensorial o intelectual.
• Innumerables restaurantes, cines, bibliotecas, teatros y tantos edificios, oficiales o privados, de pública concurrencia “prohíben” su acceso a los hombres y mujeres con movilidad reducida.
• Las oportunidades de trabajo para las personas con diversidad funcional son muy escasas y muchas veces indignas o de economía sumergida o favorecida por el subsidio.
• Se promulga una ley de (in)Dependencia inaceptable en el seno de la novena potencia económica mundial, que entró en vigor el pasado 1 de enero y que a fecha de hoy nadie se ha beneficiado aún de ella.
• Las personas con diversidad funcional nos vemos discriminadas cada día –los 365 días del año- por una sociedad que no admite plenamente a los que somos diferentes, que no está diseñada para todos.
• Etc., etc.
Podría estar mucho tiempo –quizá hasta el próximo día 3 de diciembre- cantando las “maravillas” del paraíso, pero no lo haré, no cansaré al posible lector, solo le pediré que NO haga caso a los “predicadores” / ”embaucadores” del fantástico Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
Menos discursos, más respeto a los derechos humanos de toda la ciudadanía.
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Con el reconocimiento y respeto a nuestros derechos,con leyes que se cumplan y con gente abierta y predispuesta como tú, quizá algún día exista ese paraíso para todos.
En esta sociedad hay que gritar para ser atendido, y sobre todo, aquellos que han permanecido ignorados, por comodidad de los demás.
Los colectivos de mujeres (un 50 % de la humanidad), de esclavos, de gays, etc., se ha ido echando a la calle, pero vosotros no podéis hacerlo, porque hasta necesitáis ayuda para ello.
A los políticos no se les sensibiliza, de ninguna forma, pero sí a los ciudadanos normales.
Asociaros, uniros, gritad, y hallaréis respuestas. Hay ejemplos claros de que es posible mejorar vuestra calidad de vida.
Abrazos.
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Ismael Lloréns Santamaría
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